Ahora todos somos de Obama

Por Sara Guerra

 

El partido liberal debe estar rebosante de orgullo por la actuación de uno de sus miembros más ilustres: Piedad Córdoba. Porque su oposición es además de personal, caricaturesca y dañina.

 

Antes creí que Piedad Córdoba era enemiga de Uribe y su gobierno, ahora tengo la certeza que seriamente lo es del Estado Colombiano, al cual tacha de mafioso cada que olfatea un cámara de televisión.

 

Y es que tiene la total convicción de que las instituciones no sólo están permeadas sino dirigidas por la mafia, incluso la misma prensa. De modo que la única manera de salvar el futuro de la patria, según la Senadora, es refundarla con base en la admisión de las Farc como adalides de justicia social y amor al pueblo. Loable labor, que inició con gestiones del mal llamado “Acuerdo Humanitario” y que ahora pretende a través del cruce de correspondencia (esta vez por fin de manera oficial, sin capuchas y con su propio nombre) orear a las Farc de tanto desprestigio internacional y lo que terminó  logrando en últimas fue realizar la pesadilla de un pro-Farc: Que los condensen a voluntad con firma e identificación en una lista pública. Salieron del Clóset.

 

Hace mucho creyó que le iba a ser fructífero rodarse al palacio de Miraflores, pero no le fue nada bien ni a ella ni a las Farc, y presumiendo ahora que las nefastas encuestas en Venezuela se materializarán, ha dejado de lado a Chávez. Luego trató de hacerse grata a los demócratas y aparte de torpedear el TLC tampoco vio resultados. Ahora se alinea con Obama. Lo digo a propósito de la reunión que en breve sostendrán la Senadora, importantes ONG y los asesores del Presidente electo de los Estados Unidos, en la que se tratará de la violación de ddhh en general y un punto de cardinal importancia será dedicado a los recientes falsos positivos.

 

No me parece mal que la Senadora trate de imponer algún control político sobre algo execrable como el masacramiento de inocentes, sea quien fuere su autor. Pero es infame que pretenda usufructuar la tragedia de estas familias para catapultarse políticamente, como en el aborrecible episodio de Ingrid Betancur.

 

Y es que si la intención de Piedad Córdoba fuera realmente el trabajo por los derechos humanos, es claro que no sería partidaria de un régimen de terror como el de Hugo Chávez Frías, quien ha sido públicamente amonestado por HRW, CIDH, SIP y muchas organizaciones dentro y fuera de su país, y quien en estos últimos días dice sin ruborizarse que apresará a los opositores que ganen las elecciones. No son acaso éstas, violaciones a los derechos humanos? Tal vez para ella sólo existen los últimos hechos en Colombia.

 

Lucha por los ddhh? Me encantaría que fuera retada a combatir por ellos en Colombia, pero también en Venezuela. Que no sería un regalo para ellos porque ha sido pagado con creces: Fue mucho el baño de popularidad que se dio con dinero de Venezuela y bastante ha disfrutado de la prosperidad de nuestros vecinos, que retribuya pues, hablando por ellos. Que comente a los asesores de Obama de las constantes vejaciones que sufre el pueblo de Venezuela por cuenta de Chávez.

 

Imagino a la oposición toda haciendo gala de su amor por Obama frente a sus asesores: En cambio, si hay algo que me gusta de Uribe es su seriedad sin extremismos. Se que le interesa tener excelentes relaciones con Obama, pero dudo que se ponga en el desvergonzado plan de la oposición; quienes, frente a la ocasión se lanzan sin pudor sobre los que tienen el poder. No es pragmático ser oportunista… que lo digan todos los que lamieron el suelo de Chávez, -como Piedad Córdoba- y que ahora sufren por la baja en el petróleo y las desalentadoras encuestas de los comicios regionales en su contra.

 

A Uribe le fue bien no alineándose con Chávez por petróleo, cosa que hicieron España y otros países centroamericanos, innegablemente por oportunismo. Es mejor para Uribe haberse mantenido de una sola pieza y no fluctuar al vaivén de las encuestas, eso ha mostrado estabilidad de la política colombiana en una sola vía.

 

De modo que tal vez es muy bueno que la oposición, en cabeza de Piedad Córdoba, sonsaque a los asesores de Obama para que vean lo que ciertamente sucede en este país y dejen de creer en las fantasmagóricas historias que lleva esta desolada oposición. Y qué tal que fueran convencidos de lo que realmente pasa en Colombia y les tocara aceptar argumentos en nuestro favor? Me parecería interesante un giro en ese sentido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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“Hace diez años, Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela.”

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch

http://hrw.org/spanish/reports/2008/venezuela0908/