religion


Es una pieza magistral de oratoria, una recopilación de la enseñanza de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica, una magnifica invocación a la reflexión y la labor del laico.

 

http://www.zenit.org/es/articles/estaba-tambien-con-ellos-judas-el-traidor

 

Estaba también con ellos Judas, el traidor | ZENIT – El mundo visto desde Roma.

 

Estaba también con ellos Judas, el traidor

Reflexión completa del Padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia

Publicamos a continuación la reflexión del padre Raniero Cantalamessa en la Pasión del Señor de este Viernes Santo:

Dentro de la historia divino-humana de la pasión de Jesús hay muchas pequeñas historias de hombres y de mujeres que han entrado en el radio de su luz o de su sombra. La más trágica de ellas es la de Judas Iscariote. Es uno de los pocos hechos atestiguados, con igual relieve, por los cuatro evangelios y por el resto del Nuevo Testamento. La primitiva comunidad cristianareflexionó mucho sobre el asunto y nosotros haríamos mal a no hacer lo mismo. Tiene mucho que decirnos.

Judas fue elegido desde la primera hora para ser uno de los doce. Al insertar su nombre en la lista de los apóstoles, el ‘evangelista Lucas escribe: «Judas Iscariote que se convirtió (egeneto) en el traidor» (Lc 6, 16). Por lo tanto, Judas no había nacido traidor y no lo era en el momento de ser elegido por Jesús; ¡llegó a serlo! Estamos ante uno de los dramas más sonbríos de la libertad humana.

¿Por qué llegó a serlo? En años no lejanos, cuando estaba de modala tesis del Jesús «revolucionario», se trató de dar a su gesto motivaciones ideales. Alguien vio en su sobrenombre de «Iscariote» una deformación de «sicariote», es decir, perteneciente al grupo de los zelotas extremistas que actuaban como «sicarios» contra los romanos; otros pensaron que Judas estaba decepcionado por la manera en que Jesús llevaba adelante su idea de «reino de Dios» y que quería forzarle para que actuara también en el plano político contra los paganos. Es el Judas del célebre musical «Jesucristo Superstar» y de otros espectáculos y novelas recientes. Un Judas que se aproxima a otro célebre traidor del propio bienhechor: ¡Bruto que mató a Julio César para salvar la República!

Son todas construcciones que se deben respetar cuando revisten alguna dignidad literaria o artística, pero no tienen ningún fundamento histórico. Los evangelios —las únicas fuentes fiables que tenemos sobre el personaje— hablan de un motivo mucho más a ras de tierra: el dinero. A Judas se le confió la bolsa común del grupo; con ocasión de la unción de Betania había protestado contra el despilfarro del perfume preciosos derramado por María sobre los pies de Jesús, no porque le importaran de pobres —hace notar Juan—, sino porque “era un ladrón y, puesto que tenía la caja, cogía lo que echaban dentro» (Jn 12,6). Su propuesta a los jefes de los sacerdotes es explícita: «¿Cuanto estáis dispuestos a darme, si os lo entrego? Y ellos fijaron treinta siclos de plata» (Mt 26, 15).

* * *

Pero ¿por qué extrañarse de esta explicación y encontrarla demasiado banal? ¿Acaso no ha sido casi siempre así en la historia y no es todavía hoy así? Mammona, el dinero, no es uno de tantos ídolos; es el ídolo por antonomasia; literalmente, «el ídolo de metal fundido» (cf. Éx 34,17). Y se entiende el porqué. ¿Quién es, objetivamente, si no subjetivamente (es decir en los hechos, no en las intenciones), el verdadero enemigo, el competidor de Dios, en este mundo? ¿Satanás? Pero ningún hombre decide servir, sin motivo, a Satanás. Quién lo hace, lo hace porque cree obtener de él algún poder o algún beneficio temporal. Jesús nos dice claramente quién es, en los hechos, el otro amo, al anti-Dios: «Nadie puede servir a dos amos: no podéis servir a Dios y a Mammona» (Mt 6,24). El dinero es el «Dios visible»[1], a diferencia del Dios verdadero que es invisible.

Mammona es el anti-dios porque crea un universo espiritual alternativo, cambia el objeto a las virtudes teologales. Fe, esperanza y caridad ya no se ponen en Dios, sino en el dinero. Se opera una siniestra inversión de todos los valores. «Todo es posible para el que cree», dice la Escritura (Mc 9,23); pero el mundo dice: «Todo es posible para quien tiene dinero». Y, en un cierto nivel, todos los hechos parecen darle la razón.

«El apego al dinero —dice la Escritura— es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Detrás de cada mal de nuestra sociedad está el dinero o, al menos, está también el dinero. Es el Moloch de bíblica memoria, al que se le inmolaban jóvenes y niñas (cf. Jer 32,35), o el dios Azteca, al que había que ofrecer diariamente un cierto número de corazones humanos. ¿Qué hay detrás del comercio de la droga que destruye tantas vidas humanas, detrás del fenómeno de la mafia y de la camorra, la corrupción política, la fabricación y el comercio de armas, e incluso —cosa que resulta horrible decir— a la venta de órganos humanos extirpados a niños? Y la crisis financiera que el mundo ha atravesado y este país aún está atravesando, ¿no es debida en buena parte a la «detestable codicia de dinero», laauri sagrada fames[2]por parte de algunos pocos? Judas empezó sustrayendo algún dinero de la caja común. ¿No dice esto nada a algunos administradores del dinero público?

Pero, sin pensar en estos modos criminales de acumular dinero, ¿no es ya escandaloso que algunos perciban sueldos y pensiones cien veces superiores a los de quienes trabajan en sus dependencias y que levanten la voz en cuanto se apunta la posibilidad de tener que renunciar a algo, de cara a una mayor justicia social?

En los años 70 y 80, para explicar, en Italia, los repentinos cambios políticos, los juegos ocultos de poder, el terrorismo y los misterios de todo tipo que afligían a la convivencia civil, se fue afirmando la idea, casi mítica, la existencia de un «gran Anciano»: un personaje espabiladísmo y poderoso, que por detrás de los bastidores habría movido fila los hilos de todo, para fines que sólo él conocía. Este «gran Anciano» existe realmente, no es un mito; ¡se llama Dinero!

Como todos los ídolos, el dinero es «falso y mentiroso»: promete la seguridad y, sin embargo, la quita; promete libertad y, en cambio, la destruye. San Francisco de Asís describe, con una severidad inusual en él, el final de una persona que vivió sólo para aumentar su «capital». Se aproxima la muerte; se hace venir al sacerdote. Éste pide al moribundo: «¿Quieres el perdón de todos tus pecados?» , y él responde que sí. Y el sacerdote: «Estás dispuesto a satisfacer los errores cometidos, devolviendo las cosas que has estafado a otros?» Y él: «No puedo». «¿Por qué no puedes?» «Porque ya he dejado todo en manos de mis parientes y amigos». Y así él muere impenitente y apenas muerto los parientes y amigos dicen entre sí: «¡Maldita alma la suya! Podía ganar más y dejárnoslo, y no lo ha hecho!”[3]

Cuántas veces, en estos tiempos, hemos tenido que repensar ese grito dirigido por Jesús al rico de la parábola que había almacenado bienes sin fin y se sentía al seguro para el resto de la vida: «Insensato, esta misma noche se te pedirá el alma; y lo que has preparado, ¿de quién será?» (Lc 12,20)! Hombres colocados en puestos de responsabilidad que ya no sabían en qué banco o paraíso fiscal almacenar los ingresos de su corrupción se encontraron en el banquillo de los imputados, o en la celda de una prisión, precisamente cuando estaban para decirse a sí mismos: «Ahora gózate, alma mía». ¿Para quién lo han hecho? ¿Valía la pena? ¿Han hecho realmente el bien de los hijos y la familia, o del partido, si es eso lo que buscaban? ¿O más bien se han arruinado a sí mismos y alos demás?

* * *

La traición de Judas continua en la historia y el traicionado es siempre él, Jesús. Judas vendió al jefe, sus imitadores venden su cuerpo, porque los pobres son miembros de Cristo, lo sepan o no. «Todo lo que hagáis con uno solo de estos mis hermanos más pequeños, me lo habéis hecho a mí» (Mt 25,40). Pero la traición de Judas no continúa sólo en los casos clamorosos que he mencionado. Pensarlo sería cómodo para nosotros, pero no es así. Ha permanecido famosa la homilía que tuvo en un Jueves Santo don Primo Mazzolari sobre «Nuestro hermano Judas». “Dejad —decía a los pocos feligreses que tenía delante—, que yo piense por un momento al Judas que tengo dentro de mí, al Judas que quizás también vosotros tenéis dentro».

Se puede traicionar a Jesús también por otros géneros de recompensa que no sean los treinta denarios de plata. Traiciona a Cristo quien traiciona a su esposa o a su marido. Traiciona a Jesús el ministro de Dios infiel a su estado, o quien, en lugar de apacentar el rebaño que se la confiado se apacienta a sí mismo. Traiciona a Jesús todo el que traiciona su conciencia. Puedo traicionarlo yo también, en este momento —y la cosa me hace temblar— si mientras predico sobre Judas me preocupo de la aprobación del auditorio más que de participar en la inmensa pena del Salvador. Judas tenía un atenunante que yo no tengo. Él no sabía quién era Jesús, lo consideraba sólo «un hombre justo»; no sabía que era el hijo de Dios, como lo sabemos nosotros.

Como cada año, en la inminencia de la Pascua, he querido escuchar de nuevo la «Pasión según san Mateo», de Bach. Hay un detalle que cada vez me hace estremecerme. En el anuncio de la traición de Judas, allí todos los apóstoles preguntan a Jesús: «¿Acaso soy yo, Señor?» «Herr, bin ich’s?» Sin embargo, antes de escuchar la respuesta de Cristo, anulando toda distancia entre acontecimiento y su conmemoración, el compositor inserta una coral que comienza así: «¡Soy yo, soy yo el traidor! ¡Yo debo hacer penitencia!», «Ich bin’s, ich sollte büßen». Como todas las corales de esa ópera, expresa los sentimientos del pueblo que escucha; es una invitación para que también nosotros hagamos nuestra confesión del pecado.

* * *

El Evangelio describe el fin horrible de Judas: «Judas, que lo había traicionado, viendo que Jesús había sido condenado, se arrepintió, y devolvió los treinta siclos de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos, diciendo: He pecado, entregándoos sangre inocente. Pero ellos dijeron: ¿Qué nos importa? Ocúpate tú. Y él, arrojados los siclos en el templo, se alejó y fue a ahocarse» (Mt 27, 3-5). Pero no demos un juicio apresurado. Jesús nunca abandonó a Judas y nadie sabe dónde cayó en el momento en que se lanzó desde el árbol con la soga al cuello: si en las manos de Satanás o en las de Dios. ¿Quién puede decir lo que pasó en su alma en esos últimos instantes? «Amigo», fue la última palabra que le dirigió Jesús y él no podía haberla olvidado, como no podía haber olvidado su mirada.

Es cierto que, hablando de sus discípulos, al Padre Jesús había dicho de Judas: «Ninguno de ellos se ha perdido, excepto el hijo de la perdición» (Jn 17,12), pero aquí, como en tantos otros casos, él habla en la perspectiva del tiempo no de la eternidad; la envergadura del hecho basta por sí sola, sin pensar en un fracaso eterno, para explicar la otra tremenda palabra dicha de Judas: «Mejor hubiera sido para ese hombre no haber nacido» (Mc 14,21). El destino eterno de la criatura es un secreto inviolable de Dios. La Iglesia nos asegura que un hombre o una mujer proclamados santos están en la bienaventuranza eterna; pero de nadie sabe ella misma que esté en el infierno.

Dante Alighieri, que, en la Divina Comedia, sitúa a Judas en lo profundo del infierno, narra la conversión en el último instante de Manfredi, hijo de Federico II y rey de Sicilia, al que todos en su tiempo consideraban condenado porque murió excomulgado Herido de muerte en batalla, él confía al poeta que, en el último instante de vida, se rindió llorando a quien «perdona de buen grado» y desde el Purgatorio envía a la tierra este mensaje que vale también para nosotros:

Abominables mis pecados fueron

mas tan gran brazo tiene la bondad

infinita, que acoge a quien la implora [4].

* * *

He aquí a lo que debe empujarnos la historia de nuestro hermano Judas: a rendirnos a aquel que perdona gustosamente, a arrojarnos también nosotros en los brazos abiertos del crucificado. Lo más grande en el asunto de Judas no es su traición, sino la respuesta que Jesús da. Él sabía bien lo que estaba madurando en el corazón de su discípulo; pero no lo expone, quiere darle la posibilidad hasta el final de dar marcha atrás, casi lo protege. Sabe a lo que ha venido, pero no rechaza, en el huerto de los olivos, su beso helado e incluso lo llama amigo (Mt 26,50). Igual que buscó el rostro de Pedro tras la negación para darle su perdón, ¡quién sabe como habrá buscado también el de Judas en algún momento de su vía crucis! Cuando en la cruz reza: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34), no excluye ciertamente de ellos a Judas.

¿Qué haremos, pues, nosotros? ¿A quién seguiremos, a Judas o a Pedro? Pedro tuvo remordimiento de lo que había hecho, pero también Judas tuvo remordimiento, hasta el punto que gritó: «¡He traicionado sangre inocente!» y restituyó los treinta denarios. ¿Dónde está, entonces, la diferencia? En una sola cosa: Pedro tuvo confianza en la misericordia de Cristo, ¡Judas no! El mayor pecado de Judas no fue haber traicionado a Jesús, sino haber dudado de su misericordia.

Si lo hemos imitado, quien más quien menos, en la traición, no lo imitemos en esta falta de confianza suya en el perdón. Existe un sacramento en el que es posible hacer una experiencia segura de la misericordia de Cristo: el sacramento de la reconciliación. ¡Qué bello es este sacramento! Es dulce experimentar a Jesús como maestro, como Señor, pero aún más dulce experimentarlo como Redentor: como aquel que te saca fuera del abismo, como a Pedro del mar, que te toca, como hizo con el leproso, y te dice: «¡Lo quiero, queda curado!» (Mt 8,3).

La confesión nos permite experimentar sobre nosotros lo que la Iglesia canta la noche de Pascua en el Exultet: «Oh, feliz culpa, que mereció tal Redentor!» Jesús sabe hacer, de todas las culpas humanas, una vez que nos hemos arrepentidos, «felices culpas», culpas que ya no se recuerdan si no por haber sido ocasión de experiencia de misericordia y de ternura divinas!

Tengo un deseo que hacerme y haceros a todos, Venerables Padres, hermanos y hermanas: que la mañana de Pascua podamos levantarnos y oír resonar en nuestro corazón las palabras de un gran converso de nuestro tiempo:

«Dios mío, he resucitado y estoy aún contigo!

Dormía y estaba tumbado como un muerto en la noche.

Dijiste: «¡Hágase la luz! ¡Y yo me desperté como se lanza un grito! […]

Padre mío que me has generado antes de la aurora, estoy en tu presencia.

Mi corazón está libre y la boca pelada, cuerpo y espíritu estoy en ayunas.

Estoy absuelto de todos los pecados, que confesé uno a uno.

El anillo nupcial está en mi dedo y mi rostro está limpio.

Soy como un ser inocente en la gracia que me has concedido»[5].

Este puede hacer de nosotros la Pascua de Cristo.

Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco

[1] W. Shakespeare, Timón de Atenas, acto IV, escena 3.

[2] Virgilio, Eneida, 3,56-57

[3] Cf. S. Francisco, Lettera a tutti i fedeli 12 (Fonti Francescane, 205).

[4] Purgatorio, III, 118-123 (Traducción de Luis Martínez de Merlo).

[5] P. Claudel, Prière pour le Dimanche matin, en Œuvres poétiques (Gallimard, París 1967) 377.

Anuncios

carl neil

Polvo de estrellas que ha tomado consciencia de sí mismo y hoy busca su origen en las estrellas, eso lo recuerdo de la serie original COSMOS de Carl Sagan, tambien sus libros y novelas.

Ver la nueva versión de la serie no me ha decepcionado, me llama la atención los detractores que de lado y lado se atrincheran en posiciones unos pseudoreligiosos radicales otros pseudocientificos radicales.

No pueden ver la magnificencia de la obra de Dios que es mismo cosmos en su totalidad, hoy día aceptamos que la velocidad de la luz es variable, por tanto el universo en su inmenso vacío crea matería y energía de la nada, que la conservación de la energia se cumple dentro de muy especificas condiciones, la diatriba sobre el tema se parece al show de la disyuntiva entre Laplace y Fourier.

Mas complejo aún es para esas facciones aceptar que el big bang esta arrojando indicios de haber sido una explosión controlada, el azar no fue una de sus caracteristicas, eso me recuerda el credo, Dios el el universo de la nada y mas allá se creo a si mismo donde no habia nada.

El lenguaje de Dios es pura y simple matemática, algo de eso lo explicó Sagan en su novela contacto, pero la obra de Dios la vemos a diario en la variaedad de especies que habitan la tierra y la simplicidad del código genetico de 4 bits que todos compartimos y mas aun saber que esos elementos viajan por todo el universo en cometas y asteroides, incluso que hoy hay certeza que los marcianos somos todos nosotros pues nuestro origen se puede rastrear hasta las rocas marcianas que bombardearon la tierra durante la formación del cinturon de asteroides.

Las disyuntivas son principalmente con grupos o sectas protestantes, los católicos sabemos muy bien que el Vaticano tiene un observatorio, que patrocina importantes investigaciones en el campo de la física, astrofisica y la biologia, incluso sus astrofísicos y exobiologos son optimistas sobre la existencia de vida extraplanetaria, el hecho que los productores omitan esto revela las posiciones radicales de los paises protestantes.

Aún espero ver lo que Sagan llamo la siguiente generación de exploradores los nuevos Colón, Magallanes, Cook entre otros que saldran a conquistar el amplio universo y expandir nuestra especie de regreso a su origen el cosmos.

Ing Francisco J González R Msc

eyessolarsystem

Los avatares del año me han dejado menos tiempo del acostumbrado para escribir en mis blogs, sin embargo, no puedo dejar pasar tan importante fecha para la cristiandad como la de la celebración del nacimiento del Hijo de Dios, proceso que se traduce en la renovación de la esperanza de la vida eterna.

Podemos ver con preocupación como el mal no es sino una expresión de la gente buena que se hace a un lado y no actúa acorde con un ideal de justicia y libertad, el comunismo como máxima expresión de la maldad que puede representar el total vacio que puede habitar un alma humana, nos sirve con su desmanes y ataques para recordar que la noche es mas obscura justo antes del amanecer o que tanta maldad no puede sino representar un intenso combate contra la firme intención de Dios de proteger a sus hijos.

Muchos se suelen preguntar como Dos puede permitir esto, pero el en su inmensa majestad nos ha dado libre albedrio para escoger hacer el bien o el mal, todo el bien par su mayor gloria y todo el mal para hacer que nuestras lamas sean capaces de grandes y nobles actos de humanidad para combatir ese mal.

El santo padre nos ha recordado la importancia de hacer una carta al niño Jesús de adultos no para pedir juguetes sino para enumerar esas cosas con las que nos comprometeremos y esforzaros para ejecutar, la justicia y la libertad no nos la van a dar por obra y gracia del espiritusanto, nacemos con ese derecho, es nuestro deber luchar y defender eso a lo que tenemos derecho por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

Por otro lado tampoco podemos dejar de lado la icónica figura de San Nicolás, pero no es comercial al que nos han acostumbrados sino al verdadero espíritu de ayudar al prójimo que el Obispo Nicolás llevo a cabo a lo largo de su vida y le hicieron una figura inmortal al cual gran parte de la humanidad le prodiga cartas con peticiones para la navidad, hoy día se nos plantea una nueva crisis de identidad y valores, otras naciones con otro credos ven en la navidad un oportunidad comercial y desean extirpar la esencia misma de la navidad que no es otra que en nacimiento de Cristo, vemos herejías que van desde la celebración del espíritu de la navidad a la emisión de mensajes de felicitación estériles en el aspecto religioso, pero la navidad es una celebración eminentemente cristiana y no hay forma de cambiar eso.

A todos Feliz Navidad, que la pasen bien en unión de los suyos, ya sean familiares o amigos y que el niño Jesús les colme de bendiciones y San Nicolás les prodigue a lo largo del años venidero de regalos, pero no todo es recibir hay que dar y debemos escuchar el llamado de María madre de Dios que nos pide orar el santo rosario, todo para que así el Padre creador del cielo, la tierra, lo visible y los invisible nos colme con su sabiduría y bondad por el resto de la existencia.

Francisco González

Administrador de los Blogs

El hijo del halcón negro

El weblog de infragon

El rincón de la ingeniería de infragon

PDC COPEI Cabimas

La Gente del Petróleo Cabimas

La mesa de la unidad del circuito 10 Zulia

006

tweetmeme_source = ‘infragon’;
tweetmeme_service = ‘TinyURL.com’;

Por Daniela Hernández Camarán

http://sindictaduras.blogspot.com

He decidido dedicar este post a una mujer quien considero ¡VALIENTE! ella es Lubna Ahmed al-Husayn, una de las 13 mujeres que fueron detenidas en Jartum, Sudán por vestir de forma "escandalosa" según el código de la ley Islámica. Lubna ahora se enfrenta a una pena de 40 latigazos y una multa o, a ambas. Desde Julio se encuentra procesada esta periodista junto a dos más, puesto que las otras diez, decidieron asumir la pena de 10 latigazos para salir libres.

Lubna decidió pelear y solicito un abogado quedando a disposición de un fiscal. Lubna cree en la igualdad de las mujeres, además de que esa pena es una total flagelación a su dignidad, una acción bastante valiente, puesto que muchas mujeres como las 10 que fueron detenidas junto con Lubna prefieren aceptar tal humillación e irse con la cabeza bajo, aguantando el dolor de la mutilación del látigo.

Es importante acotar que la periodista Lubna es una fuerte crítica del gobierno y que escribe una muy popular columna en el diario local. Esta mujer fue detenida en un restaurante en donde se encontraba con las otras mujeres, vestía con pantalón, cosa que se tiene como una aberración o insulto a la moral según el código islámico.

Lubna quiere luchar para abolir el artículo 152 del código penal sudanés el cual prevé la pena de 40 latigazos a quien quiere que cometa un acto indecente que viola la moral pública o lleva ropa indecente. Lubna dice: "Si algunas personas se refieren a la sharia (occidentalmente llamada ley musulmana) para justificar la flagelación de mujeres por cómo se visten, entonces díganme qué versos coránicos o hadith (dichos del profeta Mahoma) lo dicen. Yo no los he encontrado"

Este tipo de juicios son comunes en Sudan, pero este caso tomo relevancia y atención por el mundo entero y en especial su propio país donde incluso muchas organizaciones de mujeres alegan que no existe claridad de lo que se toma como ropa indecente, dejando así vacios en cuanto a ese tema que es tan discutido y sancionado en el país. Esta ley lejos se encuentra de ser constitucional, aún se espera por el dictamen de la corte constitucional sobre la misma, pero la periodista afirmo que si la corte constitucional dictamina que esa ley es constitucional, está dispuesta a recibir no 40 latigazos, sino 40mil latigazos.

Valiente periodista, porque rechaza el indulto e inmunidad, ella quiere ser como las demás mujeres danesas que cada día son juzgadas por supuestamente faltar a la moral con su vestimenta, léase bien, por usar pantalones, ya que se considera una prenda inmoral, válgame Dios, que dirá MAHOMA o ALA sobre los azotes que reciben las mujeres sudanesas por solo usar pantalones. Ella renunció a su trabajo como periodista de la ONU en Sudán.

Estaré al pendiente ya que es el 4 de septiembre que se reanudara su juicio, después de haber sido pospuesto por un mes, ayer 4 de agosto. Esperemos que esta situación ponga fin a todas las vejaciones a las que son sometidas las mujeres en Sudan. Por la igualdad de géneros. Brindo a tu salud valiente Lubna.

Daniela Hernández Camarán
Correo: dchcamaran@gmail.com
——

Otros Enlaces sobre el tema:

http://www.26noticias.com.ar/sudan-40-latigazos-por-llevar-pantalon-93891.html

http://www.amecopress.net/spip.php?article2292

http://www.marthacolmenares.com/2009/08/05/los-latigazos-a-periodista-sudanesa-por-vestir-pantalones-y-el-genocida-al-bashir/

Tomado del foro Doctrina Social de la Iglesia

ITALIA en la ONU encontra el aborto forzado

Enviado por: "martacorrea7" martacorrea7@yahoo.com martacorrea7
Mié, 29 de Jul, 2009 12:27 am (CDT)

Una sorpresa italiana en la ONU intriga a quienes están a favor de la vida
(NUEVA YORK – C-FAM) El Parlamento italiano aprobó la semana pasada una medida contundente que ordena al gobierno del país a promover una resolución de la Asamblea General de la ONU que condene "el uso del aborto como instrumento de control demográfico y reafirme el derecho de las mujeres a no ser obligadas a abortar". La medida sorprendió a los observadores a favor de la vida en la ONU, ya que Italia casi siempre apoya a la mayoría de la Unión Europea cuando se toman medidas contrarias a los derechos de los niños en gestación.
La iniciativa del Parlamento estuvo comandada por Rocco Buttiglione, presidente de la Unión de los Demócratas Cristianos, y contó con el apoyo del Partido del Pueblo de la Libertad, al que pertenece el Primer Ministro Silvio Berlusconi, y la facción de los Centro Demócratas. Los parlamentarios de izquierda intentaron debilitar la propuesta al añadir un apéndice en el que se promovían los anticonceptivos; sin embargo, éste fue rechazado por mayoría de votos. No obstante, un número de políticos izquierdistas votaron a favor de la moción, la cual se estructura como una iniciativa común en la que se subraya el derecho de las mujeres a ser liberadas del aborto por coacción. El preámbulo también condena el aborto selectivo en función del sexo, el cual apunta, principalmente, a "al concebido de sexo femenino".
Según se anticipó, la resolución de la Asamblea General requerirá una moratoria no vinculante sobre el aborto forzado diseñada a partir de una moratoria sobre el uso de la pena de muerte que fue respaldada por la mayoría de los Estados Miembro años atrás.
Antes que cualquier iniciativa de la ONU, Italia buscará el apoyo de los 27 Estados de la Unión Europea. El parlamentario europeo Carlo Casini, fiel defensor de la vida, propondrá una resolución parlamentaria europea a favor de la moratoria, la cual, en el caso de ser aprobada, representará la postura consensuada de la Unión Europea.
Si bien, en términos generales, se encuentran satisfechos, algunos defensores de la vida han expresado su preocupación respecto de ciertas afirmaciones de Buttiglione, quien es un respetado político católico y amigo del difunto Papa Juan Pablo II. Al notarr que la Administració n Obama expresaba el deseo de encontrar un "territorio común" respecto del aborto tras el encuentro del Presidente estadounidense con el Papa Benedicto XVI, Buttiglione predijo que Obama respaldaría esta iniciativa. Algunos consideran que tal afirmación es excesivamente optimista.
Buttiglione también subrayó que se debe reducir el número de abortos. De este modo, hizo eco de las declaraciones de los católicos estadounidenses partidarios de Obama, como Douglas Kmiec. En una entrevista con el Corriere della Sera (principal diario italiano, de tendencia conservadora) , Buttiglione se distanció aún más de sus intentos por oponerse a la legalización del aborto en el pasado, calificándolos como "un error".
No obstante, Gianfranco Amato, abogado italiano que trabaja activamente con la organización pro-vida Scienza & Vita y que ha estado durante mucho tiempo asociado con Buttiglione, salió a la defensa de las intenciones de este último, indicando que su postura se basaba en intereses pragmáticos respecto del modo de hacer avanzar de la mejor manera posible el respeto por la vida. Amato informó a Friday Fax que las afirmaciones de Buttiglione sobre Obama eran sólo "prácticas y tácticas", y que su accionar era coherente con el principio de que los políticos católicos deben evitar las consecuencias "nocivas" siempre que sea posible.
Italia es contradictoria en muchos aspectos. A pesar de su postura pro-abortista en la ONU, de su bajo índice de natalidad y del hecho que haya despenalizado el aborto en 1978, el país también hace alarde de contar con el clero y el laicado más impertérrito de Europa y con una ley nacional que prohíbe la experimentación destructiva con embriones que es considerada un modelo.

la siguiente nota fue publica en la web de COPEI Cabimas y refiere aspectos interesantes del enfoque de la Doctrina social de la iglesia que sirve de guía a COPEI.

http://pdccopeicabimas.blogspot.com/2009/06/la-perspectiva-politica-y-social-en-el.html

—-

Por Eduardo A. González
http://www.san-pablo. com.ar

¿Qué compendia el Compendio del Catecismo en los temas de la doctrina social de la Iglesia católica? ¿Dónde aparecen los acentos? ¿Cuáles son sus referencias y antecedentes? ¿Qué aportan a la pastoral y a la praxis liberadora que lleva a cristianos y cristianas a transformar las estructuras políticas y sociales?

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, preparado por el Pontifico Consejo Justicia y Paz y el más reciente Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (en adelante CC) fueron presentado en su edición argentina en el año 2005. Una de las novedades de ese Catecismo y de su Compendio, es que dedica numerosas páginas al abordaje de los temas que pertenecen específicamente a la dimensión social y política de la fe, tal como son presentados por la Doctrina Social de la Iglesia.

Esta formulación tiene un antecedentes en la exhortación apostólica de Juan Pablo II Catechesi Tradendae, conclusión del Sínodo sobre la catequesis que había convocado Pablo VI poco antes de su muerte: “La catequesis tendrá el cuidado de no omitir, sino iluminar como es debido, en su esfuerzo de educación en la fe, realidades como la acción del hombre por su liberación integral, la búsqueda de una sociedad más solidaria y fraterna y las luchas por la justicia y la construcción de la paz” (Catechesi Tradendae, 29).

¿Qué compendia el Compendio?

Como lo indica su nombre, el Compendio, al igual que todas las obras que sintetizan doctrinas, como los manuales, los vademécum, e incluso las enciclopedias y diccionarios temáticos, se ven obligados a privilegiar los principales aspectos de los temas que han de resumir, y al mismo tiempo deberán prescindir de mencionar aquellos tratados más extensos y completos que los autores juzgan conveniente remitir. En la presentación dice Benito XVI: “El Compendio que ahora presento a la Iglesia Universal, es una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia Católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye una especie de vademécum…” .

En lo referido a la Doctrina social de la Iglesia, la presentación del Compendio puede agruparse en torno a tres núcleos temáticos: 1) los primeros fundamentos bíblicos de la Doctrina social de la Iglesia, 2) los aportes de la formulación del Decálogo a la catequesis social y a la situación actual y 3) la realización del reino de Dios en su dimensión histórico-trascendente.

Los fundamentos bíblicos de la doctrina social

Las primeras citas bíblicas del CC sirven también como antecedentes fundamentales de la enseñanza social de la Iglesia Católica ya que partiendo de la promesa formulada a Abraham (Gn 12, 3; 17, 5), “Dios forma a Israel como su pueblo elegido, salvándolo de la esclavitud de Egipto, establece con él la Alianza del Sinaí y le da su Ley por medio de Moisés” (CC 8). La experiencia de la salida de la tierra de la esclavitud egipcia, y el paso por el mar que protege a los liberados y hunde a los opresores, así como los vínculos sociales con los que las normas del Decálogo preparan el futuro religioso-polí tico en la tierra conquistada es celebrado por los israelitas en la Pascua y en otras fiestas claramente establecidas.

El enunciado del Sinaí desplegará sus potencialidades según las proclamas de los profetas y llegan a su síntesis en la formulación que nos trasmiten los evangelios. “Jesús interpreta la Ley a la luz del doble y único mandamiento de la caridad que es su plenitud: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’ (Mt 22, 37. 40)” (CC 435).

Además, desde la perspectiva del relato del Génesis, “el hombre ha sido creado a imagen de Dios, en el sentido de que es capaz de conocer y amar libremente a su propio Creador” (CC 55).

El origen que a partir de los estudios del genoma humano permite comprobar con mayor exactitud la procedencia de la especie humana de un tronco común, nos permite hablar de una “comunidad biológica”. Desde el punto de vista de la ética social se afirma una unidad de la familia humana que tiene también un fundamento bíblico-teológico según menciona Pablo de Tarso en el discurso en el Areópago de Atenas. “Todos los hombres forman la unidad del género humano por el origen común que les viene de Dios. Además Dios ha creado ‘de un sólo principio todo el linaje humano’ (Hech 17, 26). Finalmente, todos tiene un único Salvador y todos están llamados a compartir la eterna felicidad de Dios.” (CC 69). Por eso también “todos los hombres gozan de igual dignidad y derechos fundamentales. ..” (CC 412).

Una libertad divina, creadora de hijos e hijas libres

La catequesis tradicional ha mencionado las Dos Tablas del Decálogo, reservando a la primera tres mandamientos referidos a la relación con Dios, su adoración y culto. Pero al comenzar su enunciado por “Yo soy el Señor tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud” (Éx 20, 20), se abre la perspectiva del Dios de la libertad que quiere hijos libres de opresión personal y social, comenzando por la opresión religiosa que es la más alienante de todas. Así a partir del Concilio Vaticano II se afirma que “en materia religiosa, nadie sea forzado a obrar contra su conciencia, ni impedido a actuar de acuerdo con la propia conciencia.. .” (CC 444). De ahí que además del politeísmo, “con el mandamiento ‘No tendrás otro dios fuera de mí’ se prohíbe… la idolatría, que diviniza a una criatura, el poder, el dinero, incluso al demonio. ” (CC 445).

El ídolo de oro que Aarón presentó a los israelitas cansados de aguardar el regreso de Moisés, y el oro idolatrizado por el “imperialismo internacional del dinero” (Pío XI, en Quadraggesimo Anno) que promete felicidad, éxito y eterna juventud nunca estuvieron tan cercanos en su simbología. ¿Acaso las violentas guerras llamadas “mundiales” y las que aparecen más restringidas a zonas de Asia y África no han sido producidas por líderes cruelmente idealizados en sus omnipotentes decisiones con el fin de apoderarse con la fuerza de las armas de regiones de abundantes riquezas necesarias actualmente para las grandes producciones industriales?

El descanso semanal de un pueblo libre y solidario

En lo referente al culto, la relación entre la Creación, el camino de la libertad iniciado en el Éxodo y la Alianza del Sinaí tiene una expresión litúrgica que en la Biblia no se refiere tanto al cumplimiento de determinados ritos semanales, sino al “descanso sabático”, es decir a un día en que todos imiten la alegría del Dios que es capaz de “dejar de trabajar” y de cuidar hasta en los más mínimos detalles la ausencia de la explotación en el trabajo cotidiano. Es una memoria que “recuerda” pero que al mismo tiempo “actualiza” el pasado para que sus valores sigan presentes. “Dios ha bendecido el sábado y lo ha declarado sagrado (Éx 20, 11) porque en este día se hace memoria del ‘descanso de Dios’, el séptimo día de la creación, así como de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto y de la Alianza que Dios hizo con su pueblo” (CC 450).

La celebración de la Eucaristía -memorial de la pascua del Señor muerto y resucitado- el domingo llevó a dar relevancia a ese día en las regiones de mayor influencia del cristianismo. Su resonancia social, sobre todo a partir de la revolución industrial, como “descanso semanal” constituye una conquista que se incorpora a los derechos de los trabajadores y a una de las exigencias de la justicia social. “Es importante que el domingo sea reconocido civilmente como día festivo, a fin de que todos tengan la posibilidad real de disfrutar del suficiente descanso y del tiempo libre que les permitan cuidar la vida religiosa, familiar, cultural y social; de disponer de tiempo propicio para la meditación, la reflexión, el silencio y el estudio, y de dedicarse a hacer el bien, en particular en favor de los enfermos y de los ancianos” (CC 454).

La “segunda” tabla del decálogo y la práctica de la justicia

La “segunda” tabla del Decálogo es presentada bajo la síntesis con la que Jesús de Nazaret presentó el mandamiento del amor a Dios y el del “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En el Cuarto Mandamiento (“Honrarás a tu padre y a tu madre”) los temas de la doctrina social se encuentran mencionados sobre todo al final ya que por una tradicional extensión se refieren a las autoridades políticas, “el amor y servicio de la patria, el derecho y el deber del voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva. El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral” (CC 463 y 464).
En el Quinto Mandamiento (“No matarás”) se afirma que “la vida humana ha de ser respetada porque es sagrada. Desde el comienzo supone la acción creadora de Dios” (CC 466) y a partir de allí se explica “la legítima defensa de la persona y de la sociedad” (CC 467), el valor de la pena para defender el orden público y contribuir a la corrección del culpable (ver CC 468 y 469). Se menciona la “guerra y su acción defensiva” (CC 483) pero se advierte que para evitar los enfrentamiento bélicos “para la paz del mundo se requiere la justa distribución y la tutela de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto a la dignidad de las personas humanas y de los pueblos y la constante práctica de la justicia y de la fraternidad. ” (CC 482) Surge el desafío educativo, catequístico y pastoral de proponer una educación “como práctica de la justicia y de la fraternidad” de tan amplia difusión como la que tuvo en el período setentista la obra de Pablo Freire: “La educación como práctica de la libertad”.

Es el Séptimo Mandamiento (“No robarás”) el que aparece de máxima importancia para la Doctrina social de la Iglesia ya que “la Iglesia encuentra también en este mandamiento el fundamento de su doctrina social, que comprende la recta gestión en la actividad económica y en la vida social y política, el derecho y el deber del trabajo humano, la justicia y la solidaridad entre las naciones y el amor a los pobres” (CC 503). Por eso, después de mencionar el destino y distribución universal de los bienes, a los que se subordina el derecho de propiedad, se extiende exhaustivamente sobre el contenido de la Doctrina social de la Iglesia, la intervención de la Iglesia en materia social, las ideologías opuestas, como el comunismo y el capitalismo, el trabajo, la función del Estado en la protección de los derechos, el respeto ecológico, el legítimo recurso a la huelga, la justicia y la solidaridad entre las naciones y participación de los cristianos en la vida política y social, inspirados en el amor preferencial por los pobres, que caracteriza a los discípulos de Jesús (ver CC 503-520) y que, es conveniente agregar, en América latina esos discípulos son, en su mayoría, también pobres.

La realización histórica del reino de Dios

El tema del reino de Dios, tan claro en la predicación de Jesús de Nazaret ha sido revitalizado por la teología posconciliar, por los teólogos de la liberación y a nivel del Magisterio sobretodo por Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: “Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el reino de Dios, tan importante que en relación a él, todo se convierte en ‘lo demás’, que es dado por añadidura. Solamente el reino es absoluto y el resto es relativo” (Evangelii Nuntiandi, 8). Su anuncio es también la tarea misionera de la comunidad de los creyentes en el Resucitado. “La Iglesia tiene viva conciencia que las palabras del Salvador ‘es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras ciudades’ se aplica con toda verdad a ella misma” (Evangelii Nuntiandi, 14).

Ligado durante mucho tiempo sólo a la presencia de la gracia en cada creyente con un acento demasiado individualista y reservado para “la otra vida”, ha adquirido últimamente también una resonancia social y una dimensión de presencia en el hoy de la historia humana. El CC lo trata sucintamente al explicar la petición de la oración del Padre Nuestro, introducida por la pregunta “¿Qué pide la Iglesia cuando suplica ‘Venga a nosotros tu Reino’?”. La respuesta abarca el destino escatológico trascendente de toda la humanidad y el crecimiento del Reino en la tierra; la santificación humana y la tarea cotidiana de construir arduamente la paz, la justicia y la solidaridad con en el espíritu del mensaje del Sermón de la Montaña: “La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y al compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa: ‘Ven, Señor Jesús'”. (CC 590).

Es también en el contexto de las peticiones del Padre Nuestro que puede precisarse el sentido de la búsqueda de la justicia y de la paz con las expresiones de la solidaridad cotidiana. Al interrogantes sobre el sentido de la petición Danos hoy nuestro pan de cada día se responde con la dimensión teologal del pedido y su concreción en el obrar humano que puede resumirse en el refrán popular “A Dios rogando y con el mazo dando”: “Al pedir a Dios, con el confiado abandono de los hijos, el alimento cotidiano necesario a cada cual para su subsistencia, reconocemos hasta qué punto Dios Padre es bueno, más allá de toda bondad. Le pedimos también la gracia de saber obrar, de modo que la justicia y la solidaridad permitan que la abundancia de los unos cubra las necesidades de los otros” (CC 592).

El reino de Dios, los cielos nuevos y la tierra de la justicia

El reino incluye una dimensión de transformación de la materia expandiéndose en vida y en galaxias y, expresada con la categoría simbólica de “estremecimiento cósmico” para planificarse en su consumación. “Después del último estremecimiento cósmico de este mundo que pasa, la venida gloriosa de Cristo acontecerá con el triunfo definitivo de Dios en la Parusía y el Juicio final. Así se consumará el Reino de Dios” (CC 134, que remite al Catecismo de la Iglesia Católica 677).

Esta culminación de las realidades del universo que según las actuales teorías científicas comenzaron con el estallido del “big bang”, irrumpe en las leyes de la naturaleza que conocemos. “No se ve ninguna razón para que los cristianos que profesan en el credo la resurrección de la carne, se tuvieran que quedar por detrás de pensadores marxistas como Bloch y Marcuse, que con toda energía aguardan que de un mundo nuevo resulte también un estado nuevo de la materia” (J. Ratzinger).

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el lugar mencionado, cita los versículos de la Segunda Carta de Pedro, dónde con densas imágenes apocalípticas se invita a una conducta que muestre que se está “esperando y acelerando la venida del Señor”, porque de acuerdo con su promesa, “esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia” (ver 3, 11-14). Con su comportamiento, los cristianos y cristianas “impregnan el mundo con el espíritu del Evangelio y apresuran la venida del Reino de Dios” (CC 433). Cuando ello ocurra será posible modificar la clásica expresión que refleja la tensión histórico-escatológica “ya, pero todavía no” con la exclamación definitiva: “¡ahora ya está!”.

la siguiente nota fue publica en la web de COPEI Cabimas y refiere aspectos interesantes del enfoque de la Doctrina social de la iglesia que sirve de guía a COPEI.

http://pdccopeicabimas.blogspot.com/2009/06/la-perspectiva-politica-y-social-en-el.html

—-

Por Eduardo A. González
http://www.san-pablo. com.ar

¿Qué compendia el Compendio del Catecismo en los temas de la doctrina social de la Iglesia católica? ¿Dónde aparecen los acentos? ¿Cuáles son sus referencias y antecedentes? ¿Qué aportan a la pastoral y a la praxis liberadora que lleva a cristianos y cristianas a transformar las estructuras políticas y sociales?

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, preparado por el Pontifico Consejo Justicia y Paz y el más reciente Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (en adelante CC) fueron presentado en su edición argentina en el año 2005. Una de las novedades de ese Catecismo y de su Compendio, es que dedica numerosas páginas al abordaje de los temas que pertenecen específicamente a la dimensión social y política de la fe, tal como son presentados por la Doctrina Social de la Iglesia.

Esta formulación tiene un antecedentes en la exhortación apostólica de Juan Pablo II Catechesi Tradendae, conclusión del Sínodo sobre la catequesis que había convocado Pablo VI poco antes de su muerte: "La catequesis tendrá el cuidado de no omitir, sino iluminar como es debido, en su esfuerzo de educación en la fe, realidades como la acción del hombre por su liberación integral, la búsqueda de una sociedad más solidaria y fraterna y las luchas por la justicia y la construcción de la paz" (Catechesi Tradendae, 29).

¿Qué compendia el Compendio?

Como lo indica su nombre, el Compendio, al igual que todas las obras que sintetizan doctrinas, como los manuales, los vademécum, e incluso las enciclopedias y diccionarios temáticos, se ven obligados a privilegiar los principales aspectos de los temas que han de resumir, y al mismo tiempo deberán prescindir de mencionar aquellos tratados más extensos y completos que los autores juzgan conveniente remitir. En la presentación dice Benito XVI: "El Compendio que ahora presento a la Iglesia Universal, es una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia Católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye una especie de vademécum…" .

En lo referido a la Doctrina social de la Iglesia, la presentación del Compendio puede agruparse en torno a tres núcleos temáticos: 1) los primeros fundamentos bíblicos de la Doctrina social de la Iglesia, 2) los aportes de la formulación del Decálogo a la catequesis social y a la situación actual y 3) la realización del reino de Dios en su dimensión histórico-trascendente.

Los fundamentos bíblicos de la doctrina social

Las primeras citas bíblicas del CC sirven también como antecedentes fundamentales de la enseñanza social de la Iglesia Católica ya que partiendo de la promesa formulada a Abraham (Gn 12, 3; 17, 5), "Dios forma a Israel como su pueblo elegido, salvándolo de la esclavitud de Egipto, establece con él la Alianza del Sinaí y le da su Ley por medio de Moisés" (CC 8). La experiencia de la salida de la tierra de la esclavitud egipcia, y el paso por el mar que protege a los liberados y hunde a los opresores, así como los vínculos sociales con los que las normas del Decálogo preparan el futuro religioso-polí tico en la tierra conquistada es celebrado por los israelitas en la Pascua y en otras fiestas claramente establecidas.

El enunciado del Sinaí desplegará sus potencialidades según las proclamas de los profetas y llegan a su síntesis en la formulación que nos trasmiten los evangelios. "Jesús interpreta la Ley a la luz del doble y único mandamiento de la caridad que es su plenitud: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’ (Mt 22, 37. 40)" (CC 435).

Además, desde la perspectiva del relato del Génesis, "el hombre ha sido creado a imagen de Dios, en el sentido de que es capaz de conocer y amar libremente a su propio Creador" (CC 55).

El origen que a partir de los estudios del genoma humano permite comprobar con mayor exactitud la procedencia de la especie humana de un tronco común, nos permite hablar de una "comunidad biológica". Desde el punto de vista de la ética social se afirma una unidad de la familia humana que tiene también un fundamento bíblico-teológico según menciona Pablo de Tarso en el discurso en el Areópago de Atenas. "Todos los hombres forman la unidad del género humano por el origen común que les viene de Dios. Además Dios ha creado ‘de un sólo principio todo el linaje humano’ (Hech 17, 26). Finalmente, todos tiene un único Salvador y todos están llamados a compartir la eterna felicidad de Dios." (CC 69). Por eso también "todos los hombres gozan de igual dignidad y derechos fundamentales. .." (CC 412).

Una libertad divina, creadora de hijos e hijas libres

La catequesis tradicional ha mencionado las Dos Tablas del Decálogo, reservando a la primera tres mandamientos referidos a la relación con Dios, su adoración y culto. Pero al comenzar su enunciado por "Yo soy el Señor tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud" (Éx 20, 20), se abre la perspectiva del Dios de la libertad que quiere hijos libres de opresión personal y social, comenzando por la opresión religiosa que es la más alienante de todas. Así a partir del Concilio Vaticano II se afirma que "en materia religiosa, nadie sea forzado a obrar contra su conciencia, ni impedido a actuar de acuerdo con la propia conciencia.. ." (CC 444). De ahí que además del politeísmo, "con el mandamiento ‘No tendrás otro dios fuera de mí’ se prohíbe… la idolatría, que diviniza a una criatura, el poder, el dinero, incluso al demonio. " (CC 445).

El ídolo de oro que Aarón presentó a los israelitas cansados de aguardar el regreso de Moisés, y el oro idolatrizado por el "imperialismo internacional del dinero" (Pío XI, en Quadraggesimo Anno) que promete felicidad, éxito y eterna juventud nunca estuvieron tan cercanos en su simbología. ¿Acaso las violentas guerras llamadas "mundiales" y las que aparecen más restringidas a zonas de Asia y África no han sido producidas por líderes cruelmente idealizados en sus omnipotentes decisiones con el fin de apoderarse con la fuerza de las armas de regiones de abundantes riquezas necesarias actualmente para las grandes producciones industriales?

El descanso semanal de un pueblo libre y solidario

En lo referente al culto, la relación entre la Creación, el camino de la libertad iniciado en el Éxodo y la Alianza del Sinaí tiene una expresión litúrgica que en la Biblia no se refiere tanto al cumplimiento de determinados ritos semanales, sino al "descanso sabático", es decir a un día en que todos imiten la alegría del Dios que es capaz de "dejar de trabajar" y de cuidar hasta en los más mínimos detalles la ausencia de la explotación en el trabajo cotidiano. Es una memoria que "recuerda" pero que al mismo tiempo "actualiza" el pasado para que sus valores sigan presentes. "Dios ha bendecido el sábado y lo ha declarado sagrado (Éx 20, 11) porque en este día se hace memoria del ‘descanso de Dios’, el séptimo día de la creación, así como de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto y de la Alianza que Dios hizo con su pueblo" (CC 450).

La celebración de la Eucaristía -memorial de la pascua del Señor muerto y resucitado- el domingo llevó a dar relevancia a ese día en las regiones de mayor influencia del cristianismo. Su resonancia social, sobre todo a partir de la revolución industrial, como "descanso semanal" constituye una conquista que se incorpora a los derechos de los trabajadores y a una de las exigencias de la justicia social. "Es importante que el domingo sea reconocido civilmente como día festivo, a fin de que todos tengan la posibilidad real de disfrutar del suficiente descanso y del tiempo libre que les permitan cuidar la vida religiosa, familiar, cultural y social; de disponer de tiempo propicio para la meditación, la reflexión, el silencio y el estudio, y de dedicarse a hacer el bien, en particular en favor de los enfermos y de los ancianos" (CC 454).

La "segunda" tabla del decálogo y la práctica de la justicia

La "segunda" tabla del Decálogo es presentada bajo la síntesis con la que Jesús de Nazaret presentó el mandamiento del amor a Dios y el del "amarás a tu prójimo como a ti mismo".

En el Cuarto Mandamiento ("Honrarás a tu padre y a tu madre") los temas de la doctrina social se encuentran mencionados sobre todo al final ya que por una tradicional extensión se refieren a las autoridades políticas, "el amor y servicio de la patria, el derecho y el deber del voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva. El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral" (CC 463 y 464).
En el Quinto Mandamiento ("No matarás") se afirma que "la vida humana ha de ser respetada porque es sagrada. Desde el comienzo supone la acción creadora de Dios" (CC 466) y a partir de allí se explica "la legítima defensa de la persona y de la sociedad" (CC 467), el valor de la pena para defender el orden público y contribuir a la corrección del culpable (ver CC 468 y 469). Se menciona la "guerra y su acción defensiva" (CC 483) pero se advierte que para evitar los enfrentamiento bélicos "para la paz del mundo se requiere la justa distribución y la tutela de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto a la dignidad de las personas humanas y de los pueblos y la constante práctica de la justicia y de la fraternidad. " (CC 482) Surge el desafío educativo, catequístico y pastoral de proponer una educación "como práctica de la justicia y de la fraternidad" de tan amplia difusión como la que tuvo en el período setentista la obra de Pablo Freire: "La educación como práctica de la libertad".

Es el Séptimo Mandamiento ("No robarás") el que aparece de máxima importancia para la Doctrina social de la Iglesia ya que "la Iglesia encuentra también en este mandamiento el fundamento de su doctrina social, que comprende la recta gestión en la actividad económica y en la vida social y política, el derecho y el deber del trabajo humano, la justicia y la solidaridad entre las naciones y el amor a los pobres" (CC 503). Por eso, después de mencionar el destino y distribución universal de los bienes, a los que se subordina el derecho de propiedad, se extiende exhaustivamente sobre el contenido de la Doctrina social de la Iglesia, la intervención de la Iglesia en materia social, las ideologías opuestas, como el comunismo y el capitalismo, el trabajo, la función del Estado en la protección de los derechos, el respeto ecológico, el legítimo recurso a la huelga, la justicia y la solidaridad entre las naciones y participación de los cristianos en la vida política y social, inspirados en el amor preferencial por los pobres, que caracteriza a los discípulos de Jesús (ver CC 503-520) y que, es conveniente agregar, en América latina esos discípulos son, en su mayoría, también pobres.

La realización histórica del reino de Dios

El tema del reino de Dios, tan claro en la predicación de Jesús de Nazaret ha sido revitalizado por la teología posconciliar, por los teólogos de la liberación y a nivel del Magisterio sobretodo por Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi: "Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el reino de Dios, tan importante que en relación a él, todo se convierte en ‘lo demás’, que es dado por añadidura. Solamente el reino es absoluto y el resto es relativo" (Evangelii Nuntiandi, 8). Su anuncio es también la tarea misionera de la comunidad de los creyentes en el Resucitado. "La Iglesia tiene viva conciencia que las palabras del Salvador ‘es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras ciudades’ se aplica con toda verdad a ella misma" (Evangelii Nuntiandi, 14).

Ligado durante mucho tiempo sólo a la presencia de la gracia en cada creyente con un acento demasiado individualista y reservado para "la otra vida", ha adquirido últimamente también una resonancia social y una dimensión de presencia en el hoy de la historia humana. El CC lo trata sucintamente al explicar la petición de la oración del Padre Nuestro, introducida por la pregunta "¿Qué pide la Iglesia cuando suplica ‘Venga a nosotros tu Reino’?". La respuesta abarca el destino escatológico trascendente de toda la humanidad y el crecimiento del Reino en la tierra; la santificación humana y la tarea cotidiana de construir arduamente la paz, la justicia y la solidaridad con en el espíritu del mensaje del Sermón de la Montaña: "La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y al compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa: ‘Ven, Señor Jesús’". (CC 590).

Es también en el contexto de las peticiones del Padre Nuestro que puede precisarse el sentido de la búsqueda de la justicia y de la paz con las expresiones de la solidaridad cotidiana. Al interrogantes sobre el sentido de la petición Danos hoy nuestro pan de cada día se responde con la dimensión teologal del pedido y su concreción en el obrar humano que puede resumirse en el refrán popular "A Dios rogando y con el mazo dando": "Al pedir a Dios, con el confiado abandono de los hijos, el alimento cotidiano necesario a cada cual para su subsistencia, reconocemos hasta qué punto Dios Padre es bueno, más allá de toda bondad. Le pedimos también la gracia de saber obrar, de modo que la justicia y la solidaridad permitan que la abundancia de los unos cubra las necesidades de los otros" (CC 592).

El reino de Dios, los cielos nuevos y la tierra de la justicia

El reino incluye una dimensión de transformación de la materia expandiéndose en vida y en galaxias y, expresada con la categoría simbólica de "estremecimiento cósmico" para planificarse en su consumación. "Después del último estremecimiento cósmico de este mundo que pasa, la venida gloriosa de Cristo acontecerá con el triunfo definitivo de Dios en la Parusía y el Juicio final. Así se consumará el Reino de Dios" (CC 134, que remite al Catecismo de la Iglesia Católica 677).

Esta culminación de las realidades del universo que según las actuales teorías científicas comenzaron con el estallido del "big bang", irrumpe en las leyes de la naturaleza que conocemos. "No se ve ninguna razón para que los cristianos que profesan en el credo la resurrección de la carne, se tuvieran que quedar por detrás de pensadores marxistas como Bloch y Marcuse, que con toda energía aguardan que de un mundo nuevo resulte también un estado nuevo de la materia" (J. Ratzinger).

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el lugar mencionado, cita los versículos de la Segunda Carta de Pedro, dónde con densas imágenes apocalípticas se invita a una conducta que muestre que se está "esperando y acelerando la venida del Señor", porque de acuerdo con su promesa, "esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia" (ver 3, 11-14). Con su comportamiento, los cristianos y cristianas "impregnan el mundo con el espíritu del Evangelio y apresuran la venida del Reino de Dios" (CC 433). Cuando ello ocurra será posible modificar la clásica expresión que refleja la tensión histórico-escatológica "ya, pero todavía no" con la exclamación definitiva: "¡ahora ya está!".

Página siguiente »