Unidad de la boca pa’dentro

 

Hacer diagnósticos sobre la profunda crisis que atraviesa el país y que lamentablemente apunta a agravarse, habida cuenta la inexistente disposición del Gobierno a rectificar, puede parecer ocioso pero nunca está de más. La destrucción institucional, el colapso económico, el empobrecimiento de las grandes mayorías y el doloroso deterioro moral de una sociedad que merece vivir a plenitud su existencia humana han colocado a Venezuela al borde del abismo.

El fracaso estrepitoso del modelo socialista ha puesto a más del 70 % de los venezolanos a otear el horizonte en búsqueda de un cambio. No tengo duda de que ese cambio que quiere la mayoría de los venezolanos es en paz. Si no hay justicia no habrá paz, si no hay paz política y social no será posible vivir en prosperidad y alcanzar el bien común. He allí la almendra del reto que tenemos por delante quienes tenemos la responsabilidad de presentarle al país una alternativa confiable, responsable y esperanzadora.

La brutal irresponsabilidad del gobierno venezolano no puede ser excusa para hacer una oposición irresponsable. En esta coyuntura lo más responsable que podemos hacer por el país es ofrecerle a  ese 70 % de compatriotas que quiere con desesperación un cambio la posibilidad de materializar su voluntad ejerciendo su soberanía en las elecciones parlamentarias. Es verdad que en manos del PSUV la Asamblea Nacional no ha servido para nada, ese sentimiento a calado en el alma popular y de allí surge el esfuerzo pedagógico que tenemos de explicar la importancia de un parlamento en donde se puedan debatir los asuntos del más elevado interés nacional, interpelar a los ministros y controlar el gasto público orientado a satisfacer las más sentidas necesidades de nuestro pueblo. Que la plata que debe ir para construir o equipar un hospital llegue a su destino y no termine depositada en la cuenta bancaria de algún paraíso fiscal a costa de la salud y la vida de los más humildes. Estoy convencido de que esa mayoría avasallante de venezolanos que quiere cambio drenará sus insatisfacciones votando masivamente. Claro está, ese depende más de la dirigencia opositora que de las maniobras de la dirigencia oficialista.

El desafío de las parlamentarias sólo lo podríamos perder por autogoles; este gobierno desangelado no tiene con qué hacernos goles. Es por ello, que desde Copei, hemos solicitado que la MUD se declare en emergencia para preservar la unidad de cara a las parlamentarias. No tengo duda de que estamos en mora con la unidad, y si nos empeñamos en seguir desojando la margarita y haciendo boxeo de sombra, corremos el riesgo de que nos hagan out movidos de base.

La MUD no es ni puede ser una franquicia para beneficiar a unos en detrimento de todos. La MUD es y debe ser el instrumento de la unidad nacional, no sólo opositora sino de todos los venezolanos. En Copei hemos sido coherentes y diligentes cada vez que vemos comprometida la integridad unitaria. Lo hicimos cuando formalizamos la propuesta de la Tarjeta Única, si no hubiese sido por la presión de la opinión pública no lo hubiéramos logrado. También lo hicimos cuando planteamos la tesis del candidato preventivo después de que el presidente Chávez hizo lo propio con Maduro, no tengo duda de lo distinto que hubiera sido el resultado si hubiéramos utilizado esos tres meses con un candidato en la calle. Ahora apelamos a la responsabilidad de todos, sin pretender atalayarnos por encima de nadie, es la hora de apurarnos y definir la estrategia unitaria para definir candidatos. Es bueno que todos pregonemos la importancia de la unidad, pero será mucho mejor si la practicamos de la boca pa`dentro.

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