VENEZUELA ENTRE EL ATRASO Y LA IGNORANCIA

Si bien Venezuela ingreso al siglo XX, casi al final del tercer decenio del mismo, hoy día casi al cierre del tercer lustro del siglo XXI, vivimos en una situación de retraso político en el orden de unos 120 años, por un proceso de involución asociada a lo que ya Frederick Hayek definió como: “la fatal arrogancia del hombre al pretender crear sistemas mejores a los que la historia y la interacción humano han podido crear”, lo cual explica de forma clara y precisa el atraso que marca la situación que vivimos.

Mientras que por otro lado, existe una ignorancia de unas proporciones mega-estructurales en relación con el modelo educativo y los paradigmas de este en cuanto a economía, la sociedad y la política misma, en primera instancia esta la diatriba de una dicotomía supuesta entre el marxismo y el capitalismo, de allí se debe considerar que el denominado capitalismo es algo que la misma doctrina social de la iglesia denuncia y a lo que todo cristiano debe oponerse y más importante aún según el cual el capitalismo dejo de ser lo que era, poco después del fin de la primera guerra mundial, de allí que sea un mito una suerte de cadáver insepulto que el marxismo requiere para poder mostrarse como una opción atractiva al ciudadano común.

En ese mismo orden de ideas el marxismo es denunciado de la misma forma en las cartas encíclicas “Divini Redeptoris” y “Mater et Magistra”, de forma tal que todo para quien se precie de ser Cristiano, ser socialista equivale a una contradicción equivalente a profesar la fe Cristiana en cualquiera de sus denominaciones, pero al mismo tiempo y de forma asidua practicar el satanismo, ocultismo, brujería, adivinación entre otras y sin embargo, los hay existe gente que va los fines de semana a sus actos litúrgicos y de forma secreta u oculta practican estos rituales sin que en su conciencia exista algún conflicto, o al menos eso piensan estos practicantes, pero este no es el punto.

El fin del capitalismo como sistema fue anunciado por el gran visionario de la gerencia del siglo XX Peter Drucker, en su primer libro, escrito mientras huía del régimen nazi y su atroz persecución contra el hombre y su libertad de realización, ese libro llamado “El fin del hombre económico” lleva un subtítulo aún recalcitrante “el nacimiento de los totalitarismos”, quizás el dato anecdótico del libro es que su prólogo por Sir Winston Churchill, pero se le ha encasillado en la serie de libros sobre la gerencia, más que en el área económica o política y a la fecha aún es una obra poco referida, incluso uno de sus últimos libros “La sociedad postcapitalista” ha sido ignorado a un nivel lesivo por el mismo entorno político.
De allí la importancia de su afirmación sobre la sociedad del futuro, “…será no socialista y postcapitalista, claramente basada en el conocimiento…”, por no decir de plano que la sociedad del futuro “…claramente no será marxista…” esto destaca en un entorno donde aún los líderes más radicales de ambas corrientes políticas se definen como militantes del socialismo, la izquierda como los más románticos soñadores de la utopía prefieren denominarse y como los mas satíricos que se autoproclaman progresistas.

En contraste hasta existen quienes se rasgan las vestiduras proclamándose capitalistas e incluso defensores del capitalismo, en ambos casos no puede sentir un lector culto sino vergüenza y hasta pena ajena por tan sobradas demostraciones de ignorancia colectiva, cosa tan solo comparable con una pelea de borrachos por una botella vacía y permite la formulación válida del cuestionamiento a la sociedad ¿para esto sirvieron las inversiones en la formación científica y humanista de los 40 años que duro la democracia en Venezuela?.

Destaca que este es un país cuyas políticas económicas durante los últimos 150 años la han hecho una gran exportador de materias primas, más significativo aun es que su exportación de tecnología, bienes o servicios es literalmente nula, de allí que hoy la nación se debata entre el más abyecto enfoque socialista y una pléyade de opciones de menor motilidad, todas enarbolando la bandera de la justicia social y la reivindicación del derecho de los más pobres, distrayendo la atención en un mundo donde ya ni el capital, ni la tierra ni el trabajo son los factores decisivos de la producción sino que lo es el conocimiento, de allí también lo amargo que es el modelo de educación mal llamado bolivariano que no es sino la negación del conocimiento y persigue la castración de la mente con el único propósito de evitar la producción del conocimiento.
El colapso del marxismo como ideología y del comunismo como sistema fue en anuncio más rimbombante de la entrada en un nuevo modelo de sociedad, esto se traduce en los términos expuestos por Drucker en el fin de la era de la religión secular de la “fe en la salvación por la sociedad”, la cual se inició con Rousseau y culminó con la utopía marxista. El statu quo económico es inoperante frente al reto que ofrece la productividad del trabajo y del trabajador del conocimiento y el educativo más aun frente a la nueva dicotomía social intelectuales-gerentes o dicho en otros términos entre los trabajadores del conocimiento y los de servicios.

Pero que implica la sociedad postcapitalista, es quizás la necesidad más apremiante del lector en primera instancia una sociedad donde coexisten compitiendo entre si estructuras transnacionales e incluso de carácter transcontinental (ONU, FAO, FMI), regionales (Comunidad económica europea, CEPAL, OEA, Mercosur), de estado-nación, locales (estatales, municipales y parroquiales) y hasta tribales, en un gran contraste se hace gala y ostentación de un supuesto orgullo por las culturas autóctonas y originarias, pero las evidentes pilas de cadáveres Pemones, Yukpas y más recientemente Wayuu, entre otros atropellos y vilipendios que cubren los más viles crímenes de la historia de la humanidad, son la muestra del profundo odio que el marxismo siente por todo lo que no sea parte integral de la religión secular que profesan.

En mitad de toda esa agitación y muestras del humanismo inhumano inmanente en el marxismo, destacan sin ser los más importante la sociedad de sociedades y de esto quizás no sea el mejor ejemplo pero si uno de los más resaltantes es la organización de macro-estructuras suprapartidistas a saber la mesa de negociación y acuerdos, la coordinadora democrática y la mesa de la unidad democrática, en los cuales militan organizaciones las cuales debaten en su seno tal cual lo hacen las personas naturales en el seno de una organización convencional, la nueva realidad es esa, las organizaciones por si mismas son inoperantes y deben actuar coordinadamente.

En esencia lo que esto traduce es la perdida de la primacía del poder del modelo estado-nación, existe una atomización de los esquemas y arreglos donde el pluralismo ha desplazado la identidades únicas y estandarizadas de la sociedad, por decirlo así, si bien el estado-nación de Brodin desde la revolución Francesa ha definido el esquema de poder que rige la sociedad, no existe desde el imperio Romano el equivalente de la identidad ciudadana al modelo estado-nación, la religión secular “fe en la salvación por la sociedad” fue concebida con ese propósito y para ello se afianzo en el concepto de soberanía pero jamás ninguna sociedad ha logrado tal nivel de identificación y el mejor ejemplo es la atomización del antiguo imperio soviético y su vulgar por no decir terrorista mecanismo de adhesión de voluntades literalmente a punta de cañón.

En términos locales ser Venezolano ya no es solo el joropo y el liqui-liqui y no hay forma que el joropo y el liqui-liqui solapen la gaita de tambor de Bobures, porque ser Venezolano es la sumatoria de las expresiones que nacen en cada una de las regiones y subregiones que representan a la nación, Caracas no es Venezuela así como Maracaibo no es el Zulia por referir las tradiciones centralistas más lesivas al patrimonio histórico cultural de la nación Venezolana, de allí que se pueda afirmar que el estado-nación ya no es indispensable, solo es el órgano político más poderoso.

El modelo de estado-nación amparado en la religión secular implica una tiranía y la supresión de las libertades del individuo, de allí la necesaria violación del derecho a elegir y ser elegido para erigir la elección continuada con la vulgar colaboración a nivel de alcahuetería entre los bandos en disputa por el poder y con ellos la supresión de derechos y garantías ciudadanas en pro de elementos de control del ciudadano a través de misiones de alcance social y control de los medios de producción y los canales de importación.

El estado abandona su rol como garante de las condiciones y se transforma en juez y parte del aparato productivo subyugando en el proceso al ciudadano arrebatándole todas y cada una de las libertades que por derecho natural son suyas y lo justifica usando como bandera el bienestar de la sociedad y la reivindicación del derecho de los más humildes y desatendidos, los cuales en contraste son los más afectados y menos favorecidos. Hecho señalado con mucha antelación por Jacques Maritain en su enfoque sobre el humanismo integral, prediciendo no solo el fracaso marxismo, sino las dimensiones de bancarrota ética y moral de proporciones cataclismicas, ya que no logro crear riqueza sino que creo más miseria y en vez de dar igualdad económica ofreció una nomenclatura de funcionarios que provocarían la más absoluta envidia al modelo de República descrita por Platón, pues no es sino la expresión de una plutocracia y en el caso específico de Venezuela una Kakistocracia.

Es de allí que en una nación que en los últimos 15 años ha recibido ingresos equivalentes a los necesarios para construir 27 veces la represa del rio de las tres gargantas en China, no tenga papel higiénico, ni jabón de tocador o de baño, ni pasta dental para que sus ciudadanos puedan estar aseados a un nivel socialmente aceptable y que sus ciudadanos deben hacer interminables colas para comprar artículos de primera necesidad y hasta deben librar batallas campales para hacerse del derecho de poder llevar a sus casas pollo, carne, huevos o pasta por no pensar en el pescado, hechos que incluso derivan en la necesidad de la presencia de órganos de seguridad del estado para organizar colas o peor aún para fingir se controla el contrabando que no es sino uno de los medios que los funcionarios de la nomenclatura usan para usufructuar el erario público, por no entrar en las profundas aguas de las vinculaciones con el fundamentalismo musulmán, terrorismo-internacional y narcotráfico que obligarían al análisis de un estado forajido.

En cambio es más fácil preguntar ¿pero de cuál erario o tesoro público? vale preguntarse si en el acto más apátrida y lesivo al interés de la nación en toda su historia, ese erario o tesoro ha sido entregado a Cuba y China dejando al país con un montón de papeles inorgánicos que explican el hecho que no importa cuánto dinero se tenga si no es posible encontrar y por ende imposible escoger este o aquel producto, sino que debe haber resignación y llevar lo que se consiga suponiendo tener la fortuna de alcanzar comprar alguno de los productos que son producidos fuera de la patria y envasados para su venta en el país, es allí cuando vale pena preguntarse ¿sobre cuál soberanía me hablan? Y ¿Cuál concepto de patria es este?

Es por ello que estoy convencido que la diferencia ideológica entre el apátrida que murió en Cuba entre el 15 al 30/12/2013, el Colombiano que fue impuesto como títere del castro-comunismo internacional para continuar con las expoliación de los recursos del país y quienes se proclaman socialistas puros, radicales, moderados, demócratas o hasta progresistas en cualquiera de los bandos es la misma que hay entre la sarna y la escabiosis, por tanto, mientras el discurso y la orientación no salgan de la trampa de la perspectiva que ofrece el marxismo y sus paradigmas, seguiremos perdiendo libertades, empobreciendo cada vez más y triste aun los chulos, tahúres, vividores que gobiernan a nombre de los ciudadanos de los países del mundo seguirán enriqueciéndose a costa del sufrimiento del ciudadano Venezolano, es este entorno es virtualmente imposible pensar en la Venezuela del Siglo XXI y la complejidades de la sociedad postcapitalista que debe acometer las demandas de los ciudadanos e incluso abordar los complejos temas que esa sociedad está levantando y en los cuales muchas naciones ya tienen más de dos decenios de progresos.

¿Qué moral tiene la sociedad mundial cuando se hace de la vista gorda frente a tan flagrante acto de terrorismo de estado como el que se está ejecutando en la otrora joya de la corona de las Américas? De hecho Drucker moriría de la vergüenza pues su brillante interpretación de la liberación de Kuwait como la primera retaliación internacional contra un acto de terrorismo de estado, omite que ese primer acto fue el bloqueo naval continental durante la crisis de los misiles del 62 y la situación venezolana constituyen la traición, alcahuetería y conveniencia de la sociedad internacional en la socavación de un estado para usufructo de particulares en un grotesco acto de terrorismo de estado perpetrado desde la nación forajida conocida como Cuba.

Es así valido preguntar ¿Qué moral fundamenta las actuaciones de funcionarios quienes en claro acto de alta traición a la patria han usado la figura de cesión del muy disputado territorio Esequibo y su fachada atlántica así como nuestros derechos sobre la plataforma continental?, a cambio de votos favorables del Caricom y regalos en especie que no son sino fruto del usufructo de los derechos de los ciudadanos Venezolanos.

Cierro parafraseando desde una gaita protesta, a Emiliano Zapata y pensando que si Bolívar viviese acto seguido la revolución lo matarían y peor aún si Jesús se presentase y repitiese el acto de la expulsión de los marxista del templo como expulsión en el acto en la lo volverían a crucificar solo que esta vez se lo lanzarían a los colectivos de la muerte pues las legiones romanas no están disponibles, en fin “…pobre mi país que no tiene quien le duela, pobrecita Venezuela no va a poder subsistir…” y “Si no hay paz para el pueblo, que no exista paz para el Gobierno”.

Ing. Francisco J González R Msc.
Político e Indígena Zuliano.

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