Tal como lo recibí:

Rechazamos a Moronta como mediador

Vamos a estar claros.

                                                                   Inés Cecilia Ferrero Kellerhoff.

Ante todo, pido disculpas a mis hermanos católicos por lo que ahora voy a expresar; pero desde hace poco más de 30 años el reverendo padre dominico Gabino Matia Martin nos orientó sobre la gravedad del pecado de omisión, y por lo tanto prefiero manifestarme abiertamente en contra de pretender que el Obispo de San Cristóbal, Mario del Valle Moronta Rodríguez, sea mediador en el conflicto que hoy nos golpea. El titular: “Solicita el Gobernador a monseñor Moronta que interceda la Iglesia por la paz del Táchira” aparecido en la página A5 del Diario de La Nación de hoy miércoles 19 de Febrero de 2014 me obliga a expresar

mi total rechazo a:

1.       Considerar a un Obispo que ha demostrado abiertamente su simpatía por la “Construcción del Socialismo del Siglo XXI” (Carta Pastoral del 25 de enero del 2007) como intermediario hacia la paz.

2.       Considerar a un Obispo solitario como representante de MI IGLESIA, cuando en múltiples ocasiones la Conferencia Episcopal Venezolana  (CEV) se ha pronunciado en contra de las manifestaciones autoritarias, dictatoriales, violadoras de los Derechos Humanos (DDHH) del actual gobierno y por ende, contra su modelo castro-comunista.

3.       Considerar que el Obispo de San Cristóbal, con su lenguaje tibio (Apocalipsis 3,15-16 – ni lo uno ni lo otro) logre el objetivo de lograr la paz en el Táchira, cuando desde que llegó a esta diócesis no ha hecho otra cosa que apoyar a un solo sector del conflicto.

4.       Considerar que el Obispo de San Cristóbal pueda, como dice Vielma Mora: salir de “la Casa Episcopal y junto con los sacerdotes en cada parroquia, tranquilice a las personas que actúan de manera errónea, por medio de los actos violentos que crean terror en el colectivo”.   Puesto que siempre ha culpabilizado a un solo sector y nada dice de los violentos que, como los de anoche, atacan a civiles desarmados y en vigilia. ¿Qué le dirá a las parroquianas que hemos acompañado a los jóvenes rezando allí varios rosarios?

5.       Considerar que un Obispo que recibe a menudo en el Palacio Episcopal (no se llama “casa”, sino Palacio)  a destacados representantes del PSUV, pueda ser garante de la paz en esta ciudad.  (Con mis ojos los he visto entrar y salir del Palacio y además organizar allí las ceremonias pseudo religiosas que últimamente se han dado en San Cristóbal)

6.       Involucrar a la Iglesia Católica a través de un Obispo, cuando existimos cientos de miles de católicos que la respetamos;  y defendemos al hombre y a su dignidad como ella misma nos lo enseña.

San Cristóbal, 19 de Febrero de 2014.

Día del Beato dominico Alvaro de Córdoba.   (+ 1430) Defensor de  la Fe Católica) 

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