Tamare, 28 de octubre de 2013

Saludos a:

• Las muy ilustres autoridades del Centro de Ingenieros del Estado Zulia Seccional Tamare.
• Los muy ilustres representantes de las cámaras municipales asistentes al acto.
• Las muy ilustres autoridades de las Instituciones Universitarias de la subregión.
• Representantes de la prensa y demás medios de comunicación social.
• Compañeros colegas que son objeto del acto de imposición de reconocimientos.
• Familiares, amigos y allegados presentes para el acto.
• Amigos del Rotary Internacional y miembros de los cursillos de cristiandad

Damas/Caballeros:

Palabras protocolares de inicio:

Antes de comenzar mi disertación, muy humildemente pido un minuto de silencio por los Ingenieros, Geólogos y Arquitectos que han fallecido en el presente año, entre ellos los colegas Claus Graf y Nelson Rincón prominentes profesionales, que ayudaron a forjar la identidad del profesional de la ingeniería venezolana y cuyas actuaciones, son ejemplo del rol ciudadano del profesional, como factor de cambio y de promoción social y cuyo aporte invaluable dio vida a la sede en la cual el día de hoy celebramos el presente acto.

Inicia el minuto de silencio,… ha concluido el minuto de silencio.

También pido elevemos una oración para bendecir a los Ingenieros, Geólogos y Arquitectos quienes hoy día están lejos del seno de sus familias, unos por razones de trabajo o hasta migración forzada y otros para quienes pido adicionalmente amparo y esperanza porque tienen años secuestrados y en cautiverio entre ellos el colega Giacomo Cunsolo.

Inicio del discurso:

Con un recorrido de casi tres lustros del siglo XXI, la condición de inequidad de la sociedad moderna tiene contrastes brutales donde entre 1/6 y 1/4 de la población mundial total, carecen de acceso a la electricidad o al agua potable, mientras que a partir de 2007 el ingreso combinado de las 2 personas más ricas del mundo excedía el PIB de las 45 naciones clasificadas como las más pobres del planeta, esto según cifras de las organizaciones Ingenieros por el Cambio e Ingenieros sin fronteras.

En Venezuela, nuestros indígenas quienes representan entre el 2% al 10% de la población por regiones, subsisten en condiciones que por muy poco difieren de las que tenían en los precedentes 108 años de políticas públicas en la materia, sin que se perfilen cambios significativos en materia de respeto por su valor antropológico, cultural y humano.
Para agravar esto, expertos en la materia económica, como Werner Corrales y Asdrúbal Baptista refieren que las cifras de pobreza y desempleo de la población general, están enmascaradas con una desviación, que saca de la base de cálculos a 4 MM de personas en edad laboral, siendo casi 2/3 de esa cifra mujeres, generando no solo distorsión en los resultados, sino exclusión y discriminación que se traduce en cifras de desempleo y pobreza, sin precedentes en la historia republicana de la nación.
Es en este punto que la audiencia debe estar cuestionándose sobre la pertinencia de esta información, en un acto cuyo propósito es el homenaje a los profesionales de la ingeniería, razón por la cual debe destacarse la importancia que tiene la responsabilidad social, en la labor de todo profesional abarcando esto no solo su formación académica sino a lo largo de su ejercicio como profesional.

El debate acá no se centra en que nos da el gremio a nosotros como afiliados, ni a la sociedad, sino que hacemos nosotros como agremiados por la sociedad, por el gremio y por nosotros mismo como profesionales, esto no es solo en Venezuela o los gremios profesionales de la ingeniería, es un fenómeno global, que en tiempos recientes ha dado pie a debates a mundiales, abordando la pertinencia de los estudios en el área de la ingeniería, cuestionando no solo los aspectos académicos que rigen la formación, sino la pertinencia misma de la existencia en el siglo XXI de algunas de las ramas más antiguas y tradicionales de la ingeniería, sin embargo, el paso del tiempo lejos de brindar soluciones no ha hecho sino ahondar la intensidad de estos debates.

Ese paso del tiempo, la severidad de las situaciones y las demandas generadas en el entorno de la sociedad, hace que no se pueda esperar por el cese de estos debates, ni por las conclusiones producto del análisis de las situaciones presentadas, ya que las agendas producto de esto no presentan los panoramas extendidos a 20 o 30 años tradicionales, sino márgenes que escasamente alcanzan un lustro como horizonte más amplio, esto producto del impacto de los cambios en las tecnologías y la implantación de nuevas metodologías asociadas a nuevos procesos, procedimientos y herramientas.
Es en este punto que visiones globales, como la de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos (ASME) o la del Instituto de Ingenieros Electricistas y Electrónicos (IEEE) patrocinadores de organizaciones como Ingenieros por el Cambio (E4C) e Ingenieros sin Fronteras (EWB), cuyos esfuerzos se orientan hacia abordar con soluciones de ingeniería factibles, de bajo costo y alto impacto sobre las situaciones y demandas de las sociedades menos favorecidas en nivel internacional en materia de agua, energía, servicios sanitarios, infraestructura física, agricultura, sistemas de información, salud y educación.

Ámbitos tan amplios y diversos que el ciudadano común, no suele asociar con la ingeniería directamente, incluso muchos profesionales suelen pensar que las responsabilidades sobre esos ámbitos están más allá de su rol como diseñador, operador, mantenedor o proveedor de bienes y servicios.
Lo cual se traduce en una crítica a varios niveles, para la cual se fija una analogía con un iceberg; cuyo ápice es la interpretación que la sociedad tiene sobre la ingeniería, su rol e importancia, siendo la zona de interface constituida por los paradigmas asociados a la multi, inter, intra y transdisciplinariedad de las situaciones que la afectan y como son abordadas desde la empresa, la academia y el gobierno, siendo la zona invisible y la más peligrosa la que se asocia a la forma en la cual el rol de la ingeniería es abordado durante la formación académica de los profesionales del mañana.

El mundo está girando en torno a estas perspectivas, desde mediados de los años ochenta del siglo XX, justo cuando los enfoques globales holísticos abordaron los campos de las operaciones y el mantenimiento industrial, orientando gran parte de su influencia hacia el diseño correcto, eco-sustentable y humano, basado en la consideración síncrona de los los factores asociados en contraste con la visión unilateral, especifica y particular que a la fecha es característica de toda la obra humana desde el inicio de la revolución industrial.

El futurólogo Alwin Toffler esquematizó que la sociedad del futuro debía ser más horizontal, amplia, universal u holística al punto de entrar en comunión con el medio ambiente como se atribuye a las sociedades más primitivas y especulo que el conocimiento humano se acercaría a un nivel cada vez más enciclopédico en su globalidad sin perder la hiperespecialización que rige hoy día, aclarando que no se busca suplantar un modelo por otro, sino la coexistencia de ellos.

Los nuevos campos de la ingeniería son una dramática muestra de esto, ya que no solo se abordan complejos sistemas de la biología humana, sino que los extrapolan al campo industrial buscando crear sistemas capaces de aprender, desarrollarse, auto-mantenerse y auto-repararse necesarios para la exploración del espacio profundo, el fondo de los océanos y la producción a escala industrial de cada vez mejores bienes y servicios.

Todo esto no pueden enmarcarse como casos de una ingeniería en particular ni tampoco pueden categorizarse en función de los nuevos materiales asociados o los requeridos, pues son situaciones que demandan la completa funcionalidad de más de una rama de la ingeniería e incluso transcienden el campo hacia otras áreas de las ciencias alcanzando ramas concebidas tradicionalmente como sociales.
El ingeniero integral que se vislumbra para el futuro y se requiere hoy día, no solo maneja su rama específica dentro de la ciencia, sino que es capaz de interactuar con profesionales de otras ramas de la ingeniería y mucho más allá de eso, es capaz de ponderar las demandas sociales asociadas con su campo de trabajo y los que son influenciados por este.

Es allí donde nos sorprende que mientras el mundo, se direcciona hacia los integralidad holística de los esfuerzos, prominentes profesionales de la ingeniería nacional como los hoy fallecidos Juanita Albornoz, Claus Graf y Nelson Rincón entre otros que aún viven como Ernesto Fronjosa y profesionales de otras ramas como Pedro Gonzalez, un Marino Mercante quien acompañado de su joven esposa Isabel, quien sería mi madre; quienes aunaban esfuerzos con estos notables profesionales de ingeniería, en el lapso que va de inicios de los años 60 a fines de los 70 del siglo XX, haciendo de eso su forma de vivir, trabajar e interactuar con la sociedad, dando vida a organizaciones como Fe y Alegría, sentando las bases para el INAPET e iniciando con sus propias manos los esfuerzos para construir iglesias, dispensarios, casas-hogar y emprender el esfuerzo para dotar la subregión de una Universidad entre otras obras de promoción social, que hoy damos por sentadas.

El gran contraste es que perdimos el rumbo de esa tendencia, pasó a ser la forma en la que nuestros abuelos y padres trabajaron y no el patrón que la sociedad nos impulsa a seguir o el modelo que aspiramos como profesionales, por fortuna la tendencia mundial nos lleva reconquistar esos campos, que ellos exploraron antes que nosotros y nos permite vislumbrar las dimensiones de su ingenio y su dimensión humana.

Hoy día podemos criticar las tendencias políticas del momento y la orientación que buscan con la promoción de trabajo con perfil social en las universidades, no porque sea erróneo sino porque que el enfoque es inadecuado e incompleto, ya que el profesional de la ingeniería como se ha indicado previamente es un agente social de cambio y la forma como desde ASME-Programas Venezuela hemos interpretado el acercamiento a esta situación, consiste en:

• Proponer a nuevos profesionales de la ingeniería que aborden a través de sus trabajos de grado la búsqueda de esas soluciones mediante ingeniería factible, de bajo costo y alto impacto para satisfacer las crecientes demandas de la sociedad Venezolana en materia de agua, energía, servicios sanitarios, infraestructura física, agricultura, sistemas de información, salud y educación.

• Animar a profesionales formados y con vasta experiencia como uds a que contribuyan en el rol de mentores, guías y hasta promotores del cambio en la sociedad.

Sin embargo, la factibilidad de esto depende de la aceptación de la propuesta por parte de las instituciones de educación superior y universitaria, las empresas, los diferentes niveles del gobierno y la sociedad en general.

Esto es absolutamente necesario, en primera instancia desde el punto de vista de la retribución de la inversión que se hace para formar nuevos profesionales y como mecanismo para compartir la experiencia de una generación profesional a la otra, abordando la resolución de las situaciones planteadas, pero no de forma aislada, ello implica el ejercicio del rol asesor hacia los diferentes niveles de gobierno que por derecho natural tiene el gremio e interactuar con escuelas de gobierno, de negocios, cámaras de industria y comercio, órganos representativos de la sociedad y sus diferentes esquemas de organización político y social en el nivel local, regional y nacional, ya que las soluciones requeridas son integrales.

No implica esto que debe abandonarse el campo de la investigación y desarrollo para la industria, tampoco suplantar los roles de formulación de políticas públicas que competen al consenso tripartito que demanda la sociedad entre gobierno, la industria y la academia; sino fortalecer los vínculos a través de la interacción y el consenso con la finalidad de construir una sociedad más equitativa, con igualdad de oportunidades y capaz de crecer y desarrollar ciencia, que se apliquen no solo a la solución de sus situaciones planteadas por ella, sino que contribuyan con la ampliación del conocimiento de la especie humana.

Es por ello que el día de hoy, nos encontramos acá, con un selecto grupo de profesionales de la ingeniería quienes reciben un botón en el cual se identifican los años que tienen en el ejercicio de la profesión, esto no solo constituye un motivo de orgullo y regocijo personal o familiar, sino que:

• Es un símbolo de compromiso cuyo valor intrínseco es superior al metal precioso que contiene, pues representa el vínculo entre el profesional de la ingeniería y su rol como agente del cambio en la sociedad y asesor de los diferentes niveles de gobierno,

• Es un poderoso eslabón que los une al camino que Juan Manuel Cajigal, Antonio José de Sucre y Rafael María Baralt inauguraron como los primeros ingenieros de la nación y de nuestra región, porque Uds son parte de esa multitudinaria cantidad de hombres y mujeres, quienes armados con su ingenio, algunas herramientas metodológicas, tecnológicas y mucho entusiasmo y esperanza de forma ininterrumpida han colocado, colocan y colocaran su aporte para la construcción de una sociedad cada vez más justa y una Venezuela más grande y mejor,

• Me permito recordarles que nosotros somos el gremio, no podemos abandonarlo, ni desatenderlo, sin nosotros el gremio no funciona, nosotros somos su esencia vital y nuestro aporte es lo que hace que sea ese factor de cambio en la sociedad y lo que hace que los diferentes niveles de gobierno respeten el rol que como asesor tenemos por derecho natural,

• muy humildemente agradezco la presente oportunidad y el tiempo que me han brindado para expresar mis opiniones en la materia y

• ruego a Dios que los bendiga y los acompañe en su labor.

Gracias por su atención y continuemos con la construcción del futuro.

Ing. Francisco Javier González Rodríguez MSc.
Coordinador Nacional ASME-Programas Venezuela

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