PARANINFO
Tengo miedo
Iván Olaizola D’Alessandro
iolaizola@hotmail.com
 
Desaliento en la 68 de la ONU por la ausencia del hijo del supremo; bueno será en la 69, asamblea que de seguro será erótica.
 
De verdad que debo confesar que con todo lo que está pasando y que no pasa nada, siento aprensión, miedo, o para ponerlo en criollo “culillo”. Cada día se ven más disparates en todos los órdenes. Las noticias, y eso que yo creo firmemente que buena parte de ellas las están censurando o autocensurando, nos ponen los pelos de punta. Las noticias que se refieren a crímenes son verdaderamente horrorosas y su número supera a las de cualquier país en guerra. Con igual gravedad nos enteramos de las noticias de orden económica, sociales, políticas, militares, educativas, de salud, en fin que todo lo que está pasando está bien lejos de lo que debe y tiene que ser un país civilizado, con cierto grado de seriedad, y con un gobierno que gobierne y una sociedad que exija sus derechos. Ahora entiendo perfectamente el significado de “desgobierno” y la expresión, ahora lugar común, de “y no pasa nada”. Es que no hay gobierno, en el sentido real de la expresión, y con todo y la anarquía reinante en todos los órdenes no pasa nada que obligue a producir cambios en este estado de cosas.
 
Si le aplicamos la segunda ley de la termodinámica, usando la entropía como patrón de medida, a lo que nos está sucediendo en Venezuela, observamos como el sistema de gobierno que nos quiso imponer el teniente coronel felón difunto, lo que llamó “revolución bolivariana socialista del siglo XXI”, y que sus herederos insisten en continuar,  es un sistema aislado que tiende, bueno ya llegó, al desorden. A media que pasan los días, y ya llevamos casi 5.000 días, las cosas tienden al caos. Si aplicamos la teoría de la comunicación, observamos un grado muy alto de incertidumbre. Y, la teoría nos señala, aplicada nuevamente al estado de cosas que estamos viviendo con este régimen, cuando la entropía sea máxima llegará la muerte. Simplemente comentemos algunos ejemplos, al azar y sin orden de prioridad, de la cotidianidad de actuaciones de este desgobierno para entender fácilmente lo que estamos comentando sin necesidad de ser expertos en termodinámica.
 
El gobierno se salió de la Corte Internacional de Derechos Humanos, justo cuando en el país hay más violaciones de esos derechos y no hay un sistema judicial confiable. Tenemos problemas graves de reservas monetarias y el BCV está quemando las pocas barretas de oro que nos quedan. La AN hace ya tiempo que no cumple sus funciones legislativas y sin embargo anda buscando, comprando, un diputado 99 para darle esos poderes, nuevamente, al ejecutivo. Por no querer endeudarnos, por simples pruritos ideológicos, con los organismos internacionales que facilitan recursos a los países bajo reglas ciertas, nos estamos endeudando hasta la coronilla con una potencia imperial comunista, como lo es China. El régimen se ufana en hablar de soberanía e independencia y resulta que nuestra capital política ahora es La Habana, nos olvidamos de la reclamación soberana sobre la Guyana Esequiba y estamos entregando PDVSA  consorcios internacionales, sí como la explotación de nuestros recursos naturales no renovables. Tenemos un régimen lleno de militares en función de gobierno, y resulta que somos campeones en inseguridad, quintos mundialmente en secuestros. Nos damos el tupé montar casi sesenta bultos o maletas cargadas de y que supuestamente cocaína, en un avión y las autoridades viendo pa’rriba. El régimen predica amar a los pobres, a  los que  menos tienen, ya que es socialista, y resulta que la inflación devora los míseros salarios y la escasez de todos los productos de primera necesidad nos recuerda las largas colas que se hacían en los países comunistas para adquirir, no adquerir, alimentos y las que se hacen todavía en Corea del Norte y en nuestro país de adscripción política, Cuba. Del culto a la personalidad, típico de los regímenes comunistas, fascistas, autoritarios, ni hablar. Tenemos al “comandante supremo y eterno”  hasta en la sopa. Del nepotismo ni nos ocupemos: los Flores y ahora los maduros como arroz, bueno es un decir, porque de este producto tampoco hay. Somos el único país del mundo con un ministerio de cárceles, según dicen, y las misma viven incendiadas, será por eso que a la ministra de esa cartera la llaman fosforito. Dígame los motorizados, sector altamente entrópico. Pero bueno como ya se dice cantando “ternemos patria” y a una pareja presidencial que nos gobierna, o desgobierna, de manitas agarradas. Y el dado de Dios llamando golpe. Que verraquera doña señora.         
 
 
 

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