agosto 2013


Miércoles, 28 de agosto de 2013

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Editorial

Desaforados

El pais está desaforado porque quienes tienen la responsabilidad de gobernarlo se preocupan más del sexo de las palabras que de su contenido

Atiborrado de complicados problemas el pais, con los ciudadanos comunes y corrientes zarandeados cada día entre una economía que no los anima, la dureza y maltrato habitual de nuestras ciudades, cazadores de productos básicos y de todo tipo, acosados por el malandraje que roba y asesina a su antojo, cabría esperar del Gobierno que, aún preocupándose por cuestiones políticopartidistas que le sean cercanas, mantuviera ante la población un lenguaje, una actitud y una actuación que generaran en los ciudadanos al menos la confianza de que alguien está conduciendo al país en medio de la tormenta.

Por el contrario, lo que recibimos es un diario espectáculo de dirigentes desaforados, que sólo piensan en elecciones, que a pesar de sus altas responsabilidades siguen reaccionado y decidiendo como si el país fuera un partido de fútbol desordenado sin árbitros ni reglas.

Una conspiración para asesinar al Presidente, si fuera cierta, no es cosa que se maneja públicamente, al contrario. El Ministro de Transporte Terrestre ha presentado públicamente varias veces un enorme -y sin duda deseable- plan nacional de vialidad, pero hasta el momento sólo hemos visto la reparación de los mismos viejos elevados caraqueños. El de Energía Eléctrica anuncia vatios y megavatios, reducciones de consumo y aumentos de generación de electricidad, pero los apagones siguen siendo una constante para millones de venezolanos que ven el socialismo a oscuras. El de Industrias habla de una nación industrial que simplemente no existe. Para sólo citar unos cuantos.

La representación numéricamente mayoritaria del chavismo en la Asamblea Nacional habla sólo para defender y aprobar montones de bolívares en créditos adicionales y leyes que, como la del Trabajo, terminan siendo más un problema que una solución, o la de Cultura en la que preocupa más el control del Estado que el desarrollo cultural. El presidente de la Asamblea se dirige a los diputados con el mismo tono mandón e irrespetuoso que un teniente a su pelotón en un cuartel indisciplinado. No coordina ni dirige, ordena.

El pais está desaforado porque quienes tienen la responsabilidad de gobernarlo se preocupan más del sexo de las palabras que de su contenido. Porque pareciera que para ellos gobernar fuera sólo proclamar para hacer creer y no ejecutar para ser creídos.

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Lunes, 26 de agosto de 2013

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Editorial

El falso debate de votar o no votar

Estamos convencidos que Capriles tiene la razón al plantear la elección del 8D como un plebiscito contra el régimen ya que su actitud serena y responsable al evitar desencadenar una violencia destructiva, será uno de los factores que atraerá un monto significativo de votos

Pareciera que hay aún algunos venezolanos que siguen repitiendo el monólogo de Hamlet Ser o no ser he allí el dilema . En realidad esa pregunta no debería hacérsela un verdadero demócrata, incluso en las circunstancias tan turbias como las que actualmente vivimos en nuestro país. Todos estamos conscientes de la falta de objetividad del CNE y de la capacidad infinita del régimen por hacer toda clase de actos fraudulentos, sin embargo, y a pesar de que manipularon los resultados del 14 de abril otorgándole un margen pírrico a Maduro, la verdad que los aterra es que la alternativa democrática sigue creciendo a paso de vencedores.

No se debe olvidar que la oposición ganó el voto popular en las últimas legislativas obteniendo 52% de la votación popular y si no obtuvo, como le correspondía ,la mayoría en la Asamblea, fue porque diligentemente el CNE modificó las circunscripciones electorales a favor del PSUV, dándole más peso a aquellos estados en los que ese partido era más fuerte. Pero igual, la verdad que salió a la luz pública fue que la alternativa democrática era legalmente la mayoría electoral.

No se debe dejar de lado que en la elección de abril la tarjeta de la Unidad Democrática obtuvo más votos que la del PSUV, obteniendo por lo tanto el derecho a ser la que escoja primero su ubicación en el tarjetón del 8D.

Estamos convencidos que Capriles tiene la razón al plantear la elección del 8D como un plebiscito contra el régimen ya que su actitud serena y responsable al evitar desencadenar, como pretendería provocarlo el régimen, una violencia destructiva será uno de los factores que atraerá un monto significativo de votos provenientes de un chavismo desencantado con la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad de gobernar de los herederos de Chávez.

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DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EXTRAÑA SENSACIÓN

No soy dado a las precipitaciones, ni a sacar conclusiones apresuradas. Pero tampoco me caracterizo por ser dado a la calma eterna en la que se esconden los cómodos y no pocos cobardes. Pero, confieso que no me gusta estar como estoy con una extraña sensación de incertidumbre sobre el presente de Venezuela, condicionante de su futuro. Quisiera despejarla pronto y arribar a conclusiones definitivas que ayuden a determinar con precisión la conducta necesaria. Voy y vengo en aquello de que “si bien es cierto, tampoco es menos cierto…”. Jamás me había sentido como ahora, un extra-terrestre en la política venezolana, sin ganas de ser terrenal en un campo que hace sentir incómodos hasta a allegados de décadas enteras que se han sumado a las nuevas formas de hacer “política”, al margen de principios y convicciones que para mí son irrenunciables.

Cuando me preguntan que hago, simplemente respondo que trabajando con el pensamiento y la limitada acción que permite la falta de instrumentos adecuados, para que este régimen dure el menor tiempo posible. Predicando sobre la necesidad de mantener inquebrantable firmeza frente a quienes contribuyen a estabilizarlo y con la prudencia que impida cometer tonterías, sin que eso pueda confundirse con debilidad. Si todo el descontento existente, reflejado en las centenares de protestas en todos los ámbitos de la vida nacional, lograra canalizarse hacia la destitución o renuncia del ilegítimo Maduro, como primer paso para la sustitución integral del régimen y retomar el camino hacia la democracia, estoy seguro de que lo lograríamos hasta en el corto plazo. Para ello son válidos todos los medios legítimos y constitucionales. El electoral es uno de ellos, pero no el único y, en mi opinión, tampoco el más importante en las condiciones actuales.

Es indispensable tener claros los objetivos. El camino constituyente por iniciativa popular, puede ser una opción inmediata y exitosa. De aquí al 2019 falta mucho. El camino está minado. Cuidado.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 26 de agosto de 2013

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Lunes, 19 de agosto de 2013

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Editorial

La impaciencia mata

Confiemos en que la impaciencia de muchos y los apresuramientos miopes y nerviosos de algunos dirigentes no nos conduzcan a un suicidio político que ciertamente tendría consecuencias dramáticas y fatales para el futuro democrático de Venezuela

Emilio Figueredo
En este editorial me tomo la libertad de narrar

un hecho que marcó profundamente mi vida

y que creo que puede servir de ejemplo para lo que hoy ocurre en nuestro país

A mediados de los años sesenta desempeñaba el cargo de secretario privado del Dr. Arturo Uslar Pietri y por alguna razón que no recuerdo estaba yo presente en el comedor del Club almorzando, mientras que al lado mío, en otra mesa, conversaban amenamente Uslar y Alirio Ugarte Pelayo. No le presté mucha atención a ese hecho ya que Alirio visitaba con cierta frecuencia a Uslar en su casa de la Avenida Los Pinos en La Florida.

Cual no sería mi estupefacción al enterarme, al día siguiente, que Alirio Ugarte se había suicidado en su propia casa. Me apresuré a ir a donde Uslar y le pregunté: ¿Doctor Uslar, no entiendo como pudo ocurrir eso si Alirio se veía tan tranquilo hablando con usted ayer?. La respuesta lacónica que me dio me impactó para siempre: “Emilio, a Alirio lo mató la impaciencia”.

Traigo estas memorias a colación porque ahora que la alternativa democrática ha logrado finalmente encontrar un camino para restablecer la institucionalidad en nuestro país, algunos pecan por impacientes y pretenden señalar atajos al camino trazado por Capriles y la MUD, o incluso, en afortunadamente pocos casos, marcar tienda aparte a lo resuelto en la primarias de la unidad democrática.

Confiemos en que la impaciencia de muchos y los apresuramientos miopes y nerviosos de algunos dirigentes no nos conduzcan a un suicidio político que ciertamente tendría consecuencias dramáticas y fatales para el futuro democrático de Venezuela.

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Viernes, 16 de agosto de 2013

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Editorial

¿Quién dijo miedo?

Hay miedo porque aunque la MUD y la oposición tengan dificultades ya no son minoría y cualquier evento electoral es ahora de alto riesgo para el chavismo. Miedo porque el país se les va de las manos. Miedo porque no tienen idea de cómo impedirlo

El chavismo, claro. Las cosas no le están saliendo bien, aunque alguien pueda interpretar que es lo contrario. No sólo perdieron al líder máximo, que les dejó estilos y conceptos generales, pero no lineamientos escritos, claros. Chávez el fundador, inspirador y guía, quizás tenía unos objetivos claros y unas etapas a cumplir. Los herederos no parecen tenerlos.

Hay miedo en el chavismo porque tras la muerte de su comandante, en meses su electorado se desplomó. En los momentos con más dinero disponible el propio Hugo Chávez nunca logró superar su propia mejor votación, siempre buscó y jamás llegó a los diez millones de votos. Y con todo el Gobierno, la obediencia de los militares, los poderes públicos y los recursos, Hugo Chávez pudo reconquistar gobernaciones pero no logró frenar el crecimiento de la oposición. Si él no pudo, ¿cómo confiar en que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello sí podrán?

Hay miedo porque preparan sesiones parlamentarias y planes destinados a golpear y atemorizar, a desprestigiar y aplastar a Capriles y la oposición, y se les va la mano. Sólo consiguen el rechazo o, como mínimo, la molestia pública. Hay miedo porque cada día que pasa se van dando cuenta de que no saben qué hacer, porque han dictado una confusa red de leyes cuando y como han querido, y ahora el Presidente afirma que necesita poderes especiales y que sean evaluados los ministerios porque no estarían sirviendo para los objetivos propuestos.

Hay miedo porque aunque algunos líderes opositores decidan ir por su cuenta a las elecciones de diciembre, masas de militantes chavistas y dirigentes regionales protestan las decisiones de sus jefes y salen a las calles a expresar sus desacuerdos. Hay miedo porque con años disponiendo de una gigantesca estructura comunicacional, no sólo no han aumentado ni un voto su fuerza electoral, sino que cada día tienen menos.

Hay miedo porque aunque la MUD y la oposición tengan dificultades ya no son minoría y cualquier evento electoral es ahora de alto riesgo para el chavismo. Miedo porque el país se les va de las manos. Miedo porque no tienen idea de cómo impedirlo.

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Caracas, 9 de agosto de 2013

 

Apreciado Amigo Gustavo Coronel

Te escribo unas líneas porque creo en el diálogo. Y aunque con frecuencia no coincido con tus opiniones, admiro el coraje y la convicción con que las expresas.

Quisiera decirte que no me siento ni “súper-civilizado” ni mucho menos “en olor de santidad”, pero sí creo con profunda convicción que la paz es mejor que la guerra y que el diálogo es mejor que la confrontación. Y en esta posición tan elemental y tan sencilla me siento muy cerca del Papa Francisco.

El diálogo por cierto, para ser auténtico, tiene que estar fundado en la verdad y en la justicia. Jamás he propuesto nada que se parezca a esconder la verdad acerca de los graves errores y de los crímenes que se han cometido en este país en los últimos años. Y jamás he propuesto un diálogo que signifique una política de perdón indiscriminado. Pero sí me interesa más tratar de resolver esta terrible situación que cobrar por daños pasados que ya no tienen remedio.

 

Siempre he creído y sigo creyendo que la Paz y el diálogo son mejores que la guerra y la confrontación, no sólo por razones de principios y de mi formación y por la modesta experiencia acumulada en muchos años de actividad política, sino por razones prácticas: creo que a través del diálogo y del encuentro, como aconseja Su Santidad, se logran más eficientemente los objetivos que queremos alcanzar.

La breve experiencia democrática que hubo en Venezuela entre 1.945 y 1.948 fracasó tan rápido porque no hubo diálogo. En cambio, la experiencia democrática que se inició en 1.958 duró cuarenta años, porque sí hubo diálogo. Esto intenté explicárselo al Presidente Chávez en la oportunidad en la que converse con él, y lamentablemente no pude convencerlo. La cultura del diálogo ha estado ausente de la política de quienes asumieron el poder a partir de 1.999. ¡Qué lástima! Era una gran oportunidad para que Venezuela aprovechara la inmensa riqueza petrolera para construir un país moderno como tú y yo lo soñamos.

Quiero decirte Gustavo, que yo tengo mi conciencia muy tranquila, aunque mi corazón muy angustiado, por todo lo que estamos sufriendo y por todo lo que vamos a sufrir, si los venezolanos no somos capaces de entender que la paz es mejor que la guerra y que el diálogo es mejor que la confrontación.

Tengo la conciencia tranquila porque siento que, en cada momento que creí que estábamos tomando un camino equivocado. Cumplí con mi deber de alertar a los venezolanos. Por ejemplo, yo hice todo lo posible por convencer a mis compatriotas de lo inconveniente que resultaba repetir en la Presidencia de la República a Carlos Andrés Pérez y a Rafael Caldera. Esas segundas presidencias impidieron los cambios que las circunstancias requerían.

Yo me opuse, con riesgo de mi vida, al intento de golpe de estado del 4 de febrero de 1.992. Fui el primer venezolano que apareció ante la opinión pública condenando en términos enfáticos, categóricos e inequívocos aquel atentado contra la Constitución. Hasta allí duró mi vigencia política. La opinión pública premió a quienes conspiraron contra la Constitución y a sus cómplices y en cambio castigó severamente a quienes nos opusimos a la violencia y aconsejamos que en una democracia los problemas debían resolverse con votos y no con balas. Con diálogo y no con violencia. Ha sido mi prédica siempre.

Tengo mi conciencia tranquila, Gustavo, porque yo me opuse a la elección de Hugo Chávez en 1.998 y le rogué a mi partido que no cometiera el disparate de estar proponiendo para la presidencia a figuras muy queridas, pero que el país no percibía como presidenciales.

Tengo la conciencia tranquila porque me opuse con todas mis fuerzas a la convocatoria de una Asamblea Constituyente en 1.999, que lo único que buscaba era asegurar el poder absoluto en las manos de un Presidente con antecedentes golpistas. Recuerdo que entonces advertí que aquella convocatoria era inconstitucional, innecesaria, inconveniente, imprudente e inoportuna. Creo que tuve toda la razón. Distinguidos venezolanos que ahora merecen tu reconocimiento, como Jorge Olavarría, ayudaron a que se cometiera ese error gravísimo del cual se derivaron todos los demás.

Tengo mi conciencia tranquila Gustavo porque nunca voté por ningún candidato del oficialismo, ni siquiera en aquella elección en que se presentaron como candidatos los dos jefes más importantes del golpe del 4 de febrero. Chávez y Arias Cárdenas. En esa oportunidad, por primera y única vez en mi vida, preferí abstenerme. Consideré inaceptable para mi conciencia tener que escoger entre dos golpistas, uno supuestamente bueno y otro malo.

Tengo mi conciencia tranquila porque en enero del año 2.003, en medio de una situación extremadamente conflictiva que estaba despedazando al país, acepté una invitación del Presidente de la República para dialogar y no fui a decirle frases amables, sino a proponer fórmulas que podrían haber contribuido a resolver el conflicto. En esa reunión estuvieron testigos tan calificados como Monseñor Baltazar Porras, para entonces Presidente de la Conferencia Episcopal venezolana, Monseñor Ovidio Pérez Morales, importante figura del clero, y dirigentes políticos como Teodoro Petkoff e Hiram Gaviria.

Tengo mi conciencia tranquila Gustavo, porque cuando el disparate del 11 de abril fui a Miraflores y tuve oportunidad de decirle, a todo el que quería oír, empezando por el propio Carmona, que el decreto que se iba a presentar era una locura absoluta y que el país iba a rechazar, como en efecto lo hizo, esa aventura revanchista.

Tengo mi conciencia tranquila porque en los pocos medios de comunicación social a los que tengo acceso, siempre he cuestionado, sin estridencias pero con profunda convicción, los errores políticos, económicos, sociales, culturales y éticos que son imputables al actual gobierno. También he criticado, con la discreción que imponen las circunstancias, los errores en que a mi juicio ha incurrido e incurre la oposición.

Tengo la conciencia tranquila porque en la coyuntura electoral del año 2.012 asomé mi nombre para dirigir a la alternativa democrática, convencido de que al país le convenía una candidatura de amplitud, de diálogo y de entendimiento y tuve el buen juicio de hacerme a un lado cuando advertí que el sentimiento prevaleciente iba en otra dirección.

Tengo mi conciencia tranquila porque durante todos estos años, he logrado mantener vivo un Centro de Políticas Públicas llamado IFEDEC en donde intentamos, con limitadísimos recursos, contribuir a la formación de nuevos líderes, que sean mejores que nosotros y que puedan prepararse para servirle a Venezuela en un futuro próximo de convivencia democrática. En IFEDEC procuramos enseñar política, economía y ética que tanta falta hacen en la Venezuela actual.

Tengo mi conciencia tranquila porque cuando estuve en las alturas del poder o en la arena de la lucha, procuré servir siempre con integridad y sin violencia.

Y porque siempre he creído que la Paz es mejor que la guerra y que el diálogo es mejor que la confrontación.

Recibe un cordial saludo de tu admirador y amigo.

Eduardo Fernández

@EfernandezVE
 

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    Desubicados
         Eddie A. Ramírez S.
En política, al igual que en la vida cotidiana, es importante estar conscientes de donde le corresponde a uno estar ubicado de acuerdo a sus  características  y a las circunstancias imperantes. Caso contrario se puede caer en el ridículo o bien causar daños.  Está desubicado un candidato  que puede tener cualidades pero que se lanza en un momento no  propicio. Igualmente desubicados están algunos dirigentes de nanopartidos como URD, el MAS y otros  que aspiran a mayores cuotas de poder  del que les corresponde.  También están desubicados quienes tienen muy pocos seguidores, pero constantemente critican a la MUD y a Capriles y pretenden tener la llave mágica para salir del régimen.
Enfrentamos  un régimen totalitarismo  siglo XXI del cual es imprescindible salir por las vías constitucionales.  Ello obliga  a sacrificar intereses, algunos quizá   legítimos pero otros dejan dudas. No podemos permanecer en silencio cuando percibimos el riesgo de perder una alcaldía. Ya en el Parlamento Latinoamericano perdimos un diputado por la terquedad de compatriotas con buenas credenciales.
¿Qué pretende “el cura”Calderón al lanzarse para la alcaldía de San Cristóbal? ¿Acaso no ocupó en el pasado la gobernación y esa misma alcaldía? El caso de Antonio Ecarri en Libertador es diferente, ya que es un joven que tiene deseos legítimos de hacer política y ser alcalde. En circunstancias normales apoyaría su candidatura, pero debe entender que, aunque objetó los resultados de las  elecciones primarias, al final el veredicto no lo favoreció. Lo prioritario es ganar Libertador, tarea nada fácil. Si Ismael García percibe que Ecarri tiene una mayor probabilidad de ganar, lo político  es que decline su candidatura. Si ese no es el caso, o si Ismael decide no declinar, es a Ecarri a quien le corresponde retirarse si quiere tener futuro político, ya que debe respetar las reglas.
También preocupa la terquedad de Uzcátegui en Baruta. Sabemos  que los tribunales son apéndices del Ejecutivo y que todavía pueden inhabilitarlo. Lo aconsejable es que decline y que Blyde sea reelecto. Andres Bello está desubicado al pretender competir por la Alcaldía Mayor y Edgar Luzardo en Maracaibo. Ojalá los citados sigan el ejemplo de  Ledezma quien, teniendo muchos méritos, prefirió posponer aspiraciones presidenciales para dedicarse a consolidar la unidad.  Los Delegados de Gente del Petróleo han sido muy tajantes al declarar que por encima de cualquier consideración  están las candidaturas de la MUD.
Los candidatos rojos seleccionados a dedo como Maglio y el “Potro”Ávarez tienen méritos como peloteros y Winston Vallenilla es conocido como farandulero, pero serán  rechazados por los ciudadanos por no ser luchadores sociales.
Como en botica: El “negocio” de refinación de Pdvsa tuvo una pérdida  por barril procesado  de 4,1 dólares  en el 2011 y de   11,0 dólares   en el 2012. ¿Hasta cuándo el ensañamiento en contra del inocente Simonovis?  La única “majestad” del Poder Judicial es la misma que tenía Luís XIV, es decir la arbitrariedad. Nuestra solidaridad con Alfredo Coronil, acusado sin ninguna base de participar en un complot inventado por el régimen.  ¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados! 
eddiearamirez@hotmail.com El Universal.com, Noticiero Digital, La Patilla.com y Llanero Digital 13/8/13

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