Martes, 30 de julio de 2013

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Editorial

La importancia capital de las elecciones del 8D

Para vencer al autoritarismo se requiere unidad de mando y un liderazgo que sepa transitar el camino, por cierto nada fácil, para derrotar el intento absolutista de convertir a Venezuela en una nueva Cuba

No se trata de una elección más ni tampoco de unas simples elecciones locales, es la ocasión de defender lo que queda de democracia frente a un régimen que cada día se perfila más en su carácter de mera copia de lo que se impuso en Cuba en 1959.

La presencia de todos los demócratas en ese acto es fundamental y por ello es necesario frente a este régimen autoritario convertirlas en un verdadero plebiscito que le ponga un resonante alto a las tendencias totalitarias de este gobierno de dudosa legitimidad democrática.

Por ello hoy más que nunca es indispensable la unión de todos aquellos que creen que es fundamental la implantación de una alternativa democrática en nuestro país frente a los intentos de convertir a la República en una copia al carbón del régimen cubano.

En esta etapa no tiene sentido discutir sobre lo ya convenido en las primarias de la oposición, salvo en casos puntuales en los que, ilegítimamente, el régimen haya inhabilitado para ejercer el cargo a un determinado candidato.

La regla de oro debe ser en esta ocasión pacta sunt servanda, o dicho de otra manera no deshacer lo que con tanto trabajo se fraguó. Ya quisieran muchos otros países de nuestra región haber alcanzado algo tan complejo como lo fue la unidad de todas las fuerzas opositoras existentes en Venezuela. Pero no sólo eso se logró sino que además contamos con un líder que es aceptado y reconocido como tal por más de la mitad del país.

Esta no es hora de promocionar candidaturas fuera de lo acordado. Nada hay más peligroso en estos momentos que abrir la caja de Pandora antes de haber alcanzado el objetivo que todos los demócratas perseguimos. Ya habrá tiempo en el futuro para que emerjan nuevos liderazgos regionales o nacionales, pero por ahora la unión y la unidad son la fortaleza de la alternativa democrática .

Para vencer al autoritarismo se requiere unidad de mando y un liderazgo que sepa transitar el camino, por cierto nada fácil, para derrotar el intento absolutista de convertir a Venezuela en una nueva Cuba. El camino está trazado y ahora lo que se requiere es que todos sin reservas lo recorramos hasta lograr el objetivo de restablecer la institucionalidad democrática en nuestro país.

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