Lunes, 01 de julio de 2013

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Editorial

La democracia no se rinde

Los ejemplos del comportamiento de los ciudadanos en el Medio Oriente, Turquía y Brasil deben ser una luz que ilumine la lucha por restablecer el estado de derecho y una democracia plena que no esté subordinada a los intereses de otros países

La marcha de los universitarios del pasado sábado es un rayo de esperanza en la lucha para recobrar la democracia y la civilidad en nuestro país. Fue un acto hermoso en el que dirigentes políticos y miembros de la sociedad civil acompañaron a estudiantes y profesores sin ninguna pretensión de protagonismo político.

A aquellos que tanto reclaman que hay que ir a las calles a protestar es bueno recordarles que estas acciones deben basarse en exigencias puntuales sobre derechos fundamentales que están siendo violados por el régimen o ignorados de cualquier manera.

Temas para movilizar a la gente hay muchos y deben ser los que hagan que la sociedad civil y los partidos políticos los reclamen y reaccionen conjuntamente.

Cómo es posible que después de más de 14 años de control total sobre nuestra sociedad este régimen no haya podido hacer algo para mejorar la seguridad ciudadana. Lo mismo tenemos que decir sobre el indetenible alto costo de la vida, el desabastecimiento generalizado, la devaluación continúa de nuestro signo monetario, la recurrencia de epidemias de distintos géneros, la corrupción generalizada que ha alcanzado niveles nunca visto en nuestra historia reciente. La deficiencia de los servicios públicos fundamentales, el deterioro de la educación a todos la niveles. La falta de ética y de moral.

Si estos no son motivos suficientes para movilizar a la protesta pacífica y democrática ¿qué requerimos? Los ejemplos del comportamiento de los ciudadanos en el Medio Oriente, Turquía y Brasil deben ser una luz que ilumine la lucha por restablecer el estado de derecho y una democracia plena que no esté subordinada a los intereses de otros países.

Los jóvenes nos están una vez más señalando el camino. No los dejemos solos y sumémonos a la justa reivindicación de nuestros derechos civiles. La democracia no es un regalo caído del cielo, requiere la lucha de todos para poder dejar de ser súbditos del estado y convertirnos en ciudadanos de una nación sana, vigorosa y justa. Dejemos de lado la crítica estéril y juntemos esfuerzos para dar un solo frente en esta fundamental tarea para restablecer la democracia en Venezuela. Para ello los jóvenes, la sociedad civil , los partidos políticos y el liderazgo que lleva a cabo Capriles deben convertirse en la fuerza única que logra cambiar y mejorar el destino de nuestro país.

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