Miércoles, 12 de junio de 2013

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Editorial

Por esperar no hay que desesperar

Desesperarse y no ir a votar en las municipales es darle seguridad al mismo CNE que se niega a revisar los cuadernos de votación

Habló finalmente la presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) para decir, prolijamente, lo que la mayoría de los venezolanos sabíamos que iba a decir. Que el proceso electoral del 14 de abril fue perfecto, que nada falló, que no hubo muertos que acudieran a votar, que por muy cuestionado que haya sido el proceso, todo en la estructura y la operación del CNE es perfecto, fluido, impoluto, una imperturbable estructura tecnológica que ni se equivoca, ni permite equivocaciones, ni requiere la revisión exhaustiva de los cuadernos de votación.

Son demasiados los ciudadanos electores que no se lo creen y eso debería preocupar algo a las rectoras del organismo electoral, como preocupa claramente al Presidente que ellas dijeron que ganó las elecciones además de la dirigencia política que sustenta al Gobierno. Pocas circunstancias hay más riesgosas que la desconfianza popular.

Tanto o más preocupante es el excesivo retraso del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) respecto a la solicitud de impugnación que ha hecho formalmente la Mesa de la Unidad Democrática. Igualmente hay muy poca o ninguna fe en que el TSJ respalde a la oposición en una solicitud que, aunque sea plenamente constitucional, revolucionaría la situación que el Gobierno busca hasta el exceso mantener. Atrasando, callando, corriendo la arruga, inventando aviones y conspiraciones, el Gobierno y el TSJ no van a lograr que la cuestión se difumine. Es demasiado importante, es fundamental, tanto que ni siquiera la bullente inflación y la exasperante escasez de productos, logrará disimular la fuerte suspicacia popular. El problema está en que los electores se resignen a esperar para siempre.

Vital es que ciudadanos, voceros y comunicadores no desesperen. Capriles como líder de la oposición y quien ha sido el principal interesado y abanderado de la búsqueda de la verdad de lo que realmente pasó, y la Mesa de la Unidad, no sólo tienen el deber de sostener el liderazgo y la fuera de la exigencia, sino de no permitir que las distracciones casuales o programadas ablanden la memoria de la población.

Actitud fundamental especialmente tomando en cuenta que parece claro que el Gobierno y el chavismo tratarán de esgrimir el llamado a votar en las elecciones municipales como un argumento a favor de la confiabilidad del CNE cuestionado. Henrique Capriles, la MUD y cada candidato de la oposición a alcaldías y concejalías tienen la obligación y el reto de sostener la fe de los electores en la importancia de acudir a votar el 8 de diciembre no sólo como derecho intransigente, sino como la única forma de neutralizar cualquier complacencia o debilidad del CNE.

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