Viernes, 07 de junio de 2013

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Editorial

El que la deshace la paga

Eficiente sólo en deshacer un país,el chavismo entra en la fase terrible en la que todo lo que tenía lo ha perdido;el poder económico, el prestigio internacional y la mayoría del país. Ahora empieza a pagar por todo lo que no supo hacer

No es nada nuevo, pero es de tal magnitud el problema, que hay que seguir diciéndolo día tras día, porque muchos venezolanos lo aceptaron tragándose falsas promesas, una buena parte optó por no intervenir y dejar pasar y quienes estuvieron en desacuerdo y lanzaron advertencias fueron tachados de escuálidos, de apátridas y de falsos profetas. Lo que está pasando en descomposición social, en descuido y en economía, fueron guerras avisadas desde hace mucho tiempo.

La tan proclamada revolución socialista liderada por Hugo Chávez Frías y numerosos compañeros de ruta está ya viendo las aguas que la ahogarán no por una súbita tormenta, sino por el siempre avisado río tormentoso que ellos mismos desataron y muchos venezolanos, de buena pero también cómplice fe, tomaron por bueno. Con sueños equivocados, muchas veces resultado del simple conocimiento de la historia de hace pocos decenios, llevaron adelante proyectos absurdos que dieron ciertamente algunas ayudas a los extremadamente pobres, pero terminaron arruinando a las fuentes de esas mismas ayudas y con ellas a toda la nación.

Fue el chavismo, con respaldo e incluso guía del castrismo siempre pendiente de su propio estómago, el que enriqueció a unos pocos favorecidos pero asoló los campos nacionales sumando a los improductivos los que sí producían y mucho, encadenó y puso contra la pared a la industria y al comercio nacionales de todos los niveles, condenó a la mitad de la fuerza trabajadora a la buhonería, mantuvo crecientemente alejadas las importantes -pero habitualmente despreciadas por la pedantería ignorante de los nuevos ricos- inversiones extranjeras.

Fue el chavismo, seguido interesadamente por cómplices beneficiados, el que en vez de construir deshizo a todo un país que ahora sólo es capaz de sobrevivir por la importación de prácticamente todo, que ya no es capaz ni siquiera de dar a sus ciudadanos papel para usar en el baño. Ahora todos estamos pagando la orgía de mentiras, errores y terquedades, después de haber arruinado a algo mundialmente imposible de arruinar como es una poderosa industria petrolera.

Y aún así, todavía a estas alturas un chavismo ya sin caudillo sigue cayendo en la ceguera de centralizar la elección de sus candidatos a las elecciones sin libertad de escogencia por los seguidores en cada municipio. Tal vez sea reconocimiento de ellos, sin control de su dirección nacional, se desperdigarían, se harían pedazos. Chavismo que está tan deshecho como el país que ellos mismos han convertido en jirones.

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