Miércoles, 29 de mayo de 2013

Síguenos:

Editorial

Verdades y misterios del “Silvagate”

Algo debe estar rondándoles por la cabeza cuando al día siguiente de conocerse el “Silvagate” casualmente reaparece Ali Rodríguez -veterano guerrillero auténtico y hombre de plena relación y confianza con los Castro- con unas declaraciones muy críticas sobre los errores de Nicolás Maduro

Pasan los días y para nadie hay dudas que la conversación de Mario Silva con el G2 cubano es auténtica. Queda por aclarar cómo llegó esa grabación a manos de la oposición.

Han circulado diversas hipótesis, desde la más inverosímil y apresurada sobre el Mossad montando pacientemente y con alta tecnología esos 55 minutos de conversación, hasta la expuesta hace unos días en El Nacional por Eduardo Semtei, quien especula que el Gobierno cubano le habría entregado tres grabaciones de conversaciones entre Silva y el G2 al Presidente Maduro, y éste habría decidido dárselas a Darío Vivas para que a su vez las entregara a Ismael García -Vivas y García son viejos compañeros de ruta de los tiempos originales del MAS.

Cada día la tesis de un envío cubano deliberado de la grabación cobra más fuerza. De ser esto cierto la pregunta es cuál es la jugada de los Castro, porque esas conversaciones perjudican a demasiada gente y comprueban la delictiva, peligrosa y traicionera injerencia de los servicios de inteligencia cubanos en la política interna venezolana. Podría ser que hubiese por parte de ellos creciente preocupación por el mal comienzo del Gobierno de Maduro y por las consecuencias que ese incompetente desarrollo puede tener para la maltrecha economía cubana. O también podrían temer que los militares bolivarianos den un golpe que deje a los objetivos castristas con los crespos hechos.

Algo debe estar rondándoles por la cabeza cuando al día siguiente de conocerse el “Silvagate” casualmente reaparece Ali Rodríguez -veterano guerrillero auténtico y hombre de plena relación y confianza con los Castro- con unas declaraciones muy críticas sobre los errores de Nicolás Maduro que habrían facilitado el crecimiento político de Capriles; aún más, unas recomendaciones sobre la necesidad de cambios nada socialistas en la política económica. Lo curioso es que esas declaraciones fueron hechas a dos agencias informativas de extremos contrapuestos: la agencia oficial cubana Prensa Latina y la estadounidense AFP. Es decir, mensaje a La Habana y mensaje a Washington.

Lo que está claro para todos, y debe estarlo aún más para la estrategia cubana, es lo evidente que la situación política, económica y social en Venezuela está en crisis y no se vislumbra cómo pueden un Gobierno desconcertado e incompetentey un chavismo desordenado, dividido y no acostumbrado a una dirección repartida y débil, resolverla por si solos.

Envíe sus comentarios a editor@analitica.com

Ver más en: http://www.analitica.com

Publicado por infragon desde WordPress para BlackBerry

Anuncios