Viernes, 10 de mayo de 2013

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Editorial

Inexplicable viaje presidencial

El viaje inexplicable del Presidente, la actitud de los asambleistas del Psuv, los anuncios en materia de seguridad y la marcha hasta ahora de la economía, hacen pensar que gobernar a la Venezuela actual les está quedando grande

Una semana decepcionante, con un inexplicable viaje presidencial y reencuentros incompletos entre diputados del Gobierno y de la oposición, en medio de informaciones alarmantes de inflación, escasez y complicaciones laborales por imposiciones de la Ley del Trabajo que podrían perjudicar más que beneficiar a los trabajadores y por rebote a las empresas, la producción y los servicios, aparte del enredo de las prescripciones médicas.

Hay que preguntarse qué sentido tiene el costoso viaje para acuerdos firmables por embajadores, ministros o delegados y que sólo buscan nuevas importaciones de productos que demuestran que el jefe de Estado está de compras en vez de dedicar su tiempo a su obligación fundamental, urgente, de rescatar la capacidad productiva y la confianza del país que gobierna. El desplome económico venezolano no se va a resolver con las sonrisas de satisfacción de los presidentes de Uruguay, Argentina, Brasil y Cuba, sonrisas que son malas noticias para la producción y la economía de las empresas, los trabajadores y las carencias venezolanas.

Mientras el Presidente, bufanda en el cuello, hace costoso turismo político y muestra en Buenos Aires su precaria oratoria, en Venezuela los diputados oficialistas tratan de enmendar el desastre brutal que causaron ellos mismos con torpe violencia que sólo demostró una increíble incompetencia como políticos, y se reúnen con quienes han sido sus víctimas, los diputados opositores, para lograr que las sesiones parlamentarias recobren la normalidad, pero no han rectificado abusos prepotentes como quitar el manejo de comisiones a la oposición e impedir el ejercicio de su trabajo a los periodistas en la Asamblea Nacional. No deja de sorprendernos que los parlamentarios golpeados y abusados se contenten con sólo regresar al hemiciclo y poder hablar, después de su exitoso empeño en poner nerviosos al Gobierno venezolano y los de los países que Nicolás Maduro acaba de visitar.

Entretanto, la gran respuesta del oficialismo para enfrentar la inseguridad despiadadamente asesina que baña en sangre a los venezolanos, tanto los que votaron por Maduro como los que lo hicieron por Capriles, es una medida que ha fracasado en cada lugar y cada tiempo que se ha aplicado, que es sacar a los militares a hacer labores de policías; y el empeño del Ministro responsable de la seguridad en destacar que todo va mal en el Estado Miranda, pero sin mencionar regiones con mayores índices de criminalidad como la Caracas del centro y del oeste y los estados Aragua y Carabobo.

La impresión que nos queda es que suceder a Chávez y su estilo les está quedando grande al Presidente y al Psuv, que el primer mandatario no asoma destellos de que las cosas podrán ir mejorando y que su partido y sus dirigentes, en catorce años, aún no han aprendido a dirigir un país.
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