Miércoles, 01 de mayo de 2013

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Editorial

El 30 de abril de 2013: retorno a la barbarie

Este día infausto nos retrotrae en el tiempo al 24 de enero de 1848 en el que el asalto militar del Congreso Nacional por parte de José Tadeo Monagas, ocasionó la muerte de varios diputados conservadores, entre ellos, el vicepresidente de la República Santos Michelena.

Lo que ocurrió el martes 30 de abril de 2013 en la Asamblea Nacional será recordado en la historia como la fecha en la que la descomposición de la democracia en Venezuela llegó a su ápice. Este día infausto nos retrotrae en el tiempo al 24 de enero de 1848 en el que el asalto militar del Congreso Nacional por parte de José Tadeo Monagas, ocasionó la muerte de varios diputados conservadores, entre ellos, el vicepresidente de la República Santos Michelena.

Que el diputado presidente de la Asamblea Nacional se sonriera mientras golpeaban vilmente a María Corina Machado y a Américo de Gracia lo ubica en un nivel que solo tiene parangón con Hermann Goering el militar que presidia el Reichstag durante la asonada nazi.

Es bueno recordarle al teniente retirado que preside, por ahora, la Asamblea el origen del término parlamento, es una expresión que deriva del francés “parlement”, que a su vez deriva de parler que significa hablar, y se refería, en un inicio, a la asamblea de los representantes populares en la que se discutían y se resolvían los asuntos públicos. El derecho fundamental de un representante del pueblo es la libertad que tiene, por ello la inmunidad, de expresar con libertad sus ideas y pensamientos en el seno del parlamento. No puede arrogarse el Presidente de la Asamblea la facultad de cercenarle a ninguno el derecho de hablar o parlar, porque esa es la esencia misma de la institución que el preside y que difiere sustancialmente con lo que puede ocurrir en un batallón militar.

Los diputados tienen todo el derecho a cuestionar al poder ejecutivo, eso está en el origen mismo de la Asamblea Nacional durante la revolución francesa y mucho más cuando los poderes del Estado se niegan a cumplir con lo dispuesto en la ley de procedimientos electorales en su articulo 156 que define claramente en que consiste la auditoria de las elecciones. El propio diputado Cabello argumentó en su tiempo que la comparación de los votos debía hacerse confrontándolos con los cuadernos de votación, única manera de saber si había o no un fraude electoral.

Querer acallar con violencia la voz del pueblo es el origen de todas las dictaduras, silenciar a la oposición fue la estrategia fundamental del fascismo en Italia y Alemania y del comunismo en la URSS y en Cuba. Y porque no decirlo del militarismo en nuestro país.

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