Editorial

¿Qué podemos esperar?

Es visible que la candidatura en ascenso es la de Capriles, lo que no se puede saber es cuál va a ser la tendencia definitiva en la candidatura de Maduro, ¿será igual, superior o inferior a la de Chávez?. Eso ni el pajarito nos los puede decir hoy

Es difícil saber a estas alturas cuál será el resultado de las elecciones del 14 de abril. Es evidente que si se trata de disponibilidad de recursos, del control de todas las palancas del Estado, del ventajismo oficial a través de un uso ilimitado de los medios de comunicación y la parcialización del CNE, el candidato del continuismo tiene la primera opción para hacerse con el triunfo. Sin embargo, no se puede descartar la importancia que tendrá en esos resultados la participación de los electores de uno y otro bando. Aquí caemos necesariamente en el terreno de las hipótesis entre las cuales estaría la de un posible triunfo de Capriles, si la oposición vota masivamente y la abstención en el madurismo es superior a la que tuvo el chavismo cuando el comandante era el candidato.

Lo más importante de este proceso electoral es que va a poder determinar la verdadera dimensión de las fuerzas políticas que se enfrentan. Por un lado, Capriles representa un amplio sector de la sociedad venezolana que quiere poner término final a la confrontación y restablecer la paz necesaria para construir futuro. Por el otro, Maduro se basa en el pasado, en la necesidad de perpetuar el mito del hombre providencial y profundizar las diferencias entre los venezolanos.

La paradoja está en que Capriles puede ser ganador aún perdiendo, siempre y cuando su votación iguale o supere los 6,6 millones de votos que obtuvo en octubre del año pasado, porque lo más probable es que el margen de diferencia entre los dos candidatos tienda a reducirse. Incluso las últimas encuestas hechas publicas están muy lejos de la diferencia existente al inicio de la campaña Capriles vs Chávez y es publico y notorio cómo Henrique logró, a pesar de todo el ventajismo, reducir en un 50% la ventaja inicial de Chávez.

Creemos que nadie puede cantar hoy victoria segura. Esta brevísima campaña hecha a la medida del candidato del gobierno tiene muchas incógnitas por resolver, entre ellas: ¿Maduro podrá superar a Chávez o más bien su caudal de votos se reducirá? ¿Capriles podrá franquear la barrera de los 7 millones de votos?. Es visible que la candidatura en ascenso es la de Capriles, lo que no se puede saber es cuál va a ser la tendencia definitiva en la candidatura de Maduro, ¿será igual, superior o inferior a la de Chávez?. Eso ni el pajarito nos los puede decir hoy.

En todo caso, si la tendencia a favor de Capriles sigue creciendo pudiera -no es una imposibilidad- lograrse el efecto tijera, es decir que las líneas se crucen y obtenga el triunfo. Lo más probable será que la diferencia de votos entre ambos candidatos sea mucho más estrecha que la registrada en las pasadas elecciones y en ese caso, sea cual sea el resultado, la oposición se consolidará como una fuerza fundamental en la construcción del futuro de nuestro país.

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