Miércoles, 20 de marzo de 2013

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Editorial

El debate

El candidato que todos veían como una víctima a sacrificarse está resultando un David activo y sin temor ante un Goliat que cada día se ve menos poderoso

El candidato presidencial de la oposición ha tomado el reto a un debate con su adversario oficialista como una bandera principal de su campaña electoral. Si aceptamos que Nicolás Maduro tiene hasta el momento, gracias a la enorme parafernalia emocional organizada alrededor del recuerdo popular de Hugo Chávez y de su cadáver, las mayores opciones de triunfo, que Maduro acepte debatir con Capriles sería un importante logro para éste. Si lo analizamos desde el punto de vista de que Maduro necesita presentar una imagen propia, no como fantasma sino como sucesor de Hugo Chávez, el beneficiado de un debate entre ambos sería el Presidente encargado.

En la práctica el debate ya se está dando a diario. En los sorprendentemente candentes y concurridos mítines de Henrique Capriles que están demostrando que ese fuego sigue encendido y que el Gobernador ya es claramente un dirigente nacional por encima de su propio partido, un líder con fuerza propia, un auténtico caudillo. Del otro lado en acciones del enredado Gobierno, mucho más que en las mas bien aburridas declaraciones personales de Maduro, con decisiones tan reveladoras como la creación de un organismo especial para ubicar a Elías Jaua como un gobernador paralelo a Capriles en Miranda, para ejecutar obras que corresponden al Gobierno central, pero que ni Hugo Chávez antes, ni Nicolás Maduro de diciembre para acá, realizaron; o como el confuso mecanismo de suministro de divisas para importación que simplemente deja fuera a empresas medianas y pequeñas y, por si fuera poco, implica devaluaciones adicionales generadas por las subastas de divisas.

Muchos pensaron que Capriles no sería más que un cordero forzado a ir al sacrificio; los hechos hasta el momento demuestran que el cordero golpea y lo hace duro, y que el toro que se suponía enorme e imbatible, ni es tan grande ni es tan difícil de golpear. No afirmamos que Capriles ya ganó, pero sí que en este debate está llevando claramente la iniciativa y que al que parece que le está tocando hacer malabares es a Maduro.

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