marzo 2013


DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

CONDICIONES ELECTORALES

Muchos nos hemos referido a este tema anteriormente, normalmente en situaciones adversas y con la angustia de ser malinterpretados, no siempre de buena fe. Pero nuestra obligación era, y sigue siendo, alertar, decir las cosas como las pensamos con la prudencia necesaria para no perjudicar el esfuerzo de quienes piensan distinto. El punto envuelve todo lo relativo al abuso gubernamental, la politización grosera y criminal de figuras importantísimas del alto mando militar, la descarada utilización de los organismos y empresas del estado, de sus recursos políticos y financieros, del sistema comunicacional del sector público, de la manipulación de la administración de justicia para penalizar criminalmente a la disidencia. También el acoso y la amenaza a los medios independientes y a los reales o potenciales financistas de esos medios y de la campaña opositora. A la represión, a la violencia física e institucional a lo largo de estos catorce terribles años. En fin, todo es conocido. A pesar de tales circunstancias, la mayoría de los ciudadanos comunes del país, de esos que no viven de la política, de los partidos, ni del gobierno, rechazan el castro-chavismo comunistoide que entró de lleno al pasado bajo la guía de dos ancianos y un difunto, a quien no dejan descansar en paz. Esto explica que más o menos la mitad de los electores votara por Capriles el pasado 7-0 y en el conteo general de las elecciones parlamentarias y de gobernadores la oposición tuviera una clara mayoría a la vista, más allá de las maniobras del Consejo Nacional Electoral para impedirlo. También en el caso de la reforma constitucional.

A pesar de que las condiciones se mantienen, Henrique Capriles y su equipo de campaña, a estas alturas del juego, tienen el reto enorme de preveer y superar las trampas, triquiñuelas y juegos deshonestos que un CNE comprometido con el adversario intenta e intentará. Quienes alguna vez han participado activamente en estos procesos saben a lo que me refiero sin ánimo abstencionista. Todo lo contrario. Trato de inyectar inyecciones de fe y de coraje para enfrentar el reto más serio de nuestra historia contemporánea. Todos a votar. El gobierno tendrá toda la información sobre la marcha del proceso a cualquier hora. De acuerdo a cómo vayan las cosas dependerán las maniobras para desconocer la voluntad general y anunciar resultados a su medida. Atención a la tarde y noche del 14 de abril.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 1° de abril de 2013

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La tumba de Blas de Lezo
Por: SABAS PRETELT DE LA VEGA |

Publicado en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sabaspreteltdelavega/la-tumba-de-blas-de-lezo-sabas-pretelt-de-la-vega-columnista-el-tiempo_12717170-4

29 de Marzo del 2013

Sabas Pretelt de la Vega

El almirante no solo tenía una pierna de palo; también su voluntad de lucha era de madera.

El almirante don Blas de Lezo nació el 3 de febrero de 1689 en Pasajes, y no solo tenía una pierna de palo; también su voluntad de lucha era de madera. En sucesivas guerras en defensa de la corona española perdió un brazo, una pierna y un ojo, pero su espíritu continuó inquebrantable hasta ganar su última y más importante batalla desde las murallas de Cartagena.
El almirante Edward Vernon se preparaba para sitiar y tomar a Cartagena. Estaba convencido de que, con esa conquista, Inglaterra podría anexar estos territorios de la Nueva Granada a los ya inmensos dominios británicos de ultramar.

La próspera ciudad era el centro del comercio con Europa. Sus habitantes guardaban las riquezas que se acumulaban durante meses, procedentes del Perú y de distintas regiones de la Nueva Granada, para luego enviarlas a España, protegidas contra piratas por la Flota de Galeones.

Al conocer las intenciones del ataque, Felipe V envió al recio almirante Blas de Lezo, quien de inmediato se dedicó a preparar a los soldados y a revisar fortificaciones y murallas de Cartagena.

Al amanecer del 13 de marzo de 1741, con horror, los vigías observaron en el horizonte que entre la niebla se acercaba para atacar a la ciudad una enorme flota inglesa con 186 barcos. Venían bajo el mando de Vernon 23.600 marinos y guerreros y 4.000 milicianos de Virginia, bajo el mando de Lawrence Washington, hermano de quien sería el primer presidente de los Estados Unidos, George Washington.

En contraste, nuestro almirante solo contaba con seis barcos y el número de sus soldados era inferior a 3.000. Blas de Lezo se creció sobre su maltrecho cuerpo, arengó a los habitantes y los alistó para la defensa. Vernon estaba tan seguro de su futura victoria en Cartagena que ya había acuñado medallas y monedas en donde aparecía Blas de Lezo de rodillas ante él.

Poco tiempo antes había llegado a la ciudad el nuevo virrey de España, don Sebastián de Eslava, quien, como máxima autoridad de gobierno, protagonizó lo que sucede aún en nuestros días: confusión y contraórdenes, motivadas por los celos con los militares y con los líderes naturales.

Don Blas escribía en su diario lo que acontecía en la sangrienta contienda, movía las tropas, cavaba trincheras, reorientaba los cañones. Defendió el fuerte San Luis, en Bocachica, y luego reagrupó sus fuerzas en el fuerte de San Felipe. Pasaron las semanas y los muertos se multiplicaban, pero de manera más abrumadora en las tropas de Vernon. Miles de hombres del atacante cayeron al frente de las murallas, y los invasores tuvieron que retirarse a sus naves, mientras Blas de Lezo, herido una vez más, dirigía la defensa, hasta que zarpó, el 20 de mayo, el último barco inglés.

Sebastián de Eslava acusó a Blas de Lezo ante el rey afirmando que el almirante tenía “ínfulas de escritor, muestras de altanería y falta de acatamiento”, porque el virrey sabía que don Blas estaba escribiendo su diario militar. Enfermo y en total indigencia -no le pagaban sus estipendios-, don Blas de Lezo murió en Cartagena el 7 de septiembre de 1741. Una injusta sanción del rey llegó mes y medio después de su fallecimiento. La posterior intervención de su hijo logró un póstumo reconocimiento del reino.

Ahora nos corresponde a nosotros rescatar su memoria y encontrar su tumba. Después de muchas lecturas y con el apoyo de historiadores, ya hemos detectado el posible lugar donde, sin ningún agradecimiento, yacen sus restos mortales. Estamos a la espera de documentos adicionales solicitados al Archivo de Sevilla para iniciar, con el respaldo de los propietarios del inmueble actual, la arqueología y excavación profesional para recordarle al mundo “el día que Cartagena derrotó a Inglaterra” y quién fue el almirante Blas de Lezo y Olavarrieta.

 SABAS PRETELT DE LA VEGA

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Bueno los gringos se lavan las manos de los alegatos de magnicidio y aclaran que de hecho lo salvaron y entendamos que era conveniente a sus intereses, por lo cual, pasa a ser un interés principal del estado cubano su muerte, en primera instancia ante el fracaso de su modelo, en segunda para crear un mártir que debía ser salvado de señalamientos por violación de los DDHH

Saving Hugo Chávez
By Otto J. Reich | ForeignPolicy.Com

The United States never tried to kill the late Venezuelan leader. In fact, we may have even saved his life.
 
As a former U.S. official with substantial experience in Venezuela, I was not surprised, but still outraged to hear the temporary new leader of that country, Nicolas Maduro, accuse the United States of murdering his predecessor, Hugo Chávez. I feel obliged to set the record straight, not because I care about what Maduro thinks, but because if not challenged, Maduro’s latest falsehood will become another urban legend circulating the globe on the Internet.
 
Predictably, in two dozen interviews I gave to international press in the 48 hours following Chávez’s death, two journalists, one from the BBC and one from the U.S. Spanish-language CNN channel, questioned me about Maduro’s accusation, implying it was credible that the United States had “inoculated Chávez with the cancer” that killed him. I replied, of course, that the United States had nothing to do with his death.
 
Despite the hostility that characterized the U.S. relationship with Chávez, it is not only false to accuse the United States of killing Chávez, but the truth is that we likely prevented his assassination on more than one occasion. Since, as assistant secretary of state for Western Hemisphere affairs in the George W. Bush administration, I played a part in at least one of those instances, I feel compelled to defend our country once again from the calumnies of our foes and their acolytes by relating just one such incident. While everything herein is the best of my recollection, contemporary State Department records will substantiate the facts.
 
On a routine day in 2002, my secretary called me to the phone: “Ambassador Shapiro needs to talk to you on ‘secure,'” the encrypted U.S. government telephone network by which sensitive conversations are conducted. Charles Shapiro was our ambassador to Venezuela, and receiving calls from him and other ambassadors on “secure” was also routine. Weeks before, Charles and I had communicated often via secure phone for days as we attempted to manage the U.S. response to Chávez’s removal from the presidency by his own people, and his subsequent return.
 
“Have you seen the report on the latest conspiracy to kill Chávez?,” Shapiro asked. I replied: “Yes, I did. Is this one real”?
 
Reports of assassination plots and coups d’état against Chávez surfaced at least twice a week in 2002. To separate fact from fiction, we were assisted by a dozen U.S. agencies that sift 24 hours a day, 365 days a year through human or technical intelligence, news, publications, rumor, misinformation, propaganda, half-truths and innumerable real and false material.
 
The call from Shapiro that morning, however, was not about baseless gossip. I had indeed read of the newest “plan” to kill Chávez to which Shapiro referred. It had seemed at least plausible. But I surmised, correctly, that if it were credible then I would be soon hearing from my Washington staff, other agencies, or from our embassy in Caracas.
 
Shapiro related the reasons why his embassy felt this was not ordinary and I agreed we should not ignore it. (For obvious reasons, I will not go into the details of the plot.) He then came to the call’s central purpose: “I need your concurrence to notify Chávez.”
 
To someone unfamiliar with the inner workings of the U.S. government, Shapiro’s request could appear as a moral dilemma: the U.S. ambassador needed Washington’s authorization to inform Hugo Chávez of a Venezuelan conspiracy to kill him, one that all his counterintelligence operatives had not detected, a scheme in which the United States had absolutely no involvement.
 
To the millions whose view of U.S. government decision-making is shaped by Hollywood movies, popular literature, or mainstream media reporting, the decision at hand would appear as fodder for a fiction thriller: This particular head of state after all, was a disgraced former Army officer and conspirator, responsible for more than 300 dead Venezuelans in a bloody 1992 attempt to overthrow and murder the freely elected President, Carlos Andres Perez.
 
In the movie version of our story, the U.S. officials would surely stand by and let Chávez be killed (in some fiction plots, they themselves might have carried out the murder!). They would assess arguments that did not equate: On one hand Chavez was establishing an undemocratic, anti-American government; the jails were filling with his political enemies while his corrupt cronies’ coffers were filling with the republic’s treasure; he was actively undermining U.S. global interests by allying Venezuela with fellow autocrats ruling Iran, Cuba, Russia, Belarus, and similar reprobate governments. On the other hand, some of Chávez’s own countrymen were now planning to remove him from office by the very same illegal and lethal method that he had attempted in 1992. It was up to the United States, Chávez’s perceived mortal enemy, to save him from physical elimination.
 
The real-life persons at either end of that secure line knew that Chávez was abusing, censoring, or dismantling the civil institutions that underpinned Venezuelan democracy, such as independent media, labor unions, religious organizations, the private sector; that his citizens were losing their lives in the process; and that if he succeeded, Venezuela’s future would be dreadful. But what mattered to American officials were American policy, principles, and practice.
 
My reply to Shapiro, therefore, was an easy call: U.S. policy requires, if the United States is not at war with a country, that we notify its head of state if we learn of a plot against him. Chávez was in luck because both Shapiro and I served a government whose officials take law and policy seriously.
 
I authorized Shapiro to notify Chávez of the plot. We then reviewed the means by which he would convey the information: alerting the “comandante presidente,” but simultaneously taking steps to ensure that our intelligence sources and innocent Venezuelans (and perhaps even some suspect ones) were spared the inevitable and savage retribution. Nothing in our policy, after all, requires us to act as a repressive apparatus for a police state.
 
Some time later, I don’t recall if hours or days, I asked Shapiro: “Did you pass the message?” He said that he had.
 
“And what did he say?”
 
Shapiro replied: “Chávez was astounded that the United States would warn him of an assassination plot against him.”
 
Of course he was astounded. After all, Chávez belonged to a cabal of military officers that had willingly violated their oaths of office when they tried to kill their own commander-in-chief but ended up killing hundreds of civilians and fellow soldiers instead. Some of those deviant officers govern Venezuela even today.
 
Our conversations about the plot, combined, had taken only minutes. The myriad consequences of our action did not elude me. By notifying Chávez, the United States possibly allowed him to survive, ergo to continue destroying his country’s democracy and economy, and surrendering its diminishing wealth and sovereignty to someone even more despicable: Cuba’s Fidel Castro.
 
Chávez’s premeditated aggression against regional democracies continued, including covert transfers of many millions of dollars to leftwing extremists running for office in Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, and other nations where his allies did not win, including Panama, Peru and Honduras. Incontrovertible proof has subsequently surfaced of Chávez’s support of Marxist FARC terrorists who murder civilians and military alike next door in Colombia, a U.S. ally led by democratic, reformist governments.
 
I do not recall receiving further information about that particular plot. We may never know if it was real or not. If the alleged plotters learned that Chávez knew he was in danger (by, for example, varying his daily routine or bolstering his bodyguard), they may have disbanded. We would have eventually known of any repercussions, such as arrests.
 
Still, even if the plot were indeed real, two U.S. officials did not save Chávez. If anything did, it was the country that Chávez most hated and repeatedly insulted: the United States of America. The U.S. ambassador and the assistant secretary of state on duty that day did not set any precedent. U.S. officials regularly and anonymously take comparable actions in the conduct of their duties.
 
For the next decade, Chávez violated his Constitution and trampled on Venezuelans’ freedoms and on foreign territory in the name of his bizarre ideology, as his successors do now. Consequently, Venezuela is increasingly subjugated and rundown, a country wealthy in natural and human resources is ruled by egomaniacal anti-Americans who demolish liberty and rule of law alike in order to put their delusions, their material privileges, and their thirst for power above the needs and aspirations of “the people” in whose name they claim to rule, as tyrants always do.
 
Long before Maduro, Chávez fabricated stories of U.S. aggression against Venezuela, including our “complicity” in his aforementioned removal from office in 2002, one that some Western media still repeat despite official evidence to the contrary. Maduro now lies about the United States injecting Chavez with cancer or killing Venezuelans. This is unsurprising: To stay in power, despots lie and deceive. What is more shocking, however, is that some in the free and privileged West abet authoritarians by parroting this kind of anti-American nonsense.
 
Twitter: @OttoReich

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Lunes, 25 de marzo de 2013

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Editorial

Tiempos de reflexión

Para salir de esto se requiere unidad, tolerancia y respeto al que piensa diferente, pero más allá de eso es indispensable trabajar juntos para lograr soluciones que eviten el naufragio

Estos días de asueto de Semana Santa deberían servir para reflexionar sobre la situación actual de nuestro país. No tiene sentido alimentar el culto a la personalidad cuando ello de ninguna manera va a resolver los problemas de la inseguridad, del alto costo de la vida, del deterioro de todos los servicios públicos, del enfrentamiento emocional entre venezolanos que comparten necesariamente un mismo destino.

Cada quien, esté donde esté, debe pensar que no habrá solución para los problemas si no pone su granito de arena para ayudar a resolverlos. No se trata de elegir a uno u otro que resuelva por si mismo todo lo que no anda bien. La solución no está únicamente en el gobierno, sino principalmente en cada uno de nosotros que tenemos que comportarnos como ciudadanos responsables del futuro de su país.

No podemos exigir que otros cumplan las leyes si no estamos dispuestos a hacerlo también. Algo que hay que desarrollar y estimular son los valores éticos y morales, sin ellos no somos una nación sino una tribu de aprovechadores del maná petrolero.

Si algo nos ha hecho daño a través del tiempo es eso que denominamos con cierto orgullo la viveza criolla, que en el fondo no es otra cosa que sacarle ventajas indebidas al prójimo, por eso a muchos entusiasma colearse, bien sea en una cola del banco o de cualquier otro tramite necesario, o prevalerse de un carnet oficial para saltarse a la torera lo que los demás deben cumplir.

La imagen que nos viene a la mente en estos difíciles momentos es la de una nave a la deriva que se está hundiendo y los pasajeros creen que lo que va a naufragar es donde los otros sin darse cuenta de que si se hunde el barco nos ahogaremos todos, estén del lado que estén.

Para salir de esto se requiere unidad, tolerancia y respeto al que piensa diferente, pero más allá de eso es indispensable trabajar juntos para lograr soluciones que eviten el naufragio. No es hora de divisiones, no hay venezolanos buenos y venezolanos malos, solo hay habitantes de esta nación que merecen un mejor futuro en el que todos puedan progresar en el marco de una sociedad civilizada y armónica.

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DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

DOMINGO DE RAMOS

Escribo en domingo. Se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, luego de tres años de intensa predica, de un peregrinaje que aún continúa con la misión de reevangelizar que hoy se ha propuesto la Iglesia. Eran los días finales de su vida terrenal que tendría el trágico desenlace en la Cruz, dejando marcada la historia para siempre. Antes de Cristo y después de Cristo. Murió y resucito para no morir jamás.

Esta Semana Santa es oportunidad para reflexionar sobre el presente y futuro inmediato. Las elecciones del próximo 14 de abril lo imponen, pero más allá de esa coyuntura y aún cuando no existiera, tenemos la obligación personal, familiar y política de hacer un sereno balance de la coyuntura y de las responsabilidades que la hora impone. El país se desmorona, las instituciones desaparecen y los principios y valores básicos de nuestra nacionalidad se desmoronan bajo un régimen ineficiente, corrompido y entreguista. No se trata de un problema ideológico, ni de choque de posiciones propias del pluralismo necesario en cualquier sociedad democrática. Estamos ante la realidad de unos vendepatrias que no solamente ceden soberanía sometiéndose a un gobierno extranjero, sino que negocian recursos naturales y reservas a cambio de apoyo político con gobiernos y organizaciones narcoterroristas en puntos claves del planeta.

El cambio es indispensable. El esfuerzo de los próximos días deberá estirar al máximo nuestra capacidad de trabajo, de comprensión y de unidad para garantizar el triunfo y liquidar, de una vez y para siempre, este nefasto régimen comunistoide.

Sin embargo, me cuesta concentrarme. Recuerdo oportunidad similar en los días santos de 2010, preso en el calabozo N° 8, pasillo B, en el Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia –SEBIN-. La imagen de los compañeros de infortunio no me ha abandonado ni un segundo desde entonces. Los recuerdo a todos sin excepciones. Especialmente a los presos por razones estrictamente políticas a quienes tuvieron que inventarles acusaciones penales ordinarias para justificar la inhumana detención de la que han sido víctimas. Junto a ellos nuestro mensaje para todos los recluidos en distintos centros, a quienes sufren de acoso y persecución dentro del país y a los centenares de exilados y asilados políticos que deambulan por el continente y el mundo. Esto tiene que terminar. La jueza Afiuni, los comisarios de la policía metropolitana, especial mención de Iván Simonovis, los comisarios Guevara y tantos otros, cabezas de familias golpeadas en lo más noble, merecen el máximo de nuestro trabajo para ponerle punto final a la infamia que nos gobierna.

Tenemos mucha fe en Dios, pero la voluntad de Dios se cumple en la tierra a través de los seres humanos. Nuestra es la obligación.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 25 de marzo de 2013

Viernes, 22 de marzo de 2013

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Editorial

¿Son comunistas o fascistas?

Aquí en nuestro país la cúpula militar que controla el país se auto califica de revolucionaria, pero su máximo líder fallecido, se vanagloriaba de ser marxista-leninista y acusaba sistemáticamente a la oposición democrática con el epíteto de derechistas y fascistas

Al observar las bandas, por ahora armadas de piedras, botellas y de soplete, detener una marcha pacifica de estudiantes universitarios cuyo propósito era entregarle un pliego de condiciones al CNE para que las elecciones del 14 de abril fueran más trasparentes, nos salta a la mente el recuerdo de actitudes similares que en el pasado fueron características de los grupos fascistas europeos.

Aquí en nuestro país la cúpula militar que controla el país se auto califica de revolucionaria, pero su máximo líder fallecido, se vanagloriaba de ser marxista-leninista y acusaba sistemáticamente a la oposición democrática con el epíteto de derechistas y fascistas, por cierto siguiendo el guión que exitosamente uso Stalin para descalificar a sus adversarios que para el eran solo sus enemigos.

Lamentablemente en las lecturas del gran hegemón no estuvo la rebelión de las masas de José Ortega y Gasset porque si la hubiera leído tal vez hubiera entendido que hoy, como decía Ortega “Ser de izquierda o de derecha en el siglo XX es una de las innumerables formas de ser un estúpido y de tener hemiplejia moral”.

De todos modos los puntos comunes entre fascismo y comunismo han sido puestos en evidencia por muchos autores desde Hannah Arendt hasta más recientemente Umberto Ecco al desenmascarar el comportamiento de Berlusconi.

En todo caso si bien por considerar más vendible usar los términos acuñados en Cuba se autocalifican de marxistas- leninistas, el comportamiento tiene un tufo fascista indudable y solo a objeto de refrescarles la mente enumeramos algunas características principales del fascismo-comunismo o de lo que hoy se denomina castro-chavismo.

1.- Necesidad de un gran líder carismático que decide todo

2.-Culto a la personalidad

3.-Representación maniquea de la realidad a través de la hegemonía comunicacional

4.- Uso de camisas de un solo color para identificar a los miembros de la secta

5.- Imposición de un partido único

6.- Asfixia de los poderes locales, estadales o municipales que no controlen

7.-Creación de una sociedad utópica en la que surgirá el hombre nuevo

8 .-Idealización de las masas o del pueblo como protagonista máximo de la historia

9.- Uso del miedo y del terror como mecanismo para controlar a la sociedad

10 .-Nacionalismo y militarismo exacerbado frente a un enemigo inventado publicitariamente

11.- Rechazo al pensamiento crítico calificado como traición y contra revolucionario

La lista de puntos comunes se haría interminable pero para entenderla mejor recomendamos que en lo que se refiere a nuestro país vuelvan a leer a Norberto Ceresole “Caudillo, ejército, pueblo. La Venezuela del presidente Chávez” aunque este fue luego sustituido, por lo menos en el componente ideológico y operativo por Fidel.

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Declaración Pública

Apoyo al Sistema Interamericano de Derechos Humanos

20 de marzo de 2013

Con ocasión de la Asamblea General Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) que tendrá lugar el 22 de marzo de 2013, con el objetivo de aprobar las recomendaciones presentadas por el Consejo Permanente para el fortalecimiento  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y del sistema interamericano de derechos humanos, los abajo firmantes expresamos nuestro reconocimiento y apoyo al sistema interamericano para la protección de los derechos humanos y a la CIDH, como una de las principales conquistas colectivas de los países del hemisferio y por el valioso trabajo que desde su creación, en 1959, ha desempeñado y continúa desempeñando para la promoción,  defensa y protección de los derechos humanos en el hemisferio.
 
Durante la etapa en que muchos países de la región eran gobernados por dictaduras y gobiernos autoritarios, la Comisión jugó un papel clave en visibilizar y denunciar internacionalmente las violaciones a los derechos humanos. La CIDH se constituyó en un elemento esencial de la transición y fortalecimiento de la democracia, combatiendo la impunidad y colocando nuevos temas en las agendas nacionales de derechos humanos, como los derechos de la niñez, de las mujeres, de los pueblos indígenas, de las minorías sexuales, de las personas privadas de libertad, de los afro-descendientes, de las personas con discapacidad, de los defensores de derechos humanos, de los migrantes y en general de grupos en situación de vulnerabilidad.
 
La CIDH ha contribuido al fortalecimiento de la democracia defendiendo el derecho al debido proceso, desarrollando estándares sobre acceso a la justicia y promoviendo la libertad de expresión, entre otras tareas esenciales.
 
La Comisión, en conjunción con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha logrado que miles de víctimas de violaciones a los derechos humanos fueran reparadas y se hiciera justicia. La CIDH contribuye significativamente a la reflexión y a proponer acciones proactivas para enfrentar los desafíos que en materia de derechos humanos aún persisten en nuestro hemisferio.
 
Los países miembros de la OEA, con una gran vocación humanista y de justicia crearon la CIDH con autonomía e independencia para proteger su funcionamiento de influencias políticas. En la actual era democrática, la autonomía e independencia de la Comisión constituyen pilares fundamentales para el desempeño del importante rol que cumple.
 
De la manera más respetuosa y ferviente hacemos un llamado a los estados miembros de la OEA para que con criterio histórico aprovechen el Cuadragésimo Cuarto Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General para fortalecer al sistema interamericano de derechos humanos y se comprometan a dotar al mismo y a la CIDH con los recursos financieros necesarios e indispensables para la protección y defensa de los derechos humanos en todo el hemisferio. 
 
FIRMANTES DE LA DECLARACIÓN:

Ex Presidentes:
1.            Alejandro Toledo Manrique, Ex Presidente de la República del Perú
2.            Carlos Diego Mesa Gisbert, Ex Presidente de Bolivia
3.            César Gaviria Trujillo, Ex Presidente de Colombia
4.            Fernando de la Rúa, Ex Presidente de Argentina
5.            Ernesto Samper Pizano, Ex Presidente de Colombia
6.            Jaime Paz Zamora, Ex Presidente de Bolivia
7.            Nicolás Ardito Barletta, Ex Presidente de Panamá
8.            Oscar Arias Sánchez, Ex Presidente de la República de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz
9.            Osvaldo Hurtado Larrea, Ex Presidente de Ecuador
10.         Vicente Fox Quesada, Ex Presidente de México
11.         Vinicio Cerezo Arévalo, Ex Presidente de la República de Guatemala
 
Personalidades:
12.         Jennifer McCoy,  Directora, Programa de las Américas. Centro Carter. 
13.         Marcelo Varela-Erasheva, Director Adjunto,  Programa de las Américas. Centro Carter. 
14.         Ana Maria Romero, Directora Ejecutiva CGDD
15.         Gina Romero. Coordinadora General Alterna de la RedLad  
16.         Carlos Eduardo Ponce. Miembro del International Steering Committee de Community of Democracies y del Steering Committee del World Movement for Democracy. CG Redlad
17.         Rosa Quintana. CGA Redlad,  ADHC Uruguay (Asociación de Defensa de Derechos Humanos Uruguay).
18.         Hans Tippenhauer. Fundación Espoir, Haití. CGA Redlad
19.         Abraham Magendzo. Catedra UNESCO en Educación en Derechos Humanos. Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).
20.         Adriana Jiménez Patlán (México)
21.         Aixa Armas. Mujer y Ciudadanía a.c. (Venezuela)
22.         Alberto Sladogna, psicoanalista (Argentina)
23.         Alejandro Armas. Espacio Civil a.c. (Venezuela)
24.         Alejandro Orozco. Presidente de la Federación De Estudiantes de Derecho de Venezuela-FEDEVE.
25.         Alessandra Nilo. Gestos-HIV, Comunicação e Gênero (Brasil)
26.         Alicia Arias. (Ecuador).
27.         Alvaro Briceño. Urgent Action for Democracy and Development, UADD, (Canadá).
28.         Ana Carcedo. Centro Feminista de Informacion y Accion-CEFEMINA (Costa Rica)
29.         Andrés Rivera Duarte Director de la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad- OTD (Chile)
30.         Angel Eduardo Marín. Proyecto Conciencia Colectiva (Colombia)
31.         Angel Paredes (Venezuela)
32.         Antonio Marquet. Departamento de Humanidades. Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco (México)
33.         Armando Obdola. Presidente de Kape Kape Liderazgo Indígena (Venezuela).
34.         Azahálea Solís Román. Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua
35.         Carlos March. (Argentina)
36.         Carlos Tinoco. Gerente General. Consorcio Desarrollo y Justicia, A.C. (Venezuela).
37.         César Ricaurte. FUNDAMEDIOS (Ecuador)
38.         Cirila Quintero. Profesora e Investigadora del Colegio de la Frontera Norte (México)
39.         Claudia Pineda, Directora Ejecutiva del IEEPP (Nicaragua)
40.         Claudia Umaña. Fundación Democracia, Transparencia, Justicia-DTJ (El Salvador)
41.         Cristofer Correia. VenteJoven  (Venezuela).
42.         David Aruquipa Pérez. Presidente del Colectivo TLGB de Bolivia
43.         Deborah van Berkel. (Venezuela)
44.         Diego Marcelo Sueiras. Fundación Nueva Generación Argentina (FNGA)
45.         Elayne Pire. Abogada (Venezuela).
46.         Elisabeth Ungar. Transparencia por Colombia
47.         George Lendo.  Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (PERU).
48.         German Humberto Rincon Perfetti. Asociación Lideres En Acción (Colombia)
49.         Giovanni Ginatta Federación Interamericana Empresarial –FIE (Ecuador).
50.         Gloria Careaga Fundacion Arcoiris por el Respeto a la Diversidad Sexual.(México)
51.         Jackeline Sandoval de Guevara. Fundación para el Debido Proceso-FUNDEPRO (Venezuela).
52.         Jaime Vintimilla. Centro sobre Derecho y Sociedad-CIDES (Ecuador)
53.         Javier Loaiza. Nueva Política (Colombia).
54.         Jeannette Alexandra Rosas Rodríguez. CORPOALEGRIA (Colombia).
55.         Jhon Esteban. Organización Venezolana de Jóvenes para las Naciones Unidas-OVJNU (Venezuela).
56.         Joel Brito. Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba –GIRSSC.
57.         Julio César Cabrera. Presidente del Foro Permanente de Organizaciones de la Sociedad Civil de Honduras-FPOSC.
58.         Karem Holmquist (Venezuela).
59.         Katya Salazar, Directora Ejecutiva DPLF
60.         Laura Alonso. Diputada de la Nación Argentina.
61.         Lawrence Castro. Voluntad Popular (Venezuela).
62.         Layla Sánchez Kuri. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (México).
63.         Lilia Ramírez. Instituto de Defensa Legal (Perú).
64.         Lillyam Canales. Directora Ejecutiva de Movimiento Puente (Nicaragua).
65.         Luis Francisco Cabezas. Convite AC  (Venezuela).
66.         Mabel Bianco. Fundacion para Estudio e Investigacion de la Mujer –FEIM (Argentina).
67.         Manuel de Ferrari. Corporación Participa (Chile).
68.         María del Pilar Callizo (Paraguay).
69.         María Eugenia Rojas Valverde. (Bolivia).
70.         María Eugenia Romero (México).
71.         María José Zamora Solórzano. (Nicaragua).
72.         María Victoria Rivas. Centro de Estudios Judiciales del Paraguay-CEJ. (Paraguay).
73.         Mariclaire Acosta (México)
74.         Marta Ferrara. Directora Ejecutiva. Semillas para la Democracia (Paraguay)
75.         Marta Gaba. MG Consultores (Argentina).
76.         Marta María Blandon, Directora de Ipas Centro America (Nicaragua).
77.         Martha Villanueva. Grupo Safo (Nicaragua).
78.         Marysabel Linares Van Denker (Venezuela)
79.         Mauricio Alarcón Salvador. Fundación Ciudadanía y Desarrollo (Ecuador).
80.         Mauricio Saenz Ramirez (México).
81.         Mónica Coronado Sotelo. Kolectiva Rebeldías Lésbicas (Perú).
82.         Natividad Obeso. Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina-AMUMRA.
83.         Pablo Innecken. World Youth Movement for Democracy (Embajador para Costa Rica).
84.         Patricia Galvez (Ecuador)
85.         Pedro Cruz. Presidente Jóvenes por Guatemala.
86.         Pedro Xabier Solis, Director Ejecutivo, hagamos Democracia (Nicaragua)
87.         Ramiro Orias. Fundación Construir (Bolivia).
88.         Ricardo R. Racini. Directiva: Asociacion Civil Consorcio Desarrollo y Justicia. 
89.         Roberto Courtney. Etica y transparencia (Nicaragua).
90.         Roderick Navarro. Presidente de la Federación Venezolana de Estudiantes de Ciencias Políticas.
91.         Rodrigo Diamanti. Un Mundo Sin Mordaza (Venezuela).
92.         Rommel González. Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (México).
93.         Rosa Inés Ospina. Iniciativa Regional de la Sociedad Civil Rendir Cuentas (Argentina).
94.         Ruth Hidalgo. Participación Ciudadana de Ecuador. 
95.         Sergio Balladares. Movimiento Puente (Nicaragua).
96.         Susana Ines Stilman. Presidenta de Mujeres Trabajando. Coordinadora de la Comisión de Equidad de Género del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de la Cancillería Argentina.
97.         Tarcila Rivera Zea. CHIRAPAQ,  Centro de Culturas Indígenas del Perú
98.         Viviana Giacaman. Freedom House (Estados Unidos).
 
Organizaciones:
99.         Centro Carter
100.      Centro Global para el Desarrollo y la Democracia/Global Center for Development-CGDD.
101.      Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia-RedLad.
102.      Fundación Esquipulas
103.      ADHC Uruguay (Asociación de Defensa de Derechos Humanos Uruguay).
104.      Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina -AMUMRA .
105.      Asociación Civil Consorcio Desarrollo y Justicia. 
106.      Asociación Líderes en Acción (Colombia).
107.      Centro de Estudios Judiciales del Paraguay-CEJ. (Paraguay).
108.      Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Perú).
109.      Centro Feminista de Informacion y Accion-CEFEMINA (Costa Rica)
110.      Centro sobre Derecho y Sociedad-CIDES (Ecuador)
111.      Centro de Culturas Indígenas del Perú- CHIRAPAQ.
112.      Colectivo TLGB de Bolivia.
113.      Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (México)
114.      Consorcio Desarrollo y Justicia, A.C. (Venezuela).
115.      Convite AC  (Venezuela).
116.      CORPOALEGRIA (Colombia).
117.      Corporación Participa (Chile).
118.      Due Process of Law Foundation-DPLF.
119.      Equipo de la Revista Nueva Política.
120.      Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas – ECMIA.
121.      Escuela de Gobierno Tomás Moro (Colombia).
122.      Espacio Civil a.c. (Venezuela).
123.      Ética y transparencia (Nicaragua).
124.      Federación De Estudiantes de Derecho de Venezuela -FEDEVE.
125.      Federación Interamericana Empresarial –FIE (Ecuador).
126.      Federación Venezolana de Estudiantes de Ciencias Políticas.
127.      Foro Permanente de Organizaciones de la Sociedad Civil de Honduras (FPOSC).
128.      Freedom House (Estados Unidos).
129.      Fundacion Arcoiris por el Respeto a la Diversidad Sexual.(México).
130.      Fundación Ciudadanía y Desarrollo (Ecuador).
131.      Fundación Construir (Bolivia).
132.      Fundación Democracia, Transparencia, Justicia-DTJ (El Salvador).
133.      Fundación Espoir (Haití).
134.      Fundación Nueva Generación Argentina-FNGA.
135.      Fundación para el Debido Proceso-FUNDEPRO (Venezuela).
136.      FUNDAMEDIOS (Ecuador).
137.      Gestos-HIV, Comunicação e Gênero (Brasil).
138.      Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba –GIRSSC.
139.      Grupo Safo (Nicaragua).
140.      Hagamos Democracia (Nicaragua)
141.      Iniciativa Regional de la Sociedad Civil Rendir Cuentas (Argentina).
142.      Instituto de Defensa Legal (Perú).
143.      Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas IEEPP (Nicaragua)
144.      IPAS de Centro América.
145.      Jóvenes por Guatemala
146.      Justice Consortium Inc
147.      Kolectiva Rebeldías Lésbicas (Perú).
148.      MG Consultores (Argentina).
149.      Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua.
150.      Movimiento Puente (Nicaragua).
151.      Mujer y Ciudadanía a.c. (Venezuela).
152.      Mujeres Trabajando.
153.      Organización Venezolana de Jovenes para las Naciones Unidas-OVJNU (Venezuela).
154.      Participación Ciudadana de Ecuador. 
155.      Proyecto Conciencia Colectiva (Colombia).
156.      Semillas para la Democracia (Paraguay).
157.      Transparencia por Colombia.
158.      Tomas Moro Global, INC
159.      Un Mundo Sin Mordaza (Venezuela).
160.      Urgent Action for Democracy and Development –UADD (Canadá).
161.      VenteJoven  (Venezuela).
162.      Voluntad Popular (Venezuela).
 

Secretariado Permanente
Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia
Website: http://www.redlad.org/
E-mail: secretariado@redlatinoamerica.org

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