Compañeros, lectores y demás:

Mañana se cumple un nuevo aniversario de la gesta del 23 de enero, una en la cual mi padre y un buen lote de viejos lobos de mar que fueron sus protagonistas, hoy día no se si mi país es un patria de vacas bobas o el eterno lugar de la tranquilidad, a veces me da pena lo que pasa, no por no tener control de la situación sino por lo poco efectivo que somos como oposición.

No entiendo como apenas se llama a concentración y marcha para el 23 de enero, cuando debimos estar en la calle desde el día 10 de enero, el 23 debió  llegar con la con la situación resuelta o con la calle enardecida, pero no parecemos un montón de mamitas gritando con las manos en la boca porque se ensuciaron los zapatos.

No hay nada que celebrar el 23 de enero, la patria se murió, perdimos la calle, no tenemos iniciativa, no se si de la noche a la mañana despertaremos e iniciar a combatir con las armas de la razón y conquistando los espacios que perdimos por no tener verdaderos planes y programas.

Ojala el espíritu del 23 de enero un buen día nos despierte y asumamos nuestro como ciudadanos y empujemos el enemigo comunista ateo hacia el mar, desterrando de las américas tan nefasta doctrina, Dios mediante ojala ese día fuese mañana.

En fecha reciente el gesto de esta joven me pareció desafiante y aguerrido, eso nos hace falta, creo debemos aspirar a hacer un juicio tipo Nuremberg,  pero cada día me convenzo mas que debemos sentar en el banquillo a los dirigentes de nuestra oposición en primera instancia y luego a los oficialistas.

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