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Llegó la hora de dialogar, por Heberto Díaz Oquendo

El Presidente habló y anunció quien será su sucesor en caso de su ausencia absoluta: Nicolás Maduro. Está claro que le habló a sus seguidores; la constitución nacional establece claramente los pasos a seguir en caso de la ausencia absoluta del Presidente de la República, de manera que antes de hacer más ruido del que se ya se ha producido con el anuncio, lo más conveniente es concentrarnos en las elecciones regionales del próximo 16 de Diciembre y ganar. Sin embargo, la oportunidad para la reconciliación nacional se presenta, y vale la pena aprovecharla porque ya son muchos los venezolanos afectados por la división absurda que ha golpeado a nuestra gente a lo largo de todos estos años.

Claro está, la libertad y la democracia no se negocian ni se miden en porcentajes, hay o no hay libertad o democracia. No existe una fórmula que permita a una sociedad ser comunista y democrática al mismo tiempo; sin embargo, siempre hay gente dispuesta a ceder por el bien de todos y la sensatez aparece si trabajamos en esa dirección. Es posible y debemos apostar a ello.

La reconciliación nacional es vital para encontrar salidas a la grave crisis que atraviesa nuestro país. La reconciliación nacional no puede ser una consigna política o el cierre de un buen discurso. No se trata de sacarle el cuerpo a la confrontación, ya ha habido mucha y los resultados han sido espantosos. Sin discusión, vienen tiempos de cambios en el país y lo mejor es encontrar fórmulas de entendimiento para la convivencia y trabajar sobre los puntos de encuentros y no en los desencuentros; y nos toca a todos trabajar por un nuevo contrato social que permita ver un futuro de paz y democracia.

Lamentablemente, en Venezuela se metió el virus del socialismo y lo hemos pagado muy caro; pero se ha podido frenar haciendo un gran esfuerzo democrático y eso se debe reconocer y nos debe animar a mantener la lucha para evitar que el cáncer haga metástasis. Es realmente posible lograrlo y se debe estar alerta para ver y escuchar aquellas señales que llegan del otro lado en busca de algún entendimiento.

Definitivamente, llegó el momento de cambiar paradigmas; de lado y lado se han hecho esfuerzos para evitar una confrontación definitiva; el gobierno tiene el poder y debe enviar señales de rectificación, empezando por resolver la situación de los presos políticos, exiliados y perseguidos; de nuestra parte, también nos toca enviar señales de encuentro.

La reconciliación nacional debe ser una acción sincera, de humildad, desprendimiento y de compromiso entre todos los sectores de la sociedad venezolana, para sustituir el actual estado de división y pasar al diálogo, al entendimiento y a la democracia.

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

 

Heberto Díaz Oquendo

Secretario Nacional de Organización de COPEI

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