Fin de semana

NUNCA EN DOMINGO

“Al Gobierno le interesa más la salud de Chávez”

ELIZABETH ARAUJO

Médico, exministro de Salud y estudioso a través de la Red de Sociedades Científicas sobre enfermedades que habían sido radicadas y han vuelto a aparecer, José Félix Oletta lamenta la indiferencia que en materia de salud pública exhibe el gobierno. Dice que no existe vigilancia epidemiológica y que los últimos hospitales construidos datan de comienzos de los 80, cuando hoy el crecimiento de la población supera la oferta de servicios de asistencia médica hospitalaria.

¿Cuál es el estado actual de la salud en Venezuela? ­Digamos que es lamentable, está enferma. Tras 14 años de decadencia nos queda un sistema de salud anárquico, y uno de los rasgos de la enfermedad comienza por la cabeza del sistema. Cuando encuentras que el Ministerio comparte su información con la Dirección de Salud de Cuba, eso es grave. No se tiene control de los servicios que se deben prestar o de equipos y productos que se necesitan. No se les da importancia a los recursos humanos con experiencia.  Por eso el producto final es deficiente. Cuando evalúas el gasto del sistema, que no son bien empleados, bien administrados, el gasto es ineficiente. Yo digo que el financiamiento del sector público está sufriendo dos enfermedades: es fragmentado y segmentado. Porque los aportes vienen de diversas fuentes y tienes poblaciones separadas. Se compra el servicio privado, mientras el servicio a los más pobres no está bien financiado.

A su juicio, ¿cuál ha sido la falla más grave de la política de salud del Gobierno? ­Que solo apelan a lo más vistoso, como es la atención primaria de salud, pero eso es una responsabilidad ética. Lo grave es que se han montado sobre el modelo cubano, lo que le asegura un éxito relativo, pero la realidad es otra, porque Barrio Adentro atiende lo inmediato y con mucha deficiencia. Las inmunizaciones no se están dando con eficiencia. Se compran 20 millones de vacunas y solo utilizan o llega al público una cantidad mucho menor. En 2009 tuvimos menos cobertura que Haití en materia de sarampión.

Igual pasa con la vacunación triple, que no se hace como debería ser. ¿Cómo es posible que en 2008 reapareció la parotiditis y con el tiempo el porcentaje va aumentando? Tuvimos la desgracia de 200 mil casos de parotiditis y murieron 40 personas. Hemos tenido más casos de enfermedades que habían sido erradicadas en todo el continente americano. Lamentablemente esa información no aparece en los registros de MinSalud. Así pasa con la vacuna del VPH, ¿por qué no se aplica? Introdujeron la vacuna del neumoco y se la aplicaron a personas de más de 60 años ¿Será porque votan? ¿Cómo quedan los niños ante esa enfermedad?

¿Qué es lo que más preocupa de toda esa situación? ­Nos preocupa que en el Presupuesto de 2010 el fortalecimiento del esquema de inmunización y apoyo al registro de niños, además de persistir en mantener una meta mal formulada, como es “el número de dosis” para cubrir mayores necesidades de la población, la meta fue un 57% menor que la del 2009, lo que significa que se planificó reducir a más de la mitad las dosis de vacunas que se aplicaron el año anterior. Hace 2 años dijimos: No será posible garantizar las metas de cobertura de inmunizaciones en 2010 luego de la reducción del presupuesto, cuyo monto en 2009 fue de Bs 103 millones y ahora será de Bs 61 millones (50,48 % de reducción). Además, se ha registrado un retraso injustificado para la introducción de vacunas contra la influenza pandémica A (H1N1), contra el neumococo en los niños y contra el VPH para la prevención del cáncer del cuello uterino. Dos años después podemos afirmar que las brechas de cobertura para todas las vacunas del Programa no han sido corregidas y, en algunos casos, han aumentado. En consecuencia ha aumentado la población de los susceptibles a enfermar. Esa reducción de presupuestos destinados a la compra de vacunas hizo imposible cumplir con las metas de vacunación en los años 2010 y 2011.

¿Quiere decir que ha disminuido la adquisición de vacunas? ­En 14 años, la producción de vacunas ha mermado más del 96%. En 1998, la institución produjo 7,5 millones de dosis inmunizadoras contra enfermedades como tétanos, difteria, hepatitis, entre otras.

En 2011 fueron producidas sólo 213.000 biológicas, como consta en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Salud. El abrupto descenso en la producción del Instituto de Higiene Rafael Rangel estuvo marcado por la firma en 2004 del convenio con Cuba, que estipula que la isla brindará asesoría al país para la elaboración de inmunizaciones. Cuba no es un productor de vacunas certificado por la OMS.

Eso deja mucho que pensar.

El gobierno ha vuelto a la idea de la contraloría a las clínicas privadas, ¿para cuándo lo hará con los hospitales públicos?

Considero que la contraloría debe aplicarse a cualquier centro de salud. A eso no me he opuesto. Se trata de un instrumento para evaluar la calidad de gestión. Es una práctica beneficiosa para el sistema de salud. Si se cumple con los compromisos, es beneficioso, siempre y cuando la medida no se desvíe con fines punitivos. Ahora bien, no se puede trabajar con definiciones de persecución.

Para prácticas donde se han reportado abusos, en donde la mala praxis puede suceder, debe existir una contraloría sanitaria,  ésta es necesaria cuando está bien hecha. Si hay deficiencia, hay que decirla, así cuando las cosas se están haciendo bien. Siempre que se respeten los actos éticos y profesionales. No hay otra forma de hacerlo. Pero, fíjate. Los periodos más ineficaces en la gestión de la salud pública han sido en este gobierno. Nunca antes se ha gastado tanto dinero con tan malos resultados. El Hospital Vargas y todos los médicos que trabajan en los hospitales públicos llevan 10 años con la convención colectiva vencida.

¿Dónde queda el compromiso con el personal? La decisión de modificar la Ley de la Medicina es un fraude en lo que se refiere a la atención primaria de la salud.

Hoy existen indicadores de salud, como la reducción de la mortalidad materna e infantil, en los que hemos retrocedido.

Cómo es posible que haya aumentado la mortalidad materna, hablo de niñas de 19 años­ así como de muertes de neonatos, si el país goza hoy de mayor riqueza económica.

Hoy se registra un grave problema en Caracas, como es la construcción casi paranoica de edificios, cuya improvisación genera una alta contaminación tanto atmósferica como auditiva. ¿Qué opina de esta situación?
 
En el ámbito latinoamericano, Venezuela es uno de los países más contaminantes, ya que somos un país petrolero y, por tanto, la contaminación se expande por aguas, tierra, contaminación atmosférica, etc. Falcón y Zulia son áreas fuertemente contaminantes. En la medida que el país fue avanzando y se construyeron las grandes urbes, surge una nueva forma de contaminación, debido a la cantidad de vehículos que generan emisión de gases, particulares, con metales pesados, que son irritantes y que tienen efecto sobre la salud a largo plazo. Es la fuente de energía más sucia, más contaminante. Ahora se le agrega la contaminación de las micropartículas del cemento generado por las concreteras, agravando la contaminación ambiental en la ciudad. Si esto ocurriera en un solo sitio… pero Caracas ha sido tomada por este proceso indiscriminado de viviendas, que hacen falta, pero debió ser bien planificado. Este polvillo tiene una capacidad de desplazarse en la gran ciudad a grandes distancias ocasionando bronquitis, enfermedades respiratorias, rinitis crónica, asma bronquial, puritos, reacciones en la piel, obstrucción de la mucosa, entre otras enfermedades. Ese polvillo del cemento que emana de las concreteras, facilita cuadros asmáticos y los más susceptibles son los niños, embarazadas, ancianos.

Una de las injusticias que resaltan en la enfermedad presidencial es el contraste de la atención que recibe el mandatario y el tratamiento de muchos venezolanos que, con igual condición médica, fallecen por una prestación inadecuada de los servicios de salud.
El contraste radica en un hecho humano: el discurso y la acción discrepan.

Yo me pregunto por qué el Presidente no recibió todo el tratamiento de su enfermedad en el Hospital Clínico Universitario. Eso indica una sola cosa: que en los hospitales públicos no hay los mejores recursos para ser atendidos como es debido, y pareciera que esas fallas no les interesan resolverlas. Al gobierno le interesa más la salud de Chávez que la de los demás venezolanos. Hay un informe de la Academia Nacional de Medicina que plantea con preocupación como están graduando a los médicos Integrales Comunitarios. Ha sido como una ofensa. Sin control ético, sin control, de vigilancia de deontológica médica. 

Publicado por infragon desde WordPress para BlackBerry

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