Editorial

¿Hacia dónde soplará el viento en diciembre?

El destino de la República está en manos de los que por las razones que fueren prefieren no participar. Esa es una responsabilidad que si se elude tendrá severas consecuencias no sólo para el que no quiera hacer las colas maliciosamente impuestas  por el CNE, sino para el futuro de sus hijos

La situación que se presenta para las elecciones de diciembre no es la misma del 7 de octubre. Por un lado   ya no se trata de reelegir a Chávez , sino en el caso del gobierno, de escoger  a candidatos paracaidistas en estados del que jamás han sido parte activa.  Eso ya ha producido rupturas en el Polo Patriótico en al menos once estados en los que tanto el Partido Comunista como el MEP, y en alguna medida el PTT, reclaman las candidaturas seleccionadas a dedo por Chávez y Diosdado.

Pareciera que los candidatos del gobierno no tienen otro discurso que decir que no son sino el clon de Chávez  y  que por lo tanto pueden brindar  la regaladera de línea blanca made in China. Eso va unido a un confuso discurso sobre como el estado comunal será una panacea para los habitantes de la provincia.

Por el otro lado, la oposición parece al fin estar sanando las heridas del 70 y se prepara, a pesar de los obstáculos  que a diario le interpone el CNE, para ir a vot ar, aún bajo protesta el 16 D por los auténticos y vernáculos candidatos a las diversas gobernaciones.

Sin embargo parece flotar por los aires decembrinos  el fantasma del sempiterno abstencionismo característico de las elecciones regionales.

Los ganadores de la próxima justa electoral serán aquellos que logren convencer a sus electores de que no se queden en casa  y  salgan voluntariamente a votar el domingo 16 de diciembre.

Así que el destino de la República está en manos de los que por las razones que fueren prefieren no participar. Esa es una responsabilidad que si se elude tendrá severas consecuencias no sólo para el que no quiera hacer las colas maliciosamente impuestas  por el CNE, sino para el futuro de sus hijos.

Hay momentos en la vida de los pueblos en los que nadie puede permitirse el lujo de ser indiferentes. Si usted no cree en la necesidad de un estado comunal  o comunista según sea su óptica no deje que otros decida n por usted y cumpla con su deber de votar el 16D.

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