Editorial

La verdad por delante

Winston Churchill motivó  a los británicos  a luchar contra el nazismo  diciéndoles que frente a ese desigual combate “Yo sólo les ofrezco sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo”.  Lo importante destacar es que al final la resistencia triunfó

Ya ha pasado más de una semana de la experiencia traumática de las elecciones del 70.  Los argumentos con los que se trata de darle sentido a la derrota electoral son vario pintos. Desde los que están convencidos que hubo un fraude electrónico hasta los que opinan que la importante diferencia a favor de Chávez estuvo en el enorme ventajismo y uso de todo los mecanismos del Estado.

La verdad no es única, todos tienen algo de razón, por un lado es obvio que fue una campaña desproporcionada en cuanto a la utilización de recursos.  Esa es la directa consecuencia de la eliminación del financiamiento público a las campañas electorales de los partidos políticos, unidas al total desparpajo y cinismo del gobierno que confunde hacienda pública con patrimonio al servicio de Chávez. Y esto sin volver al tema de los 45 minutos diarios permitidos  en los medios de comunicación para el Presidente, mientras que Capriles solo podía según el CNE disponer de tres minutos.

Pero tal vez algo que es necesario aclarar, para aún sabiéndolo seguir votando, es la total parcialidad del CNE con el actual Presidente. Sólo como ejemplo, porque son muchos los casos que la dirigencia de la oposición debe poner en claro,  ¿cuál fue la razón de poner un embudo con la verificación de cédulas en la mañana para eliminarlo cuando por la tarde se iniciaba la movilización de los votantes por parte del gobierno? ¿Cómo se explicaría la desproporción en los resultados de aquellos centros electorales con sólo dos mesas con el resto del patrón electoral? ¿ Qué se puede decir del voto asistido puesto en evidencia por Globo de Brasil?

Denunciar estos hechos y prepararse para enfrentarlos es una obligación de la dirigencia opositora si quiere el apoyo de todo su electorado y de la opinión pública en general. No creemos que si se dice la verdad, que por lo demás todos conocemos, va a aumentar la abstención. Todo lo contrario, si  se ve un liderazgo serio y que no teme decir lo que sucedió a tiempo estaremos más dispuestos a seguirlo.

Hoy, cuando aún nos queda una titánica lucha contra un Estado todopoderoso y además sin escrúpulos,  habría que recordar cómo  Winston Churchill motivó  a los británicos  a luchar contra el nazismo  diciéndoles que frente a ese desigual combate “Yo sólo les ofrezco sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo”.  Lo importante destacar es que al final la resistencia triunfó.

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