Las Huellas del Tiempo

 

“Venceréis pero no convenceréis”

 

Julio Portillo

 

Cuesta escribir cuando hay tantas interrogantes  y un animo que no encuentra explicaciones ciertas a lo ocurrido. La victoria del gobierno tan rápidamente reconocida por los líderes opositores y no por sus electores, necesitaba ser más examinada. No es como ha dicho el vencedor una victoria perfecta. Al contrario, evangélicamente podríamos preguntar “muerte, dónde está tu victoria”. Patria o muerte era la consigna del oficialismo hasta hace poco. Y muerte es lo que ha traído una gestión de gobierno que arruinó a Venezuela en casi tres lustros de expropiaciones, exilios y persecuciones.

 

Un triunfo construido como declaró Diosdado Cabello con listas, que recuerdan la “lista de Schindler”, con secuestros y arrestos trasladando en autobuses obligados a votar a quienes les habían dado casas u otras prebendas. Con amenazas, terror, operación morrocoy, dudas persistentes sobre un sistema de votación que no es el mejor del mundo como ha dicho el sufragado Carter. Comisarios oficialistas a manera de jefes controladores en los centros de votación. Campaña financiada por colaboracionistas del régimen, verdaderos tiburones y camaleones y con el dinero de todos los venezolanos, si, es un triunfo, pero triste, como que pocos de sus partidarios aun incrédulos no lo esperaban y no salieron a celebrar.

 

Lo verdaderamente elogioso es el trabajo de Henrique Capriles, que dio lo mejor de su voluntad y alma pura, para obtener en tres meses más seis millones y medio de votos, contra los ocho millones del “héroe” de los pies de barro después de catorce años de gobierno. Los votos de la MUD le están enviando un mensaje a los dirigentes de los partidos que no suscribieron la unidad: ni sectarismo ni prepotencia son buenos consejeros.

 

A los gananciosos de la jornada del pasado domingo hay que recodarles lo dicho al militarismo franquista, un 12 de febrero de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, por su Rector Miguel de Unamuno: “Venceréis, pero no convenceréis”. Bien pronto comprobaremos que el dialogo anunciado por el jefe único, será flor de un día. La lucha continua. En tres meses tendremos otra prueba.

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