Editorial

¿Qué no dicen las encuestas?

Más allá del uso o mal uso de las encuestas lo que hay que medir es el entusiasmo y la participación en los actos políticos de ambos candidatos

Ayer el actual presidente se vanagloriaba de tener una mayoría abrumadora a su favor según unos tracking telefónicos recientes realizados por la encuestadora Datanalisis. Según su lectura de esos datos -y si eso fuera cierto- ¡imagínense qué absurdo!, Chávez podría hasta estar ganando en estados emblemáticos de la oposición como Zulia y Miranda.

Lo que no dice, porque no le conviene, es el altísimo porcentaje en ese “survey”  de personas que no contestan o que afirman que aún no saben. La propia empresa encuestadora que presenta estos resultados, en otras informaciones producidas, señala que los indecisos se reparten 80% para el candidato opositor y 20% para el saliente. Si es así, amigo lector, simplemente tome un lápiz y saque cuenta y verá que el resultado cambia diametralmente.

Más allá del uso o mal uso de las encuestas lo que hay que medir es el entusiasmo y la participación en los actos políticos de ambos candidatos. Un ejemplo notorio es comparar la presencia de los jóvenes en el estadio de Barquisimeto y en el Poliedro. Los aforos en ambos son distintos caben mucho más en un estadio, pero en uno al terminar las palabras del candidato los jóvenes permanecían encendidos mientras que en el otro había visiblemente vacíos y caras de fastidio. La paz planetaria, la revolución permanente, venecuba, mueven mucho menos a los jóvenes que seguridad y empleo.

Las cartas están echadas el 7 0 será la oportunidad para demostrar que Venezuela quiere paz y reconciliación y no más violencia. Es la hora de un cambio para construir un mejor futuro, las verdaderas encuestas están en las calles.

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