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Editorial

El comunista de la democracia

En los momentos que viven los venezolanos hoy en día, Santiago Carrillo es un ejemplo a seguir para los nuevos dirigentes políticos, la bandera de la inclusión, de la comprensión y de la voluntad de alianza como filosofía de acción

Cuando las huestes del Coronel Tejero entraron pistolas en mano en el Congreso español el 23 de febrero de 1981, la todavía joven democracia hispana se sintió morir y los diputados se echaron al piso obedeciendo las órdenes a gritos de la soldadesca. Todos menos tres gigantes del coraje en la defensa de las libertades aún a riesgo de sus vidas. Un hombre de derecha, el gran artífice de la transición, Adolfo Suárez; un militar, el teniente general Gutiérrez Mellado; y un comunista de leyenda, Santiago Carrillo. Los tres, en un mismo gesto que era todo un símbolo, permanecieron en sus asientos dando la cara a los golpistas y el ejemplo al pueblo español.

Ayer murió en Madrid, a los 97 años, el legendario líder comunista rodeado del respeto, el afecto y el agradecimiento de todos los españoles. Porque la grandeza de Santiago Carrillo no estuvo sólo en una vida consagrada al sueño de cambiar la España siempre decadente por un pueblo nuevo y con el alma en el futuro, sino en que también tuvo la claridad de visión para entender que el comunismo al estilo ruso y chino no tenía sentido y era sólo una equivocación demasiado tiempo sostenida por la fuerza. Carrillo fue uno de los creadores y propulsores del eurocomunismo, una convicción que hizo del comunismo europeo una vía moderna y democrática.

De regreso en España tras la muerte de Franco, comprendió que  una democracia sólida después de una brutal guerra civil y de 40 años de dictadura excluyente  era imprescindible y  que sólo podría crecer y consolidarse mediante una actitud política incluyente y abierta a todos. Por eso se convirtió, incluso por encima de la oposición de muchos de sus camaradas, en factor de apoyo indeclinable al desarrollo de la moderna democracia de España que, sin él y su activa participación, hubiera sido mucho más difícil -por no decir imposible.

En los momentos que viven los venezolanos hoy en día, Santiago Carrillo es un ejemplo a seguir para los nuevos dirigentes políticos, la bandera de la inclusión, de la comprensión y de la voluntad de alianza como filosofía de acción. Igual que Adolfo Suárez. La izquierda y la derecha unidas en una exitosa cruzada común de progreso para todos.

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