Editorial

El gobierno avestruz

El objetivo del aparato comunicacional del Estado es exculpar a Chávez de los innumerables errores y desaciertos del gobierno. Él no fue, él no lo sabía, es una conspiración mediática de la oposición, en fin Chávez es como el avestruz si el no ve el peligro éste no existe

Este gobierno hace como el avestruz. Cada vez que hay una situación que pone en evidencia ineptitud mete la cabeza bajo tierra, o mejor dicho, monta una cortina de humo para hacer creer a los incautos que nada ha ocurrido.

Así ha sido con los 150.000 asesinados por un hampa desbordada  en  estos últimos 14 años, también  con lo ocurrido, entre otras, en las penitenciarias de El Rodeo II y de La Planta,  con el derrame petrolero en el río Guarapiche, con el puente de Cúpira, con el incendio en la refinería de Amuay y otros incidentes fatales en la industria petrolera y ahora con la ” no confirmada’ masacre de los Yanomanis.

El objetivo del aparato comunicacional del Estado es exculpar a Chávez de los innumerables errores y desaciertos del gobierno. Él no fue, él no lo sabía, es una conspiración mediática de la oposición, en fin Chávez es como el avestruz si el no ve el peligro éste no existe.

Pero lo cierto es que tanto va al cántaro al agua que al fin se rompe. Ya el Presidente no es más de teflón,  la campaña de Capriles lo ha resquebrajado y el mito de la invencibilidad se está derrumbando.

La televisión y la radio fueron  el instrumento por excelencia de los logros comunicacionales de Chávez, pero el actual candidato del gobierno no es el mismo de los Aló Presidente. Ahora luce cansado, pesado, repetitivo y más iracundo que de costumbre en lo que sería normalmente su etapa de amor y paz. Frente a él hay un joven que convence con su presencia y con la claridad como enfoca los problemas y plantea sus soluciones y  en la manera como presenta una visión de futuro en el que la situación  de todos mejorará.

Chávez no puede ya culpar al pasado de las fallas de  hoy, lleva gobernando casi el equivalente a tres periodos presidenciales de la era democrática y los problemas no se han resuelto, prometer que en los próximos 6 años lo logrará ya no convence ni a tirios ni a troyanos.

Cua ndo el río suena es porque piedras trae y no sería de extrañar que el 7 de octubre ocurra un deslave entre las hordas presidenciales y el triunfo de Capriles sea mucho mayor de lo que es evidente. El peligro para el que hay que estar preparados es  que el gobierno se niegue a aceptar la realidad y pretenda cantar algo diferente.

El 70  el pueblo hablará.
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