diciembre 2011


A nombre de mi familia y el mío propio, expreso a los lectores de este blog los mejores deseos para el próximo año 2012, que sus metas se cumplan, que retos y por consiguientes los éxitos abunden y les permitan alcanzar mejores posiciones, que las bendiciones de Dios se derramen sobre uds y sus allegados.

Si bien el Blog este año se ha dedicado a republicar, tenemos un respetable cantidad de mensajes que responder, la gran mayoría se deben a que hay informaciones de terceros que implican manejo de data externo, otros requieren investigar.

Sigan adelante, esperamos seguir contribuyendo junto con uds por un mejor país, continente y planeta.

FELIZ AÑO NUEVO

Flia González Rodríguez

La presente nota fue publicada por el Sr Pedro San Miguel Zatarain el 3 de agosto de 2009, desde esa fecha he tratado de republicarla y hoy finalmente lo decidí hacer, es una de las tantas notas con las cuales este caballero trae a nuesta memoria hechos históricos.

El Combate de Camarón. La vida abandonó a estos soldados franceses antes que el coraje el 30 de abril de 1863.

de Pedro San Miguel Zatarain, el Lunes, 3 de agosto de 2009 a la(s) 6:04
 El 17 de julio de 1861 el presidente mexicano Benito Juárez, líder del partido liberal, decretó una moratoria en el pago de la deuda externa de su país, suspendiéndola por un período de dos años, al cabo de los cuales se comprometió a reanudarla. Las razones de esta medida eran consecuencia de la cruenta Guerra de la Reforma que había aquejado a México entre 1857 y 1860, y que concluyó con la derrota de los conservadores y la elección de Juárez como presidente de la república. Sin embargo, en octubre de ese año, tres potencias europeas acreedoras, Gran Bretaña, Francia y España, se reunieron en Londres para asumir una posición conjunta con respecto a la decisión del gobierno mexicano. Estos países rechazaron la moratoria y sin aceptar las justas razones del gobierno de Juárez, pues aquellos recursos eran necesarios para la reconstrucción del país, decidieron forzar el cumplimiento de las obligaciones financieras de México. Además del pago en moneda pretendieron compensaciones en tierras y otras concesiones. De este modo conformaron una alianza y organizaron una expedición armada a ese país.
El 15 de abril de 1863, un convoy francés compuesto por 64 carretas que llevaban varios cañones destinados a demoler las defensas de Puebla, municiones, provisiones y cofres de oro para pagar a las tropas, partió desde Veracruz. La inteligencia mexicana era buena y gracias a ella pronto tomaron conocimiento sobre la existencia de este convoy.

El gobernador civil y militar del Estado de Veracruz, coronel don Francisco de Paula Milán, ensambló una fuerza integrada por tres batallones de infantería de 400 hombres cada uno: el batallón de la Guardia Nacional de Veracruz, el batallón de la Guardia Nacional de Córdoba y el batallón de la Guardia Nacional de Xalapa, más 800 hombres de caballería –500 lanceros y 300 irregulares– para interceptar y capturar el valioso cargamento enemigo. A primera impresión parecía ser una tarea fácil, particularmente porque la caballería mexicana era muy eficiente y estaba armada con rifles de repetición Remington y Winchester y modernos revólveres Colt, Paterson y Starr.

A la vez, mantener la seguridad de este convoy era de particular preocupación para los franceses, razón por la cual el 27 de abril el comandante en jefe de los legionarios, el coronel René Jeanningros, quien había establecido su cuartel general en Chiquihuite, decidió que la tercera compañía del primer regimiento de la Legión debía llevar a cabo la tarea de escoltarlo mientras recorriera el área bajo su responsabilidad. La mayoría de oficiales de dicha compañía se encontraban enfermos.
Tres oficiales se ofrecieron como voluntarios: el capitán Jean Danjou, ayudante del Estado Mayor de la compañía; el teniente Napoleón Villain y el teniente segundo Maudet. Estos hombres conformaban un trío formidable. El capitán Danjou era un legionario con varios años de antigüedad que sirvió con distinción en Argelia, Crimea e Italia. En Crimea perdió una mano, que había reemplazado con una prótesis de madera. Villain y Maudet aparentemente eran de nacionalidad francesa, pero se enlistaron como belgas ya que, como se indicó, la Legión prohibía que ciudadanos franceses se enrolaran como soldados.
Estos hombres comenzaron como rasos, lucharon con eficacia y fueron promovidos al rango de oficiales en mérito a la conducta demostrada en la batalla de Magenta. La compañía a la cual pertenecían estaba compuesta por un total de 120 soldados, pero en aquel momento sólo 62 hombres de nacionalidad polaca, italiana, alemana y española, estaban aptos para realizar la tarea.

El 29 de abril, cuatro semanas después de su llegada a México, las tropas bajo Danjou se prepararon para ejecutar esta acción de rutina y se integraron al convoy para proteger la siguiente fase de su recorrido. A medianoche la tercera compañía, provista de 60 cartuchos por hombre, partió de Chiquihuite en misión de avanzada, adelantándose al recorrido del convoy para comprobar que la ruta se hallaba despejada. A las 02:30 del día 30, alcanzaron una posta defensiva preparada por la Legión en Paso del Macho y el comandante de esta, el capitán Saussier, impresionado por el reducido número de la escolta, ofreció a Danjou un pelotón de refuerzo, lo que este rechazó, continuando la marcha, para lo cual dividió a su fuerza en dos secciones separadas por 200 metros de distancia, mientras que él, al centro, marcharía con las provisiones. Atrás iba un pequeño destacamento de retaguardia. Sin embargo, Danjou carecía de avanzadas, pues la Legión no disponía de caballería.

Poco antes de las 06:00, la tercera compañía cruzó por la aldea del Camarón, o “Camerone”, como la bautizaron los franceses, la cual, como todas las rancherías de la región, se encontraba medio destruida por la guerra. La construcción principal, conocida como la Hacienda de la Trinidad, consistía en una pequeña vivienda con modestas edificaciones de adobe alrededor. A un kilómetro y medio del Camarón, Danjou ordenó a sus tropas detenerse para tomar la ración de desayuno, y como medida preventiva mandó desplegar algunos centinelas. Unos minutos después vino la alarma.

Los legionarios observaron que un fuerte contingente de caballería mexicana se acercaba hacia el lugar. De inmediato Danjou ordenó a sus hombres preparar sus rifles y conformar un rectángulo defensivo. Los legionarios sólo contaban con una ventaja natural en aquel campo abierto, cual era la profusa vegetación existente, que se convertía en una barrera natural contra la caballería oponente. Cuando los mexicanos estuvieron a una corta distancia, los legionarios, al grito de “¡viva el emperador!” abrieron fuego impidiendo su avance. Los mexicanos prefirieron no arriesgar una carga y ejecutarron una maniobra dirigida a rodearlos. Danjou entonces ordenó una retirada hacia el único sitio donde podrían organizar y mantener una defensa sostenida, no al Paso del Macho como algunos pretendían, sino a la hacienda del Camarón. En pequeños grupos, la caballería mexicana hostilizaba a la compañía de la Legión mientras esta se dirigía hacia su objetivo, haciendo de su repliegue un infierno. En dos ocasiones los legionarios se detuvieron y los hicieron retroceder con descargas. Finalmente Danjou y la mayoría de sus hombres lograron su cometido pero a costa de perder las raciones y las mulas con las municiones. Cuarentiseis de ellos alcanzaron la casa hacienda, algunos heridos, pero otros 16 fueron interceptados y capturados por las fuerzas de Milán. Lo peor para los franceses fue que los mexicanos pudieron llegar al Camarón casi simultáneamente, con lo cual se emplazaron en las partes altas y en uno de los establos ubicados en las esquinas.

Los legionarios estaban en una posición muy complicada. Las paredes externas de la ruinosa propiedad tenían un perímetro de 50 metros de ancho y 50 de largo y una altura de tres metros. Dos grandes puertas en la parte oeste y un forado en el este eran los puntos de acceso. Además, sólo contaban con 60 balas por hombre. Pero Danjou era un veterano acostumbrado a situaciones imposibles. De inmediato ordenó levantar barricadas en los claros y desplegó a sus hombres en posición defensiva. Para mala suerte de los legionarios, los patios estaban expuestos al fuego de los mexicanos desde las alturas y Danjou no podía hacer nada para neutralizarlos. Otra parte de la caballería mexicana desmontó y ejecutó bravos ataques, pero los legionarios los rechazaron. Poco después de las 09:00, en medio de un sol abrasador, el coronel Milán envió un oficial mexicano de origen francés, el jóven teniente Ramón Laine, para exigir la capitulación de los legionarios. Danjou rechazó la demanda con un rotundo no y luego se dirigió a cada uno de sus hombres para que le prometieran pelear hasta el final.
El Capitán Danjou dirige la defensa de Camarón.

Aproximadamente a las 11:00 una bala disparada por un francotirador, posiblemente escondido en los establos, acabó con la vida de Danjou. Rápidamente el teniente Villain asumió el mando de la defensa. Cerca del mediodía los legionarios escucharon el sonido de clarines, y los zuavos, ubicados sobre los techos, observaron una columna de soldados que se aproximaba. Hubo un entusiasmo general pensando que se trataba de refuerzos del ejército francés, pero la algarabía pronto se apagó al comprender que eran refuerzos mexicanos solicitados por el coronel Milán, consistentes en tres batallones de infantería: el Guardia Nacional de Vercruz, el Guardia Nacional de Xalapa y el Guardia Nacional de Córdoba. La situación de los legionarios se complicó, pues además de la pérdida de su enérgico comandante, ahora estaban rodeados por dos millares de soldados enemigos. Con estas tropas, el fuego mexicano se hizo más intenso y sus incursiones se sucedieron con mayor frecuencia. Las horas pasaban, el calor arreciaba y los legionarios comenzaban a sufrir los efectos de la sed y la deshidratación, pues el agua de sus cantinas hacía un buen tiempo se había agotado. Villain mantuvo una defensa tan corajuda como la de Danjou, pero alrededor de las 14:00 horas cayó acribillado por el intenso fuego mexicano. El comando recayó en el teniente segundo Maudet.

Una vez más el coronel Milán, hombre de honor, prouso la rendición de los legionarios, garantizándoles la vida. Maudet se negó. Los mexicanos decidieron que había llegado el momento apropiado para emprender un asalto frontal y reducir de una vez por todas a sus enemigos. Uno sin embargo no fue suficiente. En consecuencia, oleadas de ataques pretendieron romper la cerrada defensa pero los certeros disparos de las disciplinadas tropas francesas los contuvieron. En varias ocasiones los hombres de Maudet cruzaron el patio para socorrer a sus compañeros caídos, lo que generalmente resultaba mortal. Fracasados los asaltos, los mexicanos prendieron fuego a los alrededores de la posición francesa, que se estaba convirtiendo en un verdadero infierno. Un gran coraje fue desplegado por ambas partes al tiempo que la lucha alcanzaba su clímax. Inclusive los mal entrenados irregulares mexicanos combatieron con estoico valor durante los reiterados intentos de ingresar por las puertas y ventanas. La gran mayoría de ellos resultaron muertos por efecto de las balas y las bayonetas de los legionarios, y sus cuerpos eran devueltos inermes sobre el patio.

Hacia las 17:00 horas sólo 12 legionarios permanecían en pie para contener la ofensiva mexicana. Se efectuaron nuevos llamados a la rendición que no fueron aceptados. Rodeados de los cadáveres de sus camaradas de armas, estaban dispuestos a morir. A las 18:00 horas únicamente quedaban cinco legionarios, los cabos Maine y Berg y los soldados Constantin, Leonard y Wensel, quienes contaban con muy poca munición. En el transcurso de los siguientes minutos Maudet, quien para entonces estaba herido, ordenó a sus hombres disparar la última andanada de balas, preparar bayonetas y cargar contra las tropas mexicanas, para morir con honor. Durante el combate los legionarios habían disparado más de 3,000 balas. Al pretender ejecutar esta acción Maudet volvió a recibir un balazo y cayó inconsciente, mientras que otros dos de sus hombres fueron muertos. Los sobrevivientes, los cabos Maine y Berg y el raso Wensel –un polaco– retrocedieron hasta ponerse hombro a hombro frente a una de las paredes de la hacienda, presentando sus bayonetas como única defensa.

El Teniente Maudet, con los cabos Maine, Berg y el legionario Wensel, enfrentan al ejército mexicano.

Ante este espectáculo los soldados mexicanos titubearon si acabarlos o perdonarles la vida. Sus dudas fueron resueltas con la aparición de un oficial mexicano, el coronel Angel Lucio Cambas, quien también era de origen galo. Luego de apaciguar a sus hombres, se dirigió a sus adversarios en perfecto francés con las siguientes palabras: “Ahora sí supongo que se rendirán”.

El cabo Maine comprendió que si bien aquel hombre tenía el porte de un francés y hablaba perfectamente la lengua francesa, era tan mexicano como Juárez y por tanto un enemigo, que, por razones estrictamente humanitarias, deseaba salvar sus vidas. Observando a sus dos camaradas, respondió: “Nos rendimos, pero si nos permiten permanecer con nuestras armas y atender a nuestros heridos”. El coronel Cambas respondió con un saludo militar, y alzando su sable en señal de respeto expresó: “A un hombre como usted se le concede lo que sea”. Cambas demostraría una actitud de caballerosidad y el comportamiento de un verdadero militar, con alto sentido del honor a un uniforme del ejército por el que peleó con valor. De inmediato mandó que los legionarios heridos fueran atendidos.

Al ser informado de la rendición, el coronel Milán exclamó: “¡Pero estos no son hombres, son demonios!”. Los mexicanos brindaron a sus adversarios las mayores consideraciones. Veintitrés legionarios fueron asistidos por la tropa y 16 de ellos sobrevivieron a sus heridas. Se hizo lo posible por salvar la vida del teniente Maudet y se le envió junto con un sargento, también gravemente herido, al hospital de Huatusco, distante a 80 kilómetros. Ante la precaria situación del hospital, Maudet finalmente fue llevado a casa de doña Juana Marredo de Gomez, distinguida dama mexicana conocida por sus obras de caridad. Pese a los esfuerzos brindados por doña Juana, el oficial francés fallecería, no sin antes escribir las siguientes palabras:

“Yo dejé una madre en Francia, yo encontré otra en México”.

Los mexicanos causaron a los legionarios 26 muertes: tres oficiales y 23 soldados; pero a su vez 300 de sus hombres yacían muertos y heridos. Tampoco pudieron adueñarse de los cañones ni el botín, pues el convoy, al escuchar los disparos y encontrarse a distancia, logró evadir la acción, con lo cual la iniciativa de Danjou de marchar en avanzada dio un resultado apropiado para los intereses franceses.

Este extraordinario acto de coraje, que se prolongó ininterrumpidamente por espacio de once horas, fue para los franceses una victoria moral sin precedentes por haber sido peleada contra todas las adversidades. Y si bien una valiosa unidad de combate integrada por hombres leales y determinados a dar su vida por la causa francesa había sido exterminada, su acción permitió salvar un valioso convoy y levantó la moral de los soldados que luchaban por la implementación de la estrategia francesa en México. Más importante aun para las tradiciones de la Legión, la mano de madera del capitán Danjou fue hallada por el coronel Jeanningros en las ruinas del Camarón y se convirtió en la reliquia más preciada de esa institución militar. Tales fueron las repercusiones de la acción de la tercera compañía del primer regimiento de la Legión, que durante el resto de la ocupación francesa de México las tropas de ese país debían detenerse y presentar armas cuando cruzaran frente a la hacienda del Camarón.

La fecha de la batalla del Camarón se erigió desde 1904 en un evento ritual para la Legión Extranjera, y hoy día se celebra con gran pompa y respeto en el patio de honor del cuartel general de la Legión en Aubagne, cerca de Marsella. La mano del capitán Danjou, guardada en una pequeña urna, es exhibida frente a los regimientos y un recuento de la batalla es leído a cada una de las unidades de la Legión en el día de las ceremonias. Las cenizas de los demás muertos en el Camarón son preservadas en un relicario, mientras que el águila mexicana, que se convirtió en la insignia del primer regimiento, es paseada alrededor de la capilla. La palabra “Camerone” está inscrita en letras de oro en las paredes de Les Invalides en París.

Las conmemoraciones se han extendido a México. En 1892 se autorizó a Francia a levantar un monumento –remodelado en 1963 por el gobierno mexicano, al cumplirse un centenario de esta batalla– cuyas inscripciones dicen lo siguiente: “Aquí estuvieron menos de sesenta opuestos a todo un ejército. La vida abandonó a estos soldados franceses antes que el coraje el 30 de abril de 1863”. Las ceremonias son atendidas por ciudadanos franceses residentes en ese país y oficiales del ejército mexicano, para quienes por cierto no resulta extraña la máxima de la Legión,

“Cada legionario tiene a Camarón tallado en su corazón”.

Ponen en evidencia a Facebook:

¿Qué sabe Facebook sobre mí? La batalla personal de un universitario austríaco que empezó con esta pregunta ha terminado obligando a la mayor red social del planeta a mejorar los términos de privacidad de cientos de millones de sus usuarios.

En el caso del estudiante de derecho Max Schrems, de 24 años, fueron 1.222 páginas en un CD, con datos personales divididos en 57 categorías, como aficiones, gustos, opiniones religiosas, y un largo etcétera, que lo dejó helado.

Cuando se elimina algo de Facebook, todo lo que sucede es que te lo esconden para que no lo veasEntre los datos, acumulados durante sus tres años en la red social, le alarmó que aparecieran informaciones y conversaciones que había borrado, pero que Facebook no eliminó definitivamente, las siguió conservando en sus archivos digitales.

“Cuando se elimina algo de Facebook, todo lo que sucede es que te lo esconden para que no lo veas”, explica Schrems. “Cada vez que le escribes a otra persona, en realidad lo haces a tres, Facebook siempre está presente”, advierte.

La red social analizó de forma sistemática todos sus datos sin pedirle su consentimiento, incluido su parecer cuando apretaba el botón “me gusta” no sólo en la red social sino en cualquier página digital con ese “plug-in”.

“Facebook sabe más de nosotros de lo que la Stasi y la KGB (la policía política de la Alemania comunista y la Unión Soviética) sabía sobre cualquier ciudadano normal”, reflexiona.

Schrems sostiene que lo que la empresa ofrece (mediante una descarga) a sus usuarios como su “archivo personal” no es toda la información que atesora sobre ellos, sino la que se ajusta a las leyes locales.

Sin embargo, su insistencia a través de numerosos correos hizo que a él si le diesen toda la información. “Un error” que expuso a la empresa, sostiene.

El archivo fue la clave para iniciar un pulso con el gigante de Internet que se prolongó en 22 reclamaciones ante el organismo irlandés para la protección de datos (DPC), que acabó dándole la razón el miércoles pasado.

La sede internacional de Facebook (que agrupa a todos los usuarios salvo los de EE UU y Canadá) se encuentra en Dublín, lo que implica que la compañía debe cumplir con las leyes europeas de protección de datos, que son más estrictas que las estadounidenses.
Enésimo compromiso de Facebook con la privacidad

Después de una investigación de tres meses por parte de las autoridades irlandesas, la red social se comprometió el pasado miércoles a mejorar la privacidad de los alrededor de 500 millones de usuarios que dependen de las oficinas de la empresa en Dublín.

Las mejoras que Facebook aplicará incluyen una mayor transparencia en la gestión de las informaciones personales, como impedir utilizar una imagen del usuario para fines comerciales sin su consentimiento y eliminar la información que la red social obtiene a través del botón “me gusta”, entre otros aspectos.

También se limita el tiempo que Facebook puede conservar informaciones sobre la navegación del usuario, como, por ejemplo, las búsquedas que ha hecho y cuando utiliza otros plug-ins.

Dentro de seis meses otro informe de las autoridades irlandesas evaluará los progresos y se hará también público para mejorar la confianza de los usuarios, algo que aceptó Facebook.

“Lo problemático es que exista algo con tanto poder”

Estas medidas, Schrems las califica de “un primer paso en un largo camino”, aunque no ocultó su alegría porque se trata de cambios más importantes de los que se habían hecho en el pasado.

Schrems no ha dejado Facebook, ya que perdería contacto con muchos de sus amigos¿Pero cómo es posible que esas mejoras en la protección de datos solo se hayan producido por el empeño personal de un ciudadano corriente? “Las leyes europeas son muy buenas, pero se falla en su aplicación. También es una cuestión de medios. La oficina irlandesa de protección de datos tiene 20 miembros y Facebook es un gigante que gestiona información de millones de personas”, responde.

Schrems reconoce que Facebook “no ha abusado del enorme poder que le da tener semejante información sobre millones de personas. Pero lo problemático es que exista algo con tanto poder sobre la gente”.

Conservar y analizar semejante montaña de datos pueden tener “un gran potencial para crear problemas”, sostiene el joven austríaco, en caso de que se produjese, por ejemplo, una filtración por un ataque informático.

Aunque pueda sorprender, este estudiante no ha renunciado a su cuenta de Facebook, por un lado porque tiene a muchos amigos con los que perdería contacto, y por otro porque “es la empresa y no los usuarios la que tiene que cambiar”, asegura. EFE