abril 2011


from FayerWayer by Seba Cabezas

No es novedad hablar de prótesis dirigidas mediante acciones cerebrales, pero esto sólo está dominado para las extremidades superiores y no así para las piernas, ya que un soporte que mantenga el equilibrio y permita a las personas desplazarse soportando el peso de todo un cuerpo, son palabras mayores al lado de las manualidades.

Pero, al igual que un paciente en recuperación, los científicos del Instituto de Rehabilitación del Centro de Medicina Biónica de Chicago dieron un gran paso hacia estas prótesis para las extremidades inferiores.

Las primeras pruebas simuladas evidenciaron que los pacientes con piernas amputadas lograron controlar una rodilla y un tobillo virtuales -a través de un programa de reconocimiento de patrones para interpretar señales eléctricas- con una precisión de un 91%.

Ahora, la meta final es lograr conectar las piernas biónicas mediante el mismo mecanismo, lo que permitiría un rango mucho mayor de movilidad que las actuales prótesis, permitiendo movimientos mucho más seguros.

Link: US scientists take steps to making “bionic” leg (Reuters)

ViSioN BeTa: El alemán que remó siete años hasta llegar a Australia.

El alemán que remó siete años hasta llegar a Australia

| Estoy en Twitter @visionbeta |

La frase “un viaje de mil millas comienza con un primer paso” (1), debería reformularse luego de conocer la travesía de Oscar Speck. Podría decirse que su viaje fue disparado por una enorme crisis económica, y comienza con un movimiento de brazos para remar, y no dejar de hacerlo por siete años.

imageOscar Speck fue el protagonista de una odisea orientada primero a buscar un trabajo, y luego, a conocer el mundo, desde Ulm, a orillas del Danubio, hasta Australia, atravesando ríos, mares, y océanos, abarcando una gran parte de nuestro planeta. Y todo el tiempo, expuesto a los caprichos del clima, los ríos, el mar, y la propia humanidad, utilizando como vehículo un frágil kayak plegable, una embarcación que precisamente, no estaba diseñada para mayores exigencias.

La travesía en solitario a lo largo de 55.000 kilómetros se pudo concretar gracias a un kayak, que en sus propias palabras, fue un “billete de primera clase a todas partes”. En el medio, no faltaron contratiempos para contradecir la “categoría del billete”, hasta arribar a un destino que en tiempos de guerra, tampoco fue el mejor final de viaje, aún a miles de kilómetros de la conflictiva Alemania de la que buscaba alejarse.

La historia comienza con un panorama de incertidumbre: la situación crítica de la economía alemana en el año 1932,  encuentra a Oskar Speck, dispuesto a hacer de la crisis una oportunidad. Siendo un contratista eléctrico, se queda sin trabajos que atender en plena depresión en la República de Weimar. La idea de emigrar hacia una posibilidad de trabajo en minas de cobre en Chipre, no resultaba descabellada. Aficionado al remo, y sin demasiado dinero, decide equipar un kayak plegable, y cargarlo en tren para llegar junto al Danubio en la costa de Ulm.

Oskar Speck decide partir sin despedirse de nadie, remando con rumbo al Mediterráneo dispuesto a afrontar lo que las variables del clima, la geografía y la propia humanidad le interpongan en su camino.
Su modesta intención, incluía además, el difundir la afición por los kayaks desmontables, (la versión moderna de los utilizados por los esquimales). Construidos en madera sólida y con un ingenioso diseño, no eran precisamente los adecuados para embarcarse en una travesía a mar abierto, algo que podría calificarse como una locura: el buen clima durante el viaje, y el saber orientar correctamente la proa para enfrentar las olas, eran una tarea clave para el éxito en la aventura. El riesgo era tanto, como para encontrar más amenazante una ola rompiente que una tormenta en medio del mar.

El kayak utilizado en la travesía de Oscar Speck, originalmente para dos personas, fue modificado para adaptarlo a su travesía. Medía unos 5,48 metros, y en él, transportaba una carga total de 294 kilos, entre los que contaba valiosos artilugios y reservas: una brújula, remos de repuesto, cartas marinas, contenedores herméticos donde llevar películas y cámaras, tanques de agua dulce a los costados, conservas de carne y sardinas, ropa, y una pistola que en lo posible, sería mejor no utilizar.

Speck, definía a su kayak como un “boleto de primera clase…”. Aunque en la práctica, el boleto podía requerir remar 16 horas sin parar, en medio de una envolvente monotonía, con hombros y brazos doloridos y el anhelo de dormir como si se tratara de un lujo esquivo y distante.

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El buen tiempo en la primer etapa del viaje, le permite a Speck ganar experiencia y habilidad para lo que le esperaba. Las reglas de navegación a respetar incluían, no alejarse en lo posible de la costa y siempre regresar a la costa por la noche para dormir. En caso de buen viento, disponía de una pequeña vela y siempre la asistencia de un timón operado con los pies.

En el Danubio, pudo sortear remolinos enormes capaces de pasar a mejor vida a cualquier remero. Sediento de aventura, se desvía por el río Vardar, nunca antes navegado, para atravesar rápidos que casi terminan con el kayak. Speck, describe su paso por la costa griega como lo mejor del viaje, remando en medio de un paisaje de ensueño.

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La idea de abandonar la meta de la mina de cobre en Chipre gana aceptación, y el objetivo se torna más ambicioso: concretar un viaje que pueda pasar a la historia para llegar a Australia. En el trayecto seguiría camino por el Éufrates, hasta llegar al golfo Pérsico. Y de allí, por el mar Arábigo, el golfo de Bengala, el mar de Andamán, y atravesando el estrecho de Malaca hasta arribar al mar de Java. Atrás quedarían historias de contactos hospitalarios, pero también, encuentros amenazantes con asesinos, ladrones y contrabandistas en playas desoladas en algunos países de Oriente Medio.

A partir de su paso por la India y Sri Lanka, las sucesivas pérdidas de su medio de transporte (deteriorado por el paso del tiempo) se ve saldada por el patrocinio de una empresa de kayaks, que le suministra los vehículos a utilizar con un envío al puerto más cercano.

Lo que sigue, no es ni de cerca un camino de flores. Tormentas abundantes, calor, y algunos encuentros poco (o nada) memorables con nativos y tiburones hasta llegar al mar de Flores y el mar de Banda en Indonesia.

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En una remota zona costera del sudeste de Asia, (en Lanko, Indonesia) Oskar Speck viviría una de sus peores experiencias en una aldea entre nativos que no entraron en la mejor sintonía con el visitante foráneo. Una especie de secuestro temporal, maltratos y golpes, se extienden hasta poder huir, y proseguir viaje un largo tiempo después de recuperarse de una lesión en el oído.

El último tramo, lo llevaría por las islas Kei, Nueva Guinea (donde se entera del estado de guerra entre Australia y Alemania), y el destino final a Saibai, la isla más septentrional de Australia.

Habían pasado siete años desde aquel primer impulso a fuerza de remo en el Danubio. Pero lo que parecía un buen final, se torna el comienzo de otra forma de pesadilla. Oskar Speck, es detenido en septiembre de 1939 en Australia por su origen alemán y por despertar sospechas de ser un agente espía, sobre todo al llegar a la costa con una pequeña bandera en la proa de su kayak con una cruz esvástica, un símbolo asociado con los movimientos nacionalistas alemanes y el nazismo. Nada más inapropiado.

El precio de la portación de esvástica en territorio enemigo, lo pagaría con un largo tiempo en prisión, que se extendería hasta el final de la guerra, encerrado en un campo de detención aliado en Tatura.
Durante su encierro, Oskar Speck se encargaría de entretener a sus compañeros de prisión con conversaciones acerca de sus hazañas en kayak. Su destino final de viaje, se convertiría de algún modo en“su lugar en el mundo” para el resto de su vida. Tras salir de prisión, Oskar Speck logra desarrollar una nueva máquina para procesar ópalo y otras piedras preciosas, con la que ganaría fortunas que le permitieron un buen pasar.

Speck muere en el año 1995, a los 88 años de edad.   Muchos de los equipos de la expedición en kayak fueron donados al Museo Nacional Marítimo de Australia, en Sydney, donde hoy se exhiben y sorprenden a los visitantes. La hazaña en kayak de Speck suele ser calificada como una de las aventuras acuáticas más notables que se registren.

Información en Riverbendnelligen / Incredible Journey 1 2 y 3 / El viaje de Oskar Speck en el Museo Nacional Marítimo de Australia
(1) Atribuida a la figura de Lao Tsé.

Ante la contundencia de las pruebas presentadas por el Ministerio Público, fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión el directivo de la empresa Ingeniería y Construcciones Ebelca C.A, Alejandro Bello, tras admitir su responsabilidad en la muerte del trabajador Víctor Meza.

El hecho ocurrió el 21 de julio de 2010 en la sede del Instituto Nacional de Higiene de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, donde Meza realizaba labores de reparación de tuberías cuando se cayó del piso 3, a una altura de 8 metros.

El fiscal 78° nacional y sus auxiliares, Gustavo Li Chang, Jairo Flores y Adrián López, respectivamente, ratificaron la acusación contra Bello por los delitos de muerte de trabajador por violación grave a la normativa laboral y omisión de la notificación de la ocurrencia del trabajo, previstos y sancionados en la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo.

Una vez evaluados los medios de pruebas presentados por el Ministerio Público, Bello admitió su responsabilidad en el hecho y, por consiguiente, el Tribunal 39° de Control del Área Metropolitana de Caracas lo condenó. En consecuencia, Meza deberá presentarse periódicamente ante dicho juzgado hasta que el Tribunal de Ejecución decida de qué manera cumplirá la pena.

Es importante mencionar, que Bello no se encuentra privado de libertad, pues de acuerdo con el artículo 493 del Código Orgánico Procesal Penal, goza de la medida de suspensión condicional de la ejecución de la pena, cuando la sentencia no excede de cinco años.

El hecho ocurrió mientras la víctima reparaba unas tuberías en el piso 3 del citado edificio, cuando se subió sobre un andamio que no poseía ninguna medida de seguridad, razón por la cual se cayó.

Asimismo, el resultado arrojado por la autopsia indicó que murió por una fractura craneal, pues Meza no tenía el equipo de seguridad requerido para estas labores, tales como botas, guantes y cascos.

http://www.ministeriopublico.gob.ve/web/guest/delitos-comunes?p_p_id=101_INSTANCE_v0K8&p_p_lifecycle=0&p_p_state=maximized&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-2&p_p_col_pos=1&p_p_col_count=2&_101_INSTANCE_v0K8_struts_action=%2Fasset_publisher%2Fview_content&_101_INSTANCE_v0K8_urlTitle=condenan-a-4-anos-de-prision-a-patrono-por-muerte-de-trabajador-en-caracas&_101_INSTANCE_v0K8_type=content&redirect=%2Fweb%2Fguest%2Fdelitos-comunes

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Santiago Mata. Madrid

En Cristianos contra Hitler (Libros Libres), el madrileño José Manuel García Pelegrín, doctor en Historia por la Universidad de Colonia, continúa la temática de La Rosa Blanca (2006), sobre el grupo en torno a Sophie Scholl. Ahora repasa las vidas de seis personas que lucharon contra el nazismo, desde el obispo católico Clemens von Galen al abogado protestante Helmuth von Moltke, pasando por campesinos, militares, y una polaca, Irena Sendler, que salvó a más del doble de judíos que Schindler.

García Pelegrín muestra en un mapa que las zonas católicas de Alemania fueron aquellas donde los nazis obtuvieron menos votos. Pero la evidencia de que la resistencia fue minoritaria lleva al autor a repetir las palabras de un suboficial austriaco, justo entre las naciones, que salvó a 300 judíos en Lituania y fue condenado a muerte: “Si cada uno de los cristianos hubiera salvado a un solo judío, los nazis lo habrían tenido bastante más difícil”.

Minoría importante
En la Alemania nazi había 20 millones de católicos, entre 35 y 40 millones de protestantes, casi toda la población era cristiana. Pero los que estaban dispuestos a oponerse al nazismo eran tan pocos que todos los movimientos de resistencia fracasaron. También la Rosa Blanca “en su intento de levantar a los estudiantes de la Universidad de Múnich y a los jóvenes contra los nazis”, dice Pelegrín.

Sin embargo, el autor opina que ese fracaso hay que contrastarlo con un dato luminoso al que hacía referencia Philipp von Boeselager, penúltimo en morir de los confabulados del 20 de julio de 1944 (atentado de Stauffenberg contra Hitler): “Lo que nos unía a todos, conspirando dentro del Ejército, era el ser cristianos”.

Anticlericalismo
Reflexionando sobre las acusaciones que se vierten contra la Iglesia en España, el historiador recuerda que eso mismo sucede en la película Sophie Scholl, cuando la Gestapo echa en cara a la joven cristiana que la Iglesia “tiene sus mandamientos”, a lo que ella responden que “en la Iglesia estamos voluntariamente”.

“Yo añadiría” –completa García Pelegrín– “que la Iglesia católica da indicaciones sobre cuestiones de fe y moral, y luego deja a la libre conciencia de cada persona el ajustarse a esos principios morales. Son ámbitos de la vida completamente diferentes. Uno es el totalitarismo político, ideológico, que no deja a la libre actuación ningún aspecto de la vida. La fe y la moral católicas no imponen un modo de actuar. No tiene punto de comparación con una uniformidad en todos los sentidos de la vida”.

Lo contrario, que el laicismo se parezca al nazismo, tampoco es cierto para Pelegrín, pero “hay dos aspectos en que sí se pueden comparar”: la lucha contra la educación cristiana y contra el clero, y la eutanasia.

Rasgos totalitarios
“El Estado nazi intentó quitar a los padres la educación de los hijos. La injerencia del Estado abarca tanto la escuela como el tiempo libre. Hacen una escuela estatal, pública y unificada”, recuerda García Pelegrín. A eso se une la “cuestión de los crucifijos. Intentan retirarlos y sustituir las clases de religión por las de espíritu nacional-socialista”. Por último, el ataque contra el clero católico: “los juicios por abusos sexuales, la acusación de pederastia”.

El segundo gran paralelismo, para Pelegrín, es la eutanasia, “el programa contra el que protestó el cardenal Von Galen”, biografiado en este libro.

Ahora que apenas quedan figuras de la resistencia vivas, García Pelegrín quiere “seguir rescatando del olvido a estas personas”. Le inspira el caso de Anelie, hermana de Willi Graf, uno de los miembros de la Rosa Blanca ejecutados, que se pasó la vida dando charlas en colegios, para recordar que “en todas las épocas ha habido gente capaz de resistir a la corriente general”.

de LA HOJA DEL ARCE de ARCENDO
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Pinchad en la Imagen para ampliar (realmente merece la pena)
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Como cada Semana Santa, la blogosfera se queda algo vacía. Las obligaciones familiares y las devociones espirituales son las principales causas de ese mini éxodo.
En el caso de la HOJA, aunque esporádicamente y con algo menos de asiduidad, procuraremos seguir por aquí, eso sí, sin descuidar esos compromisos propios de las fechas.
Por eso, porque en realidad, no sé cuando voy a tener la oportunidad de postear de nuevo, para iniciar este principio de la Sacra Semana, quisiera dejaros con un post, algo largo, pero muy reflexivo y desde luego muy propio para estos días.
De hecho, sin ser un refrito, ¡nunca un escrito como este lo es!, quisiera dejaros con, lo que ya es un clásico en este blog.
Cada Semana Santa, hasta la fecha traigo a mi bitácora un artículo impactante e imperdible de José Luis Martín Descalzo. En el mismo, aúna arte y literatura, mística, meditación y oración. Su título es “Ante el Cristo muerto” y aseguro, a quien no lo conozca, que en nada os va a dejar indiferentes.
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Antes del artículo en cuestión, siempre me gusta hacer una breve referencia del maestro Martín Descalzo.
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José Luis Martín Descalzo fué Periodista, poeta, novelista, dramaturgo y además sacerdote, un buen sacerdote. Pluma afilada, alma grande y siempre defensor de la verdad.
El artículo al que hago mención, y que ahora tendréis la oportunidad de leer, siempre me acaba tocando el corazón. Sería solo una simple anécdota de un anciano enfermo ante un cuadro, pero se trata del gran Dostoievski y de la cruda y profunda reflexión que hacer ante el terrible cuadro del “Cristo yacente” de Holbein. Se trata de una lectura obligada que –siempre- mueve a reflexionar y que para mí es un placer traerla de nuevo aquí. Como casi siempre digo…, el relato es un poco largo, pero os aseguro que merece mucho la pena. Espero que sirva de buena antesala a los días que estamos a punto de vivir. Así que os dejo con…
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ANTE EL CRISTO MUERTO
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Un día de abril de 1867 un matrimonio de recién casados pasea por las salas del museo de Basilea. El hombre es flaco y rubio, de rostro rojizo y enfermo, pálidos labios que se contraen nerviosamente, pequeños ojos grises que saltan inquietos de un objeto a otro, de un cuadro a otro. Es el rostro de un hombre a la vez vertiginosamente profundo e impresionable como un chiquillo. Ahora se ha detenido ante el Cristo en el sepulcro, de Holbein.
Los ojos del hombre parecen ahora magnetizados por ese terrible muerto metido en un cajón que aparece en el cuadro. Es -dirá él muchos años más tarde- “el cadáver de un hombre lacerado por los golpes, demacrado, hinchado, con unos verdugones tremendos, sanguinolentos y entumecidos; las pupilas, sesgadas; los ojos, grandes, abiertos, dilatados, brillan con destellos vidriosos“. Es un cuerpo sin belleza alguna, sometido al más dramático dominio de la muerte.
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Y el hombre, al verlo, tiembla. Su mujer se ha vuelto hacia él y percibe su rostro dominado por el pánico. Teme que le dará un ataque. Y el hombre musita en voz baja. “Un cuadro así puede hacer perder la fe.” Luego se calla y continúa la visita al museo, como un sonámbulo, sin ver ya lo que contempla. Y, al llegar a la puerta, como atraído magnéticamente, regresa de nuevo al cuadro de Holbein. Se queda largos minutos ante él, como si quisiera taladrarlo en su alma. Luego, cuando se va, tiene en el hotel uno de los más dramáticos ataques epilépticos de su vida. Es un escritor de cuarenta años, se llama Fedor Mikailovich Dostoievski.
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Un año antes ha publicado una novela titulada “Crimen y castigo”. Pero sabe que lo que dividirá su vida en dos es la contemplación de ese Cristo muerto de Holbein, que ya jamás podrá olvidar.
Meses más tarde, cuando está escribiendo “El idiota“, la visión de ese Cristo sigue aún persiguiendo al escritor; y una reproducción del “cajón” de Holbein aparece en la casa de Rogochin, uno de sus personajes. Y el protagonista, príncipe Mischkin, repetirá las palabras que el propio Dostoievski dijera en Basilea a su mujer. “Ese cuadro puede hacer perder la fe a más de una persona.” Y páginas más tarde explicará el propio novelista el por qué de esta frase. En otras visiones de Cristo muerto los autores le pintan “todavía con destellos de extraordinaria belleza en su cuerpo“, pero en el cuadro de Holbein “no había rastro de tal belleza; era enteramente el cadáver de un hombre que ha padecido torturas infinitas antes de ser crucificado, heridas, azotes; que ha sido martirizado por la guardia, martirizado por las turbas, cuando iba cargado con la cruz“. “La cara está tratada sin piedad, allí sólo hay naturalezas Ante un muerto así, se descubre, qué terrible es la muerte, que se aparece al mirar este cuadro, como una fiera enorme, inexorable y muda, como una fuerza oscura e insolente y eternamente absurda, a la que todo está sujeto y a la que nos rendimos sin querer“.
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Estos descubrimientos han conducido a Dostoievski -acostumbrado, como ortodoxo, a ver Cristos siempre celestes, jamás pintados en la crueldad naturalista de un cadáver- a formularse dos preguntas vertiginosas:
Si los que iban a ser sus apóstoles futuros, si las mujeres que lo seguían y estuvieron al pie de la cruz vieron su cadáver así, ¿cómo pudieron creer, a la vista de tal cadáver, que aquel despojo iba a resucitar?
Y una segunda aún más agria. “Si aquel mismo Maestro hubiera podido ver la víspera de su suplicio ésta su imagen de muerto, ¿se habría atrevido a subir a la cruz?“.
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He usado ya dos veces en este artículo la palabra “vértigo, vertiginoso”. Nunca sé escribir en la Semana Santa sin emplearla. Siendo, efectivamente, cuando a ella me acerco, que el alma me da vueltas, que algo tiembla dentro de mí, como se vio convulsionada el alma de Dostoievski ante la realidad de la muerte de Cristo. ¿Cómo podría hacer literatura sobre ella? ¿Cómo esquivar la sensación de que estamos asomándonos a un abismo?.
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Desde hace muchos siglos venimos defendiéndonos de la pasión de Cristo con toneladas de crema y sentimentalismo. Ahora nos defendemos con playas y excursiones. Porque si realmente creyéramos, si tomáramos mínimamente en serio la realidad de que un Dios ha muerto:
– ¿No sufriríamos todos, al pensarlo, ataques de terror como el de Dostoievski?
– ¿No vacilaría nuestra fe o, cuando menos, el delicado equilibrio sobre el que todos hemos construido nuestras vidas, aunando una supuesta fe con nuestra comodidad?
-¿Cómo lograríamos vivir en carne viva, ya que la simple idea de la muerte de Dios, asumida como algo real, bastaría para despellejarnos?
Ahora está muy de moda mirar con desconfianza preocupada la “teología de la liberación,” ver en ella terribles peligros de herejía. Yo tengo que confesar que la que a mí me preocupa es la “teología de la mediocridad” que viene imperando hace siglos entre los creyentes:
La teología que reduce la cruz a cartón piedra, la muerte de Cristo a una estampa piadosa, el radicalismo evangélico a una dulce teoría de los términos medios.
La teología que ha sabido compaginar la cruz y la butaca; la que encuentra “normal” ir por la mañana a la playa y por la tarde a la procesión, o la que baraja el rezo y la injusticia.
Una teología de semicristianismos, de evangelios rebajados, de bienaventuranzas afeitadas, de fe cómodamente comprada a plazos.
La que junta sin dificultades la idea de la Semana Santa con la de vacaciones.
La que sostiene que los cristianos debemos ser “moderados”, que hemos de tomar las cosas “con calma”; que conviene combatir el mal, “pero sin caer por nuestra parte en excesos”; la que echa toneladas de vaselina sobre el Evangelio, pone agua al vino de la muerte de Cristo, no vaya a subírsenos a la cabeza.
La dulce teología de la mecedora o de la resignación. La que nunca caerá en la violencia, porque ni siquiera andará. La que piensa que Cristo murió, sí, pero un poco como de mentirijillas, total sólo tres días…
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Vuelvo ahora los ojos a este Cristo de Holbein y sé que este muerto es un muerto de veras. Sé también que resucitará, aunque ese triunfo final no le quita un solo átomo de espanto a esta hora. Veo su boca abierta que grita de sed y de angustia, su nariz afilada, sus pómulos caídos, sus ojos aterrados. Este es un muerto-muerto, un despojo vencido, algo que se toma o se deja, se cree o no se cree, pero nunca se endulza. Veo este pobre cuerpo destrozado y sé que el Maestro “lo vio” antes de subir a la cruz, sé que él es el único hombre que ha podido recorrer entera su muerte antes de padecerla, el ser que más libremente la asumió y aceptó, que se tragó entero este espantoso hundimiento, esta “fuerza oscura, insolente y eternamente absurda que nos vencerá a todos y que sólo gracias a él nosotros venceremos. Sé que después de verla v conocerla “se atrevió” a subir a la cruz, inclinando su cabeza de Dios, haciéndola pasar por el asqueante y vertiginoso túnel de la muerte más muerta.
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Por eso creo en Él.
Esta espantosa visión me aterra, como aterró a Dostoievski; pero no me hace vacilar en mi fe; más bien me la robustece. Porque una locura de tal calibre sólo puede hacerse desde un amor infinito, siendo Dios. Un amor tan loco que ahora le sigue llevando a algo mucho peor que la muerte: a la tortura diaria de ser mediocrizado, suavizado, recortado, amortiguado, reblandecido, vuelto empalagoso, empequeñecido, falsificado, reducido, hecho digerible todas las Semanas Santas -para que no nos asuste demasiado- por nuestra inteligente y calculadora comodidad.”

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Ventana externa
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DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

REPASO A COSAS FUNDAMENTALES

Venezuela pierde su razón de ser como república democrática. Lo
hemos dicho en todos los tonos, desde diversas tribunas y en las más
variadas circunstancias. No se trata sólo de la violación sistemática del
ordenamiento constitucional, de la legislación que de él se deriva, ni de
la construcción de un piso jurídico de plastilina para darle soporte a las
decisiones que se toman en nombre de la revolución bolivariana. Sin
desconocer la gravedad de lo afirmado, se trata de algo mucho peor y más
trascendente. Ya es un problema cultural de profundidad. Toca principios
y valores fundamentales que están siendo demolidos para, sobre sus
ruinas, levantar una cultura de sumisión y entrega al estado que convierte
a todos los venezolanos, personas naturales o jurídicas, en miserables
dependientes hasta para comernos un pedazo de pan o tomarnos un vaso
de leche. En ese proceso estamos. Aunque en ocasiones modere el ritmo
y hasta la administración de la violencia física o institucional para vencer
resistencias, no se detiene.

Una vez más, invito a todos los compatriotas a repasar el texto de la
Constitución. Hay que leer con calma, sin dar por sabidas todas las cosas,
el Preámbulo y las Disposiciones Fundamentales. Concluiremos, en que
jamás existió un gobierno más alejado de estas disposiciones. Nunca
antes tuvo Venezuela un Presidente y unas ramas del poder público, que
trabajaran en línea tan contraria a los deberes y obligaciones que tienen
claramente señalados. Mataron el espíritu, el propósito y la razón de ser
que los constituyentistas de 1999 estamparon en la Carta Magna. No
es perfecta. Es amplia y necesariamente corregible, pero allí quedaron
establecidos los lineamientos generales sobre los que existe y debe
funcionar la República. La situación actual es inaceptable.

El régimen avanza. El abuso de poder político y económico, más la
atomizada dispersión de la disidencia, genera una especie de resignación
pesimista en mucha gente que rechaza lo existente, pero está paralizada por
el miedo, por el temor a represalias personales, familiares o empresariales
y no comprende la falta de contundencia de cierto liderazgo político que
actúa como si estuviéramos en circunstancias normales, en las que todo
pasa por aferrarnos a los esquemas electorales que, una vez más, el régimen
también pretender manejar a su antojo. No faltarán quienes digan que ésta
es una visión pesimista del presente. Les diremos que en la Venezuela
de hoy, un pesimista es un optimista realista. El esquema tenemos que

sacudirlo y a los responsables hay que combatirlos sin miedo, sin tregua en
todos los frentes y sin darles cuartel.

La gran ventaja es que son demasiado ineficientes, corrompidos y
corruptores. A las pruebas me remito. Lo de Mackled apenas empieza. El
terrorismo, las FARC-ETA, la penetración y control del narcotráfico en el
alto gobierno escandaliza al mundo. ¿Y a nosotros…?
oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 18 de abril de 2011

Crean el primer atlas integral del cerebro humano.

El Allen Institute for Brain Science, de Estados Unidos, ha lanzado el “Allen Human Brain Atlas”, que es el primer mapa del cerebro humano que integra tanto la anatomía como la genómica del cerebro. De acceso gratuito y abierto en Internet, este recurso funciona como un GPS: es capaz de identificar 1.000 localizaciones anatómicas del cerebro humano, y complementa esta información con más de 100 millones de datos sobre la expresión genética particular de cada localización, así como sobre su bioquímica subyacente. La posibilidad de observar cómo funcionan los genes a nivel cerebral ayudará a conocer este misterioso órgano, y a descubrir nuevos tratamientos para todo el espectro de trastornos y enfermedades cerebrales. Por Yaiza Martínez.

Crean el primer atlas integral del cerebro humano
El Allen Institute for Brain Science, de Estados Unidos, ha hecho público el llamado “Allen Human Brain Atlas”, el primer mapa del cerebro humano que integra tanto la anatomía como la genómica (o información genética) del cerebro.

El empleo de las tecnologías más punteras de análisis cerebral y más de cuatro años de rigurosos estudios y trabajos de documentación han hecho posible el desarrollo de este atlas de nuestra materia gris, publica el Instituto Allen en un comunicado.

El Allen Human Brain Atlas es ya un recurso abierto para científicos, médicos y comunidad educativa en la Red. Con él se pretende acelerar la comprensión del funcionamiento del cerebro, y también potenciar nuevos descubrimientos al respecto por parte de la comunidad científica global.

Perspectivas sin precedentes

Para el desarrollo del Allen Human Brain Atlas, los investigadores del Allen Institute caracterizaron y cartografiaron la bioquímica de los cerebros de dos humanos adultos normales.

Estos procesos supusieron un estudio del cerebro exacto y detallado. Los datos obtenidos a partir de él han revelado, por ejemplo, que la similitud entre los cerebros humanos es sorprendentemente elevada, del 94%. Este parecido ha permitido establecer patrones firmes, que podrían resultar esenciales en la investigación clínica del cerebro.

Por otro lado, el análisis de los cerebros constató que al menos el 82% de todos los genes humanos está expresado en el cerebro (lo que constituye una muestra de su enorme complejidad), y proporcionó un diseño genético clave para una mejor comprensión del funcionamiento del cerebro, así como para el impulso de investigaciones sobre enfermedades neurológicas y otros trastornos cerebrales.

Según Allan Jones, director ejecutivo del Instituto Allen: “Hasta ahora, no se había realizado un mapa definitivo del cerebro humano, tan detallado. Simplemente, no existía”.

“El Allen Human Brain Atlas proporciona unas perspectivas sin precedentes de nuestro órgano más complejo e importante. Comprender cómo nuestros genes son empleados por el cerebro ayudará a los científicos y a la comunidad médica a comprender mejor (el cerebro) y a descubrir nuevos tratamientos para todo el espectro de trastornos y enfermedades cerebrales, desde las enfermedades mentales o la adicción a las drogas, hasta el Alzheimer, el Parkison, la esclerosis múltiple o el autismo”, afirma Jones.

GPS cerebral

El Allen Human Brain Atlas funciona de manera similar a un sistema de navegación GPS: es capaz de identificar 1.000 localizaciones anatómicas del cerebro humano.

El atlas complementa esta información espacial con más de 100 millones de datos sobre la expresión genética particular de cada localización, así como sobre su bioquímica subyacente.


Crean el primer atlas integral del cerebro humano
De este modo, puede ser utilizado por los científicos como herramienta para la exploración del cerebro, por ejemplo, para identificar cómo las enfermedades o los traumas, incluidas las lesiones cerebrales o los trastornos de la salud mental, afectan a áreas específicas del cerebro.

El atlas Allen hace posible asimismo, desde determinar con precisión en qué parte del cerebro actúa una droga específica, hasta controlar el grado de eficiencia de numerosas terapias.

Un aspecto clave que hace de este mapa cerebral una potente herramienta de investigación es que en él se integran, completamente, diferentes tipos de datos que han sido recopilados con diversas metodologías de exploración cerebral.

El Atlas incorpora así tanto imágenes del cerebro tomadas con tecnología de resonancia magnética (RMI) o de tensor de difusión (ITD), como datos histológicos (referentes a los tejidos del cerebro) y datos de expresión genética, derivados de metodologías como la técnica de hibridación in situ o biochips (que son micromatrices en las que se depositan los genes para su estudio).

Pasado y futuro

En 2006, el Instituto Allen culminó la cartografía del cerebro de un ratón adulto, el llamado “Allen Mouse Brain Atlas” y, de igual forma, la puso a disposición gratuita de los científicos.

Aquellos datos propiciaron importantes avances de investigación sobre el cerebro en todo el mundo, tal y como reflejan los más de 500 artículos publicados desde entonces, en los que se cita dicho mapa.

Los creadores del “Allen Human Brain Atlas” creen que este nuevo recurso también resultará útil a investigadores biomédicos de todo el mundo, y en especial a los neurocientíficos.

Los científicos que estén investigando el cerebro humano, y aquéllos que trabajen con modelos de ratones u otros, encontrarán en esta herramienta una oportunidad de probar tanto la relevancia de sus propios descubrimientos como sus potenciales aplicaciones en el cerebro humano.

Asimismo, el mapa cerebral Allen podrá ser usado a pequeña y gran escala para examinar enfermedades y trastornos desde la perspectiva del cerebro, como la obesidad, el Parkinson, la esquizofrenia, etc., así como para explorar el funcionamiento del cerebro humano sano.

En los próximos años, el Allen Institute for Brain Science continuará expandiendo este recurso, con nuevos datos tomados de otros cerebros y con mejoras en las herramientas de búsqueda, de análisis y de revisión de datos.

Otros mapas

El Allen Human Brain Atlas no es el primer mapa que se crea del cerebro humano. Ha habido otros proyectos, aunque no centrados en la relación del cerebro con los genes. En 2003, por ejemplo, un consorcio internacional lanzó el primer atlas del cerebro humano, que fue elaborado a partir del estudio de 7.000 cerebros de personas, con un total de 40 billones de datos recopilados.

Este primer atlas mostraba los planos del cableado y los circuitos de las neuronas, la bioquímica y la biología molecular de las estructuras y las funciones cerebrales, e iba destinado a la exploración minuciosa de los mecanismos de la actividad cerebral.

Asimismo, también en 2010, neurólogos de la Universidad de Tel Aviv, en colaboración con científicos de diferentes partes del mundo, anunciaron que pretendían generar un “atlas cerebral” para la comprensión del desarrollo y el funcionamiento de ciertas enfermedades del ser humano, como el autismo o la esquizofrenia, trastornos que hasta ahora no han podido “localizarse” en áreas concretas del cerebro.


(Tendencias21)

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