noviembre 2010


El rifle XM25: balas inteligentes controlados por radio.

 

El rifle XM25: balas inteligentes controlados por radio

El ejército de EE.UU. está comenzando a usar un rifle futurista en Afganistán por primera vez, donde las balas inteligentes son controladas por radio.

El rifle XM25 utiliza balas que pueden ser programadas para explotar, cuando se ha recorrido una distancia determinada, lo que permite dirigirse a los enemigos sin importar donde se escondan.

El rifle también tiene un alcance de 700 metros por lo que es posible alcanzar el objetivo, que este fuera del alcance de los fusiles convencionales.

El XM25 está desarrollado especialmente para el ejército de EE.UU. y se desplegarán para las tropas a finales de este mes, se reveló hoy.

El punto de mira del rifle usa un telémetro láser para determinar la distancia exacta a la obstrucción, después de lo cual el soldado, puede sumar o restar hasta 3 metros de distancia para permitir que las balas esquiven los obstáculos y explotar por encima o al lado del objetivo.

Una de las balas revolucionarias que pueden ser pre-programadas para estallar donde están los objetivos escondidos.

Los soldados serán capaces de usarlos para controlar a francotiradores escondidos en las trincheras en vez de neutralizarlos por ataques aéreos.

La ronda de 25 milímetros contiene un chip que recibe una señal de radio desde el punto de mira en cuanto a la distancia precisa del objetivo.

Fuente: dailymail

Leyendas urbanas (parte I)

La Gran Muralla China se puede ver desde el espacio

Una creencia muy extendida dice que es posible ver la Gran Muralla China desde el espacio. Por todos es sabido que la Gran Muralla China es la estructura más grande construida por el hombre, pero la realidad es que no se puede ver desde el espacio.

La razón es tan simple como determinar el parámetro relevante. Por mucho que la Gran Muralla China tenga más de 8.850Km (si tenemos en cuenta todas sus ramificaciones), tan sólo tiene 6 metros de ancho. Teniendo esto en cuenta, ver la Gran Muralla China desde 160Km de altura sería lo equivalente a ver un cable de dos centímetros de diámetro desde más de 500 metros de distancia.

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El arcoíris tiene siete colores

Si alguien nos pregunta ¿Cuántos colores tiene el arcoíris? Lo más común es responder sin dudar que siete, e incluso enumerarlos: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. De pequeños los veíamos en los dibujos animados de la televisión y los pintábamos en las láminas del colegio, ¿pero cuánta realidad tiene esto?

La verdad es que estos siete colores únicamente existen a causa de las creencias de Isaac Newton. El físico que revolucionó la historia de la ciencia, cuando en 1704 publicó Opticks su estudio sobre la descomposición de la luz blanca. En aquel libro enumeró los siete colores que todos conocemos, cuando en realidad cualquiera de nosotros somos capaces de ver que un color se confunde con otro recorriendo una gamma innumerable de colores. Todo ello fue simplemente por su fuerte creencia en la ley de los sietes.

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En el espacio no hay gravedad

Totalmente falso, en todo lugar existe gravedad. La gravedad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, pero los astronautas que se encuentran en las estaciones espaciales orbitando alrededor de la Tierra no están lo suficientemente lejos como para que esa gravedad sea despreciable.

La realidad es que los astronautas flotan por estar en continua caída. Si pensamos por ejemplo en el lanzamiento de una piedra (y despreciamos el rozamiento del aire), con una fuerza determinada llegará hasta un punto dado. Pero si fuese posible lanzar la piedra con la suficiente fuerza como para que su caída se ‘acoplase’ con la forma de la Tierra, tendríamos la piedra en continua caída, lo que también se conoce como Gravedad Cero (que no ausencia de gravedad).

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Usamos sólo el 10% de nuestro Cerebro

De hecho, no es que usemos un porcentaje un poco mayor, si no que usamos el 100% de nuestro cerebro, aunque normalmente no de forma simultánea. Del mismo modo que sucede con otras partes del cuerpo, en cada momento únicamente está activa la parte del cerebro requerida para las acciones concretas que se estén llevando a cabo.

Esta leyenda urbana ha sido divulgado por gente del renombre de Albert Einstein o libros de autoayuda como el archiconocido “How to Win Friends and Influence People” de Dale Carnegie. Lo peor es que algunos se valen de este mito para la charlatanería, como es el caso de la Secta de la Cienciología

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Como crear un agregador de blogs respetuoso con las fuentes.

Como crear un agregador de blogs respetuoso con las fuentes

Ya expliqué hace tiempo los sistemas de creación de entradas desde feeds RSS pero se quedó un poco corta la entrada, pues me limité a citar los distintos plugins o scripts que permitían la importación de contenidos, hoy quiero contaros una experiencia concreta de como llevar a cabo un agregador de blogs, un planeta si preferís llamarlo así, que respete las fuentes de los contenidos.

Me estoy refiriendo al agregador de blogs de UPyD que creé hace unos días, que creo es un buen ejemplo de como crear una web de este tipo de manera respetuosa. El paso a paso sería más o menos así …

  1. Elige una temática bien definida para el agregador. Un sitio de este tipo solo tiene sentido si concentra publicaciones de una categoría específica y permite a los visitantes encontrar en un solo lugar la información más relevante acerca de los temas de su interés. De nada vale un agregador “de todo un poco”, para eso ya tenemos los portales de información general. ¡Segmenta!.
  2. Elegir un tema estilo revista (o magazine), que entiendo son los más adecuados para este tipo de webs que van a mostrar mucho contenido. En un tema formato blog no se mostraría en todo su esplendor la cantidad de publicaciones que vamos a compartir. Además, este tipo de temas ya vienen preparados para dos cuestiones vitales:
    • Normalmente solo muestran los extractos de las entradas
    • Suelen tener un sistema de publicación automática de una miniatura de la imagen que ilustrará el extracto

    Esto es importante porque lo que vamos a procurar es no robar visitas a los sitios generadores del contenido ofreciendo los textos completos sino solo extractos y una imagen que anime a visitar la web original.

    También, por supuesto, podemos hacerlo con cualquier tema, simplemente editando el fichero ‘index.php‘ y, donde encontremos …

    PHP:

    1. <? php the_content(); ?>

    lo sustituimos por …

    PHP:

    1. <? php the_excerpt(); ?>

    Con esto conseguimos mostrar solo parte de la entrada, requiriendo hacer clic para verla completa.

    En el agregador de la blogosfera de UPyD he elegido Magazine Basic de Bavota San ya que, además, permite elegir entre varias estructuras y me pareció muy interesante una de ellas que destaca mucho la publicación más reciente, un poco menos las dos siguientes más actualizadas y menos para el resto, además de ser bastante personalizable y fácil de usar.

  3. Lo siguiente es instalar un sistema que importe entradas de otros sitios. A estos efectos el más actualizado, sencillo y configurable es FeedWordPress. Una vez instalado solo hay que ir añadiendo las URLs de los sitios que queremos promocionar desde nuestro agregador. El plugin te permite añadirlos uno a uno o en bloque, lo que facilita mucho las cosas. Además, no hace falta que conozcas la dirección del feed RSS de los sitios, simplemente añades la URL y el plugin detecta los feeds disponibles, tu simplemente eliges cual es que vas a utilizar.Luego, puedes configurar un montón de personalizaciones para cada feed o globales, como cada cuanto buscará el plugin nuevas entradas, si los títulos de las entradas enlazarán a la copia local o el sitio original, si en los posts generados se permitirán pingbacks y comentarios y mucho más.

    Aquí, para que nuestro agregador sea respetuoso con las fuentes, debes marcar siempre las opciones de que los enlaces siempre dirijan a la fuente original, y que no se permitan comentarios y/o pingbacks en tu agregador. De este modo fuerzas al visitante a leer el artículo completo en el sitio original, reconociendo la autoría.

    Hay muchas más opciones, pero estas son las vitales para un agregador respetuoso.

  4. Hay ocasiones en que FeedWordPress tiene la mala costumbre de publicar entradas duplicadas, así que si ves que te pasa esto instala también el plugin FeedWordPress duplicate post filter, que revisa la base de datos en tiempo real y borra los posibles duplicados. No obstante, no lo recomiendo por defecto, solo si ves que te pasa, porque en algunos servidores este plugin a veces bloquea las actualizaciones de FeedWordPress. Te toca probar.
  5. Siempre, siempre, pregunta a los sitios que quieres incluir en tu agregador si están de acuerdo en que sus publicaciones sean incluidas en tu planeta. Crear un agregador eficaz y respetuoso con las fuentes les ofrecerá más visitas y mejorará su “link building” y posicionamiento, pero la elección es del creador del contenido original, que no se te olvide.
  6. Elige bien los sitios a incluir en el agregador. Los sitios “donantes” de contenido deben actualizarse frecuentemente y estar muy centrados en la temática elegida para aportar valor a los visitantes y a los mismos aportadores de contenido. Si el visitante no ve satisfechas sus expectativas de información segmentada y clasificada se buscará otro lugar donde encontrar la información de su interés.
  7. Crea una página bien visible con un formulario de contacto para que cualquiera pueda ofrecer su sitio (relacionado con la temática) para aparecer también en el agregador. Con esto crecerá la visibilidad, aportarás más valor al agregador y darás más beneficios a los sitios incluidos.
  8. Fuerza que los enlaces se abran en una nueva ventana (o pestaña) siempre. El objetivo de esto es para que el visitante habitual del agregador no pierda el foco del sitio cuando quiera revisar una noticia concreta, y que le sea más fácil luego revisar más noticias de su interés. Para ello te recomiendo usar el plugin Open external links in a new window ya que cumple XHTML estricto y si un navegador no soporta Javascript no devuelve errores. Simple y efectivo.
  9. Difunde – más si cabe – el contenido creando una cuenta de Twitter y una página de Facebook que publiquen automáticamente los contenidos del agregador. Con Tweetable tienes todo lo que necesitas para Twitter y para Facebook y otras redes prueba alguna de estas posibilidades o esta guía de mi compañero David. Con esto, que tampoco te quitará tiempo, ayudas a atraer visitas también y a difundir el contenido.
  10. No instales ningún plugin de SEO en el WordPress del agregador, recuerda que el objetivo es ceder visitas y posicionamiento a los creadores de contenidos, no atraerlo hacia el agregador. Además, este tipo de sitios, por lo segmentado de la información y frecuencia de actualizaciones, ya suelen atraer bastante bien a los buscadores pues los alimentan de contenido frecuente y en gran cantidad, lo que no es tampoco malo en sí mismo pues a su vez facilitará la popularidad (compartida) de las fuentes del contenido.
  11. Ofrece una versión móvil del sitio con WPTouch y WiPad, que no se te olvide facilitar la visualización a los usuarios siempre conectados. Con esto también aportarás valor, ofreciendo funcionalidades que muchas veces los generadores de contenidos no están ofreciendo y, como siempre, las visitas les siguen llegando a ellos.

Y eso es todo, a partir de que lo montes y, si quieres, lo personalices un poco, tendrás un sitio que se actualiza solo con el contenido de los sitios originales. Solo tendrás que incluir nuevos sitios que soliciten su inclusión y, de vez en cuando, revisar la pantalla de feeds sindicados para comprobar que las actualizaciones se están automatizando normalmente y sin errores (a veces pasa que hay feeds originales que tienen fallos y dejan de sindicarse).

Además, este tipo de agregadores, cuando se hacen bien, he comprobado producen unos interesantes (y buenos) efectos colaterales, a saber …

  • Los generadores de contenido se fuerzan en actualizar más sus sitios para “ganar portada” gracias a la distribución de entradas de los temas de estilo revista, que suelen dar más visibilidad a las entradas más recientes.
  • Enseñan a los generadores de contenido a crear mejores titulares, pues el agregador les permite compararse – a efectos de visibilidad – con sitios de contenido similar y aprenden la importancia de un buen titular.
  • Generan comunidad, pues a los mismos generadores de contenido les muestra otros sitios que tratan su misma temática que muchas veces desconocían.
  • Enseña a los generadores de contenido que una imagen vale más que mil palabras, animándoles a acompañar siempre sus entradas con imágenes que ilustren el contenido y, en el agregador, atraigan visitas.

Personalmente estoy muy contento con como ha quedado el agregador de blogs de UPyD, y los generadores de los contenidos ahí publicados están muy satisfechos con el aumento de visitas y visibilidad de sus blogs.

¡Que lo pases bien y respetes a los creadores de contenido!

Estados Unidos ofreció refugio a los nazis tras la II Guerra Mundial, según un informe | Estados Unidos | elmundo.es.

Estados Unidos ofreció refugio a los nazis tras la II Guerra Mundial, según un informe

Un informe hasta ahora secreto sobre la operación de caza de nazis por parte del Gobierno de EEUU concluye que funcionarios de inteligencia ofrecieron refugio en el país a nazis y sus colaboradores tras la II Guerra Mundial.

“EEUU, que se vanagloriaba de ser un refugio seguro para los perseguidos, se convirtió a pequeña escala en un refugio seguro también para los perseguidores”, afirma el informe de 600 páginas que se ha filtrado a la prensa.

El diario The New York Times fue el primero en obtener una copia del informe que el Departamento de Justicia había tratado de mantener en secreto durante los últimos años.

El informe aparece publicado también en la página web del National Security Archive, un grupo de investigación independiente ubicado en la Universidad George Washington de la capital estadounidense.

El análisis evalúa tanto los éxitos como los fracasos de los abogados, historiadores e investigadores de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia (OSI), que se creó en el año 1979 para deportar a nazis.

El informe documenta cómo funcionarios estadounidenses que recibieron el cometido de reclutar a científicos tras la II Guerra Mundial hicieron caso omiso de la orden del presidente Harry Truman de que no se reclutase a nazis o personas afiliados con ellos.

Los investigadores del OSI señalan en el informe que a algunos nazis “se les garantizó ciertamente la entrada en EEUU” a pesar de que los funcionarios del Gobierno conocían su pasado.

Arthur Rudolph, uno de los cientos de científicos extranjeros reclutados para trabajar en EEUU tras la guerra dijo a los investigadores en 1947 ser el director de una fábrica que fabricaba cohetes en la que se obligaba a trabajos forzosos.

Los funcionarios de inmigración sabían

El informe asegura que los funcionarios de inmigración sabían que Rudolph había sido miembro del partido Nazi pero aun así lo dejaron entrar en EEUU por su conocimiento sobre cohetes.

Otro de los casos que se menciona es el de Otto Von Bolschwing, que trabajó con Adolf Eichmann, uno de los arquitectos del Holocausto, y que trabajó como agente de la CIA en EEUU tras la II Guerra Mundial.

El documento detalla cómo la agencia de espionaje debatió en una serie de informes internos qué hacer si se descubría el pasado de Bolschwing si negar cualquier afiliación con los nazis o explicarlo.

La CIA contrató a Bolschwing durante la Guerra Fría por sus conexiones con alemanes y rumanos. El Departamento de Justicia intentó deportar a Bolschwing en 1981 tras averiguar su pasado, pero el ex nazi murió ese mismo año.

Nazis deportados

Desde la creación de la OSI EEUU deportó a más de 300 nazis. El New York Times recuerda que el informe sobre la caza de nazis es obra de Mark Richard, un abogado del Departamento de Justicia.

En 1999, Richard convenció a la fiscal general de EEUU Janet Reno para que comenzase un detallado escrutinio de lo que él consideraba una pieza crucial de la historia y encargó el trabajo a la fiscal Judith Feigin.

Tras editar la versión final en el año 2006, pidió a altos funcionarios del Departamento de Justicia que publicasen el informe pero su solicitud fue denegada.

El Times asegura que cuando descubrió que tenía cáncer, Richard dijo a un grupo de amigos que uno de sus deseos antes de morir era ver el informe publicado.

El abogado murió en el 2009 sin ver su sueño cumplido. El ahora fiscal general, Eric Holder, habló durante su funeral.

 

Morirá ahorcada en Pakistán por haber “blasfemado contra Mahoma”.

Morirá ahorcada en Pakistán por haber “blasfemado contra Mahoma”


Foto: Reuters

Un tribunal paquistaní condenó a muerte por primera vez a una mujer cristiana, madre de cinco hijos, por blasfemar contra Mahoma, una sentencia que provocó las protestas de varias asociaciones.

La sentencia contra Asia Bibi, de 45 años, fue hecha publica el lunes por un tribunal de Nankana, un distrito de la provincia central del Pendjab, a unos 75 kilómetros al oeste de Lahore, capital cultural de la república islámica de Pakistán.

El caso se remonta a junio del pasado año, cuando varias mujeres musulmanas que trabajaban con la condenada fueron a ver a un responsable religioso y acusaron a Asia Bibi de proferir blasfemias contra el profeta Mahoma. El mulá denunció los hechos a la policía, que abrió una investigación.

Asia Bibi fue detenida y procesada por violar el artículo 295 C del código penal paquistaní, que prevé la pena de muerte en estos casos.

Foto: Reuters

El juez Naveed Iqbal condenó a la horca a Bibi al considerar que la acusada no tenía “ninguna circunstancia atenuante” y descartar “totalmente” que fuese acusada en falso, según el veredicto del que la AFP obtuvo una copia.

Para que sea ejecutada, la condena debe ser aprobada por la Alto Tribunal de Lahore, la más alta jurisdicción del Pendjab.

El marido de la condenada, Ashiq Masih, de 51 años, estimó que ningún elemento justificaba esta condena y anunció a la AFP que apelarán la decisión del tribunal.

Según las asociaciones de Derechos Humanos, es la primera vez que se condena a muerte a una mujer en Pakistán por blasfemar y denunciaron que esta sentencia saca de nuevo a la luz la controvertida legislación en esta materia. Estas asociaciones reclamaron la abolición de esta legislación, porque puede utilizarse con fines personales y alientan el extremismo islámico en un país con un 97% de población musulmana.

El pasado mes de julio, dos hermanos cristianos, acusados de haber escrito un panfleto crítico con Mahoma, fueron asesinados delante de un tribunal en Pendjab, donde cientos de manifestantes pedían su condena a muerte.

Foto: Reuters

Con información de AFP

Gestión de incompetentes.

Gestión de incompetentes

Hace unos días, Gabriel Ginebra me escribió contándome sobre su libro Gestión de incompetentes, un enfoque innovador de la gestión de personas.

Me hago eco de esta excelente iniciativa, compartiendo su perspectiva:

Elogio del Jefe Feo e Incompetente

Tenemos un concepto deformado del directivo. Nos lo imaginamos joven, guapo y esbelto, luciendo un traje impecable. Hablando por el móvil en inglés, en una terminal de aeropuerto. Tiene carrera universitaria y MBA. Sabe marketing y finanzas, y construye gráficos en Powerpoint para su próxima reunión. Es extremadamente competente.

Pero volvamos la mirada hacia quienes nos rodean en la oficina, hacia los jefes de carne y hueso que hemos tenido, y hacia nosotros mismos. ¿Nos acercamos a esta imagen o quedamos a mucha distancia?

Pensemos ahora en los empresarios con nombre y apellidos conocidos, en Amancio Ortega (Zara), Pepe Hidalgo (Air Europa) o Francisco Martín Frías (MRW). ¿Transmiten una imagen de ultracompetentes? ¿Nos los imaginamos con una sonrisa profidén y un cuerpo danone, conduciendo un deportivo de lujo por las costas de la Riviera?, o ¿son más bien personas pegadas al terreno, con aire desaliñado, sencillos, de perfil algo gris, con tendencia a la calvicie y que les incomoda la corbata?

Hemos sublimado tanto la tarea y competencia de los directivos, que no los reconocemos si nos topamos en el autobús o en la cola del supermercado. Cuesta imaginarlos paseando por un pueblo. Y cuesta sobre todo, verse formando parte de ese club tan elitista.

Ante esta imagen de directivo sofisticado, endiosado, autosuficiente, que sabe todo y tiene respuesta para todo. Reivindicamos un concepto de jefe que no llega a todo, con dudas, que vive de intentos, que alberga la presunción íntima de su personal incompetencia, de estar siempre comenzando.

Hablamos poco de jefes, y demasiado de líderes, de estrategia y de motivación. Tanto discurso ingenuo sobre comunicación y las bondades del win-win, han hecho olvidar el dificultoso arte de mandar, que inaugurara Henry Fayol hace casi un siglo, con sus agudos preceptos como: Tener un conocimiento profundo del personal, Inspeccionar periódicamente el cuerpo social, No dejarse absorber por los detalles, Hacer que reine la laboriosidad y la abnegación, Dar buen ejemplo o Eliminar a los incapaces.

La Gestión de Personas es fundamentalmente Gestión de Incompetentes, porque tampoco nuestros colaboradores responden al estereotipo de anuncio de empleo que busca: gente creativa, comunicativa, ilusionada y que trabaje en equipo por poco dinero. A nuestro alrededor -junto a buenas cualidades- no podemos ocultar la superficialidad, el despiste, la precipitación. El caradura que cada vez da menos y pide más… y encima se queja. Hemos de lidiar con la incompetencia, no sólo porque es más numerosa, sino porque la competencia apenas hay que gestionarla.

Soy tremendamente optimista, porque pienso que lo podemos hacer mejor, que lo mejor es enemigo de lo bueno. Soy crítico, no derrotista; más irónico que cínico: el optimista cree que vivimos en el mejor de los mundos posibles, el pesimista teme que eso sea cierto. Cuentan que en la España franquista, un ministro de industria acudió al mismo jefe del estado para mejorar la RENFE (la red de ferrocarriles). Y el gallego -mirándole condescendiente- respondió: señor ministro, la RENFE es inmejorable.

Todos somos incompetentes porque somos mejorables, porque estamos siempre en proceso de aprendizaje. Queremos quitar a la incompetencia su matiz más peyorativo. A largo plazo no triunfan los más brillantes, sino los talentos medios que vencen la pereza habitualmente. Y en cambio el romanticismo del todo el mundo es bueno suele acabar mal.

Pretendo aterrizar los conceptos de jefe y de empleado, para poder después elevar su realidad. Un competente es un incompetente insuficientemente diagnosticado. Pero un incompetente es también un alto potencial insuficientemente trabajado. No somos tan buenos como nos pensamos, pero podemos ser mejores de lo que creemos.

Descubrirse en el reino de los incompetentes debe infundir paz. Y un sentimiento de esperanza para emprender el proceso de mejora personal, y para asumir también la responsabilidad de mejorar a quienes nos rodean. Con estos bueyes hay que arar.

El error de un Nobel que condenó el proyecto atómico nazi.

 

El error de un Nobel que condenó el proyecto atómico nazi

Una demostración palmaria de lo importante que resulta la verificación independiente en ciencia.

Los documentos secretos del proyecto atómico nazi.Para este post contamos con los documentos secretos originales del programa nuclear de la Alemania nazi, que no fueron desclasificados por sus posteriores propietarios hasta muchos años después. En el Deutsches Museum, Munich.

Fueron muchas las razones científicas, políticas, materiales y humanas por las que la Alemania nazi no produjo nunca una bomba atómica. Entre ellas, que no creyeron poder alcanzarla antes del fin de la Segunda Guerra Mundial y por tanto dedicaron sus esfuerzos a otras cosas más perentorias. Vamos, que no llegaron a proponérselo en serio y la historia siguió adelante por los caminos que ya conocemos.

Sin embargo, el asunto tiene aguijón: parte de esta dejadez  en materia atómica obedeció a un error científico crucial, pero fácilmente subsanable con una mera verificación independiente. Tal verificación no se produjo y el error, cometido por un futuro premio Nobel, les hizo creer que la energía nuclear estaba mucho más lejos de lo que quizá podría haber estado. ¿Pudo ser diferente? ¿Existió alguna posibilidad de que el Tercer Reich consiguiese la bomba atómica y con ello cambiara el curso de la historia?

El submarino U-202 de la Kriegsmarine.El submarino U-202 de la Marina de Guerra nazi. El 12 de junio de 1942, este navío desembarcó con éxito a un equipo de saboteadores en Long Island, Nueva York. Seis días después, el U-584 hizo lo propio cerca de Jacksonville, Florida. Aunque los saboteadores fueron traicionados antes de alcanzar sus objetivos, ambos buques habían cumplido su misión y regresaron sin novedad a su base en Brest. Durante 1942 y 1943 hubo más de veinte submarinos alemanes operando en el Golfo de México hasta la misma boca del Mississippi. Y en fecha tan tardía como el 5 de mayo de 1945, dos días antes de la rendición, el U-853 torpedeó aún a un último mercante norteamericano enfrente de Rhode Island antes de ser hundido a su vez. Cualquiera de ellos podría haber transportado a bordo una primitiva bomba atómica con destino a la Costa Este de los Estados Unidos.

El club del uranio.

Werner Heisenberg, permio Nobel de física 1932, en una fotografía de 1933.Werner Heisenberg, premio Nobel de física 1932, en una fotografía de 1933. Heisenberg, como director del Instituto de Física Kaiser-Wilhelm de Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, fue la cabeza más visible de las investigaciones nucleares en la Alemania nazi.

El 3 de julio de 1967, veintidós años después de que terminara la Segunda Guerra Mundial, el físico teórico alemán Werner Heisenberg concedía una entrevista a un profesor de universidad estadounidense en la que hizo varias declaraciones sorprendentes para muchas mentalidades:

Ya al principio, sospechamos que si era realmente posible hacer explosivos [atómicos], tomaría tanto tiempo y requeriría un esfuerzo tan enorme que había una muy buena probabilidad de que la guerra terminase antes de lograrlo.

Cuando tuvimos éxito en el experimento L-4, cuando supimos que podíamos hacer reactores y, gracias al trabajo de Weizsacker, que así se podía hacer plutonio o algo parecido, supimos que en principio éramos capaces de crear bombas atómicas.

Pero aún así no hicimos ningún esfuerzo serio en ese dirección. Hablemos en serio: si queríamos fabricar el agua pesada necesaria, nos costaría de uno a tres años conseguir suficiente cantidad. Producir plutonio bastante se tomaría otros tres años. Así que, con la mejor conciencia del mundo, le dijimos al gobierno: “no será posible hacer una bomba hasta al menos dentro de cinco años.”

Ya sabíamos que prohibirían cualquier nuevo desarrollo que no pudiera usarse durante el año siguiente o así. Estaba claro que iban a decir: “¡No, no! ¡No dediquemos esfuerzos a la bomba atómica!”. Y eso fue lo que pasó.

El líder más destacado del programa atómico alemán nos está diciendo que, básicamente… no hubo un proyecto atómico alemán digno de tal nombre. Que en la carrera por la bomba, Estados Unidos estuvo esencialmente solo a pesar de todos los temores geniales emigrados allí huyendo del nazifascismo. Y además, apostilla:

La decisión de no hacer bombas [atómicas] tomada por nuestro gobierno fue muy sensata. Habría sido muy sensata incluso para el gobierno de ustedes, porque podrían haber ganado antes la guerra contra Alemania si no se hubieran puesto a hacer bombas. No hay ninguna duda sobre esto: si ustedes hubieran dedicado todo ese esfuerzo a hacer aviones y tanques y demás, la guerra habría terminado antes. Esto puede no ser cierto en el caso de Japón, porque la guerra contra Japón era distinta; pero si hablamos sólo de la guerra contra Alemania, esto es un hecho.

Uno podría pensar que Heisenberg trata de limpiar su biografía con estas palabras. Nosotros no hacíamos nada malo, nosotros no sabíamos nada de lo que pasaba y todo ese rollo. Lo que pasa es que las pruebas hablan fehacientemente en su favor. O, mejor dicho, la ausencia de pruebas. Por toda la Alemania derrotada, tanto la misión Alsos norteamericana como su versión soviética sólo encontraron indicios de unas investigaciones dispersas, poco decididas, apenas dotadas de recursos y orientadas fundamentalmente a la construcción de reactores experimentales… ninguno de los cuales logró alcanzar masa crítica. Los documentos, los testimonios, las pruebas materiales: todo indica que Alemania en ningún momento se planteó seriamente el desarrollo de armamento nuclear. La carrera por la bomba no existió.

¿Cómo puede ser tal cosa? Vamos, en serio, los nazis no eran precisamente unos pacifistas ni gente tiquismiquis ante el derramamiento de sangre ajena. Resulta francamente dudoso que los fundadores de Auschwitz, Treblinka o Sobibor, los autores del Generalplan Ost que quiso exterminar a los infrahombres del este tanto como a los judíos, los gitanos o los comunistas, hubieran dudado mucho a la hora de volar por los aires a algún millón de personas con bombas atómicas. Heisenberg ya nos apuntaba un motivo de los dirigentes nazis para descartar esta opción: la muy dudosa posibilidad de construir un arma nuclear antes del fin de la guerra. Este premio Nobel alemán, en la entrevista mencionada, aún sugiere alguna más:

Había, por supuesto, una intención muy clara por nuestra parte: teníamos que impedir que nos implicaran en un gran esfuerzo para hacer bombas atómicas. Lo que queríamos era conseguir el dinero justo para seguir adelante con nuestro proyecto de reactor, pero nada más. Teníamos mucho miedo de que, en otro caso, alguien dijera: “Ahora, vamos a por la bomba atómica.” […] Esto salió como esperábamos. Definitivamente, no queríamos que nos metieran en este asunto de la bomba.

No quiero idealizar esta cuestión: lo hicimos también por nuestra seguridad personal. Pensábamos que la probabilidad de que esto condujera al desarrollo de bombas atómicas durante la guerra era casi cero. Si no hubiéramos actuado así, y si se hubiese puesto a trabajar a miles de personas en ello sin resultados… podría haber tenido consecuencias extremadamente desagradables para nosotros.

Equipo con el que se descubrió la fisión en Alemania, 1938.Experimento con el que Lise Meitner, Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieron la fisión del núcleo atómico en Alemania, 1938. Deutsches Museum, Munich. (Clic para ampliar)

¿Y la dirigencia nazi no se olió nada? Es decir, numerosos científicos y algunos políticos y militares venían hablando ya del advenimiento de la energía nuclear desde antes de la guerra. ¡Pero si Otto Hahn y Lise Meitner habían descubierto la fisión nuclear en la misma Alemania nazi, siendo 1938! El 22 de abril de 1939 Georg Joos y Wilhelm Hanle comunicaron a Abraham Esau –director de la división de física del Consejo de Investigaciones del Reich– las posibles aplicaciones militares de la fisión del átomo. Apenas dos días después Paul Harteck, asesor científico de la Oficina de Municionamiento del Reich, hacía lo propio dirigiéndose al estamento militar. El 29 del mismo mes, un montón de físicos se reunieron en el Ministerio de Educación para considerar todas estas cuestiones, fundando así el primer Uranverein: el club del uranio. Tenían a Hans Geiger, el del contador Geiger. Manfred von Ardenne iba por su cuenta, investigando la separación de isótopos con el apoyo entusiasta del ministro de Correos nazi Wilhelm Ohnesorge. Todo en el más riguroso secreto… pero, en los ámbitos del poder nazi, un secreto a voces. Evidentemente, el Führer y sus lugartenientes tanto políticos como militares tenían que estar al tanto de lo que se cocía en materia atómica; aunque fuera por encima.

Es más. En junio el químico nuclear Nikolaus Reihl, director científico de la empresa Auergesellschaft, se puso también en contacto con la Oficina de Municionamiento del Reich para comunicarles que la compañía estaba en posesión de una respetable cantidad de basura de uranio como resultado de su producción de radio. Y que si estaban interesados, podían ponerse a procesar este uranio, obtenido en las minas de la Checoslovaquia ocupada. Estuvieron interesados y pronto abrían la planta de Oranienburg, al norte de Berlín, que produciría óxido de uranio y otros metales de interés hasta casi el final de la guerra.

El 1 de septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, sin pillar por sorpresa a casi nadie: desde años atrás, estaba cantado que se avecinaba algo gordo. Ese mismo día se fundaba el segundo Uranverein bajo los auspicios del Consejo de Investigaciones del Reich, ahora en manos militares. El 19 de este mes, mientras las últimas tropas polacas caían ante la Wehrmacht en la Batalla de Buzra, los científicos atómicos alemanes del segundo club se reunían en secreto por primera vez. Poco después el Instituto de Física Kaiser-Wilhelm y el Instituto Max Planck, las dos instituciones más relevantes de Alemania en asuntos relacionados con la física avanzada, pasaban también a la jurisdicción militar. Sabían que el isótopo uranio-235 era la clave de todo aquel asunto y que había otro aún más prometedor, no presente en la naturaleza pero descubierto igualmente en Alemania: un cierto eka-osmio, al que hoy en día llamamos plutonio.

Werner Heisenberg en 1940.Werner Heisenberg en 1940, poco antes de descubrir que podía construir un reactor nuclear. Deutsches Bundesarchiv.

En el mes de diciembre, el profesor Heisenberg –por entonces, aún en la Universidad de Leipzig– descubrió con gran emoción que era posible construir un reactor nuclear de uranio-235, que se estabilizaría a sí mismo en torno a 800ºC de temperatura operacional. En los últimos días de 1939, Heisenberg escribía una carta a la Oficina de Guerra del Reich que terminaba así:

Conclusiones: Según las evidencias actuales, el proceso de fisión del uranio descubierto por Hahn y Strassmann puede utilizarse para la producción de energía a gran escala. El método más seguro para construir un reactor capaz de hacer esto sería enriquecer el isótopo uranio-235. Cuanto más alto sea el grado de enriquecimiento, más pequeño se puede hacer el reactor. El enriquecimiento de uranio-235 es la única manera de conseguir que el volumen del reactor sea pequeño, comparado con un metro cúbico.

Es, además, el único método de producir explosivos varios órdenes de magnitud más potentes que los explosivos más poderosos conocidos ahora.

De todos modos, para la generación de energía se puede usar incluso uranio ordinario, sin enriquecer ei isótopo 235, si se utiliza en conjunción con otra sustancia que ralentice los neutrones del uranio sin absorberlos. El agua no es apropiada para esto. Por el contrario, el agua pesada y el grafito muy puro podrían bastar según las evidencias actuales. Las impurezas más minúsculas siempre pueden impedir la generación de energía.

Vaya. Cualquiera diría que en esos momentos de finales de 1939, el buen doctor Heisenberg no tenía tan claro eso de omitir las posibilidades explosivas del invento. Por otra parte, también especifica claramente la necesidad de un moderador neutrónico y las mejores opciones para obtenerlo: el carbono ultrapuro en forma de grafito y el agua pesada. A mediados de 1940 se realizaron varios intentos de construir pequeños reactores en Berlín-Dahlem, demasiado primitivos para funcionar (llegaron a intentar el uso del papel como moderador). En la siguiente carta de Georg Joos a la Oficina de Municionamiento del Reich, fechada en marzo de 1940, ya se plasman las necesidades de pureza del carbono para su uso en reactores nucleares. Pero, ¿qué es esto de un moderador neutrónico?

Carta de Georg Joos sobre el carbonoCarta de Georg Joos a la Oficina de Municionamiento del Reich explicando los detalles de pureza del carbono para constituir grafito de uso nuclear. Se especifican con detalle las proporciones máximas de boro, un poderoso absorbente neutrónico que altera las propiedades de la reacción en cadena. Deutsches Museum, Munich. (Clic para ampliar)

Moderadores neutrónicos.

Reacción en cadenaReacción en cadena por fisión del núcleo atómico. Para sostenerla con uranio poco enriquecido, hay que reducir la energía de los neutrones rápidos y convertirlos en neutrones térmicos. Esto lo hace el moderador. (Clic para ampliar)

En la reacción en cadena, los neutrones producidos durante la fisión del núcleo atómico provocan nuevas fisiones en los átomos de alrededor. Si hay suficiente masa de material fisible para que estos neutrones se encuentren con algo útil –la masa crítica–, entonces la reacción es capaz de sostenerse a sí misma, generando más energía y más fisiones. En los explosivos nucleares esta reacción es muy rápida, utilizando uranio-235 o plutonio-239 muy enriquecidos sin moderación de ninguna clase, buscando un pico de energía instantánea. Sin embargo, en un reactor nuclear ocurre lo contrario: se desea una reacción en cadena eficiente, económica y progresiva, que funcione con una proporción baja de material fisible y a ser posible usando uranio natural (uranio refinado y concentrado, pero con la misma proporción isotópica que se da en la naturaleza). En aquellos tiempos resultaba aún más importante: la cantidad de uranio disponible era baja y las posibilidades de enriquecerlo, endiabladamente difíciles y costosas usando la tecnología de la época.

Resulta que durante la fisión la mayor parte de los neutrones se emiten en forma de neutrones rápidos, muy energéticos. Se podría pensar que esto es estupendo para provocar nuevas fisiones que aseguren la reacción en cadena, pero… resulta que no va así. La fisión del núcleo atómico se produce mejor cuando es alcanzado por neutrones térmicos, menos energéticos. Dicho en términos sencillos, los neutrones rápidos “pasan demasiado deprisa” para producir una reacción eficaz, mientras que los térmicos lo hacen a la velocidad adecuada. Por tanto, la construcción de un reactor nuclear eficiente exige decelerar estos neutrones rápidos; la sustancia encargada de tal cosa es el moderador. Entre los mejores moderadores neutrónicos se encuentran, como predijeron Heisenberg y otros, el grafito y el agua pesada.

Sin embargo, esta sustancia no debe ser tan efectiva que tienda a frenarlos por completo, porque en ese caso ya no tenemos un moderador sino un absorbente neutrónico que captura los neutrones e interrumpe la reacción. Entre estos tenemos, por ejemplo, al cadmio o el boro. Esta “resistencia al paso de los neutrones” se puede medir de varias maneras. Una de ellas es la longitud de absorción, difusión o atenuación, que indica la probabilidad de que una partícula no sea absorbida durante su paso por estas sustancias. Para construir un reactor con uranio natural, sin enriquecimiento alguno, la longitud de difusión en el moderador debe estar aproximadamente entre cuarenta centimetros y un metro y pico. Si es mayor, no provocará la atenuación necesaria y la reacción en cadena no llegará a producirse. Si es menor, la sustancia actuará como absorbente neutrónico y la detendrá por completo. La longitud de difusión mínima para un moderador básico de uranio natural está en 37 cm.

Agua pesada de Norsk HydroAgua pesada de Norsk Hydro al 99,6%. En toda Europa no había ninguna otra instalación donde se produjera en las cantidades industriales precisas. (Clic para ampliar)

El agua pesada es H2O con los átomos de hidrógeno corriente sustituidos por átomos de deuterio; es decir, 2H2O (o D2O, óxido de deuterio). Con una longitud de difusión de 116 cm, constituye un excelente moderador neutrónico. Pero presenta varios problemas de orden práctico. Fundamentalmente es difícil, costosa y complicada de producir; y no te digo ya con el grado de pureza necesario (más del 99%), por lo que en último término sale cara de narices y llega con cuentagotas. Tanto, que en tiempos de los nazis sólo había una fábrica en Europa que la produjese, y eso gracias a un acúmulo de casualidades y rarezas: la planta de Norsk Hydro en Vemork, Noruega. Desde 1927 Norsk Hydro mantenía una sociedad con el inmenso consorcio químico alemán IG Farben y además Noruega fue invadida por los nazis en abril de 1940, con lo que gozaban de libre acceso a este recurso. Pero eso no hacía que el agua pesada resultase más económica, fácil o rápida de producir. Además, había que transportarla en un complicado viaje hasta los laboratorios atómicos alemanes.

El grafito, en cambio, es básicamente carbono y hay por todas partes. Al principio cuesta un poco de producir con el grado de pureza exigido, que es puñetero, pero después sale por toneladas en forma de bloques económicos fáciles de manejar, transportar y utilizar. Por ello, todos los primeros reactores construidos por todas las potencias nucleares fueron de uranio natural moderado por grafito. Cuando partes de cero, ese es el camino más rápido, barato y directo para obtener energía nuclear y armas atómicas.

¿Y el reactor, para qué?

A todo esto, ¿para qué necesitamos un reactor si queremos hacer bombas? Pues por dos motivos fundamentales. El primero es que sin un reactor operativo hay una serie de detalles sobre el funcionamiento íntimo del núcleo atómico que no se pueden aprender; y sin esos detalles, tendrás que construir tu arma nuclear a ciegas en una montaña de consideraciones técnicas importantes. Y el segundo, para producir plutonio en cantidad fácil y rápidamente.

Hay, esencialmente, dos aproximaciones para fabricar tu primera bomba atómica. Una es pillar mineral de uranio y enriquecerlo una y otra vez hasta que obtienes decenas de kilos del preciado isótopo uranio-235 para hacer una bomba del tipo de la de Hiroshima. Esto es un lío, cuesta una fortuna y encima ese tipo de bomba es un rollo, un arma muy limitada. Hubo un momento en que, para realizar este proceso, la planta norteamericana de Oak Ridge consumía la sexta parte de toda la energía eléctrica producida en los Estados Unidos. La Alemania nazi no podía permitirse semejante cosa ni por casualidad, ni en Oranienburg ni en ninguna otra parte.

El reactor B de Hanford.El reactor B de Hanford, donde se produjo el plutonio estadounidense para Trinity, Nagasaki y numerosas armas de posguerra, era de uranio natural moderado por grafito.

Ni falta que hace. Los americanos es que fueron por las dos vías a la vez, pero la gente que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo a un precio justo opta siempre por el plutonio. El plutonio resulta enormemente más práctico como arma que el uranio; cuesta mucho menos de producir y separar; permite más fácilmente el diseño de armas más avanzadas; y no necesitas instalaciones tan grandes, caras y conspicuas. Por eso la primera bomba atómica fue de plutonio, la de Nagasaki fue de plutonio, la primera de los soviéticos fue de plutonio (también la primera de diseño totalmente propio) y hoy en día todas son de plutonio total o parcialmente. Hágame caso, joven: para jugar a los soldaditos atómicos, uranio kk, plutonio mola. Y de buen grado o a la fuerza, a Alemania no le quedaba otra que ir por la vía del plutonio.

El plutonio sólo tiene un par de pejiguerías, y una de ellas es que no se da en la naturaleza. Estamos ante un elemento sintético que hay que producir por completo. Sólo hay una manera de hacerlo a escala indsutrial: con un reactor nuclear. Es muy sencillo. Bueno, bastante sencillo. Metes uranio natural, que está compuesto fundamentalmente por uranio-238 con una pequeña proporción de uranio-235. El uranio-235 es fisible, el -238 no (en condiciones normales). Entonces le das mecha al reactor. El -235 empieza a fisionar en cadena y una parte de sus neutrones alcanzan al -238. Pero ya hemos dicho que el -238 no puede fisionar, así que los va absorbiendo y al hacerlo se convierte en uranio-239. El uranio-239 es virulentamente inestable y en cuestión de minutos decae a neptunio-239, que tampoco está muy p’acá y transmuta en… ¡tachán! ¡Nuestro deseado plutonio-239! Todo esto ocurre en cadena, sin ningún esfuerzo adicional. De lo único que tienes que llevar cuidado es de que no se te desmande el reactor (por la acumulación de un nuevo material fisible, el propio plutonio-239) y de no acumular mucho plutonio-240, que a este nivel sólo sirve para tocar las narices. Yendo por el camino del plutonio consigues una bomba mejor, antes y con más posibilidades. Todo son ventajas.

Pero necesitas un reactor. Aunque sea un reactor experimental del año de la picor. Sin reactor no hay plutonio (ni electricidad, en las aplicaciones civiles de la energía nuclear). A todos los efectos prácticos de la Alemania nazi, sin reactor no hay bomba, ni programa nuclear ni nada.

Así pues, no quedaba otra que construir un reactor. Tenían los conocimientos, tenían los especialistas, tenían las materias primas (no muchas, pero tenían) y dos opciones para el moderador: el agua pesada, difícil, remota y cara; y el grafito, fácil, cercano y barato (¡será por carbón en Alemania!). ¿Con cuál te quedarías tú? Exacto: a diferencia de todos los demás, eligieron el agua pesada. Pero, ¿por qué?

Opciones tecnológicas para el desarrollo de las primeras armas nuclearesOpciones tecnológicas para el desarrollo de las primeras armas nucleares 1940-1960. (Clic para ampliar)

Walther Bothe en Stuttgart, 1935.Walther Bothe durante una reunión de físicos en Stuttgart, 1935.

Un pequeño error para un hombre, un gran golpe para el proyecto atómico nazi.

Aunque Heisenberg estaba convencido por motivos teóricos de que tanto el grafito como el agua pesada valían de moderador neutrónico, resultaba preciso verificarlo experimentalmente y determinar cuánto con absoluta precisión. Con exactitud germánica, como si dijéramos. Del agua pesada se encargó él mismo, en colaboración con el matrimonio Robert y Klara Döpel. Debido a la importancia de este estudio, el grafito lo estudiaría otro físico prestigiosísimo distinto, con quien Heisenberg sustentaba alguna rivalidad: el doctor Walther Bothe de Heidelberg, director de la unidad de física del Centro de Investigaciones Médicas Kaiser-Wilhelm, padre del primer acelerador de partículas alemán digno de tal nombre y futuro premio Nobel. Si te crees más capaz que él, siempre puedes levantar la mano y ofrecerte voluntario, kamerad.

Esfera de Bothe para medir la longitud de difusión neutrónica en el electrografito.La esfera de Bothe para medir la longitud de difusión neutrónica en el electrografito, a finales de 1940. En Walther Bothe, “La Longitud de difusión de los neutrones térmicos en el electrografito”, fechado el 20 de enero de 1941, Kernphysikalische Forschungsberichte (G-71). Deutsches Museum, Munich.

Además, el doctor Bothe tenía experiencia en la materia. Entre otros trabajos relativos al uranio como combustible para obtener energía nuclear, el 5 de junio de 1940 ya había realizado el correspondiente estudio sobre una muestra de carbono común, concluyendo que su longitud de difusión ascendía a 61 cm. Esto es: bien por encima del límite mínimo de 37 cm y más de la mitad que el agua pesada, situada convencionalmente entre 100 y 116 cm. Pensaba que esa cifra de 61 cm aún podía mejorarse, porque su muestra de carbono estaba bastante contaminada con calcio, magnesio y otras cosas que alteran el resultado; según sus estimaciones, al usar grafito ultrapuro podría llegarse a 70 cm. Así lo plasmó en sus conclusiones:

…siguiendo [el dato] G1.(3) la absorción es del 6% con una longitud de difusión de 61 cm. Esto se acerca bien al valor de 70 cm, donde Heisenberg ha demostrado que es posible la Máquina [el reactor] […]. Con el límite de error estimado, queda determinada en el límite mínimo de la longitud de difusión (37 cm). […] Usando carbono puro, la longitud de difusión podría ser mayor que 70 cm, con una sección eficaz de captura inferior a 0,003 x 10-24.

En todo caso, se precisan más experimentos con el carbono. Parece que la idea es ensamblar inmediatamente una Máquina juntando Preparado 38 [uranio] y carbono. El carbono puro podría obtenerse, por ejemplo, mediante las vías propuestas por Joos, para después llevarlo al método del electrografito hasta una densidad de 1,5.

–Walther Bothe, “La Longitud de difusión de los neutrones térmicos en el carbono”. Fechado el 5 de junio de 1940, Kernphysikalische Forschungsberichte (G-12).

Así pues, durante las últimas semanas de 1940 el doctor Bothe de Heidelberg se puso a la labor junto con Peter Jensen y algunos estudiantes universitarios de confianza reclutados como ayudantes. Con el máximo secreto, montaron en un sótano del Centro de Investigaciones Médicas un apparat para realizar la medición usando electrografito de la máxima calidad suministrado por Siemens-Plania: el mejor grafito que se podía conseguir en la Alemania del periodo.

Este dispositivo era básicamente una esfera de 110 cm de diámetro formada por bloques de este electrografito con una funda exterior de caucho, que se sumergía en un tanque de agua. La esfera estaba provista con una estructura de aluminio en la parte inferior, montada sobre una base de hierro y madera encerada, pero por lo demás era autoportante; en la parte exterior había cintas de cadmio. Por arriba dejaron un canal libre para introducir las sondas y la fuente neutrónica, un preparado de radón-berilio con una actividad de setenta milicurios; este canal se cerraba a continuación introduciendo más grafito en bloques cilíndricos. En un determinado momento del informe que escribiría con posterioridad, Bothe se queja de no tener medios para hacer un montaje más elaborado.

El 20 de enero de 1941, el futuro premio Nobel da a conocer sus resultados entre los miembros del segundo club del uranio con un informe ultrasecreto titulado La longitud de difusión de los neutrones térmicos en el electrografito (W. Bothe y P. Jensen, Die Absorption thermischer Neutronen in Elektrographit, en Kernphysikalische Forschungsberichte G-71). Las mediciones obtenidas hacen empalidecer a más de uno:

[…] se calcula la longitud de difusión:

L = 36 ±2 cm.

El error de Bothe que condenó al programa atómico alemánEl error de Bothe que condenó al programa atómico alemán en su documento secreto original “La Longitud de difusión de los neutrones térmicos en el electrografito”, fechado el 20 de enero de 1941. Kernphysikalische Forschungsberichte (G-71), Deutsches Museum, Munich. La verdadera longitud de difusión neutrónica para el grafito son 54,4 cm, no 36 cm.

Así, destacadito, porque el resultado es de lo más sorprendente, contrario a la teoría y un verdadero jarro de agua helada para el programa atómico alemán. Treinta y seis centímetros resultaban radicalmente insuficientes, uno por debajo del mínimo absoluto de 37. Y un gravísimo error: la verdadera longitud de difusión neutrónica en el grafito es de 54,4 cm, muy correcta para un moderador, cosa que en los Estados Unidos midió Szilárd con éxito. Inmediatamente a continuación, Bothe afirma:

Con los [valores] sobre los que se basan los cálculos de Heisenberg se esperaría una longitud de difusión L0 = 61 cm. La longitud de difusión medida es mucho menor y la absorción mucho más fuerte, por lo que el carbono estudiado aquí difícilmente debería tomarse en consideración como un material moderador para la Máquina [el reactor].

La conclusión derivada del error de BotheLa conclusión derivada del error de Bothe: el grafito no sirve como moderador para un reactor nuclear. Esta creencia errónea no desaparecería hasta los últimos meses de la guerra.

Con todas las letras. Por cierto, que el buen doctor Bothe se nos antoja un poco listillo a la hora de quitarse marrones de encima: cabría recordar que esos “valores sobre los que se basan los cálculos de Heisenberg” son los mismos que él dedujo siete meses antes. Pero da igual: es una catástrofe de todos modos. Tras un cuidadoso análisis de impurezas obtenido quemando una cantidad del carbono para estudiar sus cenizas, determina en las conclusiones:

En todo caso, se puede juzgar a partir del estado presente de la teoría que el carbono [grafito], aunque haya sido manufacturado con los mejores métodos técnicos conocidos y esté libre de impurezas, probablemente no sirve como material moderador para la Máquina en cuestión a menos que se acumule [enriquezca] el isótopo 235.

Conclusión de BotheLa conclusión final de Bothe, en el mismo documento: el grafito sólo serviría como moderador neutrónico si se usara uranio enriquecido, que Alemania no podía producir en cantidades suficientes y de hecho ningún país utilizó en sus primeros intentos.

Cénit y ocaso del proyecto atómico alemán.

Estas conclusiones fueron devastadoras. Si para Alemania el grafito no servía como moderador y enriquecer uranio resultaba inviable económicamente, entonces la vía del plutonio debía discurrir necesariamente por el camino del agua pesada, largo, caro y complicado. A partir de este momento, el pesimismo comienza a instalarse poco a poco en la comunidad de los científicos atómicos nazis, lo que se va traduciendo en un progresivo desinterés por parte de los dirigentes políticos. Siguiendo a Werner Heisenberg:

[No hubo más interés en el grafito, a pesar de saber que el agua pesada era muy escasa] debido a que el experimento de Bothe no era correcto. Bothe había hecho esta medida del coeficiente de absorción del carbono puro y se le deslizó un error en el experimento. Sus valores eran demasiado altos [en absorción; bajos en difusión] pero asumimos que eran correctos y no creíamos el grafito se pudiera usar.

Atención de nuevo a las fechas. Las fechas son muy importantes:

Fecha y firma del documento erróneo de Bothe.Fecha y firma del documento erróneo de Bothe “La Longitud de difusión de los neutrones térmicos en el electrografito”. Kernphysikalische Forschungsberichte (G-71), Deutsches Museum, Munich.

Adolf Hitler en París con Albert Speer y Arno Breker.Adolf Hitler en París con Albert Speer (izda.) y Arno Breker (dcha.), 23 de junio de 1940; Francia se había rendido el día anterior. A principios de 1941, casi toda Europa estaba controlada directa o indirectamente por los nazis. Las grandes batallas contra los Estados Unidos y la Unión Soviética no habían comenzado aún. Todas las opciones políticas y militares permanecían abiertas en esas fechas.

Estamos todavía en enero de 1941. La Europa continental entera, desde el Vístula y el Danubio hasta el Atlántico, está en manos nazis o de amigos de los nazis a excepción de un par de países neutrales: una buena posición para atrincherarse. Aún no han invadido la Unión Soviética, con la que mantienen una paz precaria. Pearl Harbor no ha ocurrido tampoco todavía: los Estados Unidos siguen fuera del conflicto. En estos momentos, sólo el tropezón de la Batalla de Inglaterra empaña los éxitos alemanes. La guerra se lucha ahora mismo en África, lejos de la Fortaleza Europa. Los grandes bombardeos que más adelante aniquilarían las ciudades e industrias alemanas caen de momento principalmente sobre el Reino Unido, a manos de la Luftwaffe. Faltaba más de un año para que el Proyecto Manhattan se pusiera en marcha en serio. Von Braun y los suyos seguían en Alemania. Todas las posibilidades estaban abiertas aún.

¿Qué habría sucedido si Bothe no se hubiera equivocado y alguien hubiese dicho a la dirigencia nazi durante la primavera de 1941: “podemos construir un reactor de grafito y fabricar plutonio, podemos hacer bombas atómicas, consígannos algo de tiempo y uranio; es cosa de cuatro o cinco años, puede que menos si nos dotan con la mitad de los medios que harían falta para invadir la URSS el próximo verano”?

Por supuesto, resulta imposible saberlo. Sí conocemos, en cambio, lo que sucedió en realidad. En estas mismas fechas de 1941, la empresa Auergesellschaft que mencioné más arriba ya había fabricado varias decenas de toneladas de óxido de uranio y Degussa de Fráncfort, los primeros 280 kg de uranio metálico para el reactor de Heisenberg (en parte con mineral capturado durante la conquista de Bélgica). Los norteamericanos no empezarían a disponer de este material hasta 1942, cuando los científicos alemanes ya contaban con siete toneladas y media. En diciembre de 1942, la Pila Chicago-1 de Fermi y Szilárd necesitó 6 toneladas de uranio puro y 34 de óxido de uranio para convertirse en el primer reactor operativo de la historia. Pero no estamos en 1942: estamos aún en 1941, y el Tercer Reich tiene ya casi todo el uranio necesario.

En Alemania había (y hay) grandes minas de carbón; con él, compañías como Siemens-Plania, IG Farben, Degussa y otras podrían haber producido grafito de calidad nuclear a poco que sus científicos atómicos les hubieran dicho cómo hacerlo. Esto, evidentemente, no sucedió. En vez de eso, el agua pesada se convirtió en un recurso estratégico de primer orden, la única posibilidad. A partir de estas fechas, se realizaron numerosas actuaciones para asegurar el agua pesada noruega de Norsk Hydro, y también para empezar a producirla en Alemania, esto último con reducido éxito. Hacia finales del verano de 1941, encargaban a Norsk Hydro 1.500 kilos de agua pesada. Para fin de año, ya habían recibido los primeros 361.

Durante el mismo 1941 hubo diversos intentos para enriquecer uranio de manera más eficiente, lo que habría despertado un interés renovado en el grafito (posiblemente sacándoles de su error). Pero a pesar de que alguno tuvo éxito, no se vieron capaces de continuar por ese camino debido a las limitaciones económicas. Así, les quedó definitivamente vedada la vía del uranio. Sólo era posible la vía del plutonio, como concluyera el singular Fritz Houtermans en agosto de este año, lo que exigía construir un reactor sí o sí. A partir de finales de 1941, todos los intentos de los científicos atómicos alemanes estuvieron orientados a crear este reactor de uranio natural-agua pesada. En palabras de Heisenberg, fue en septiembre de 1941 cuando vimos ante nosotros un camino abierto que conducía a la bomba atómica.

En octubre, un atribulado Heisenberg se reunía en Dinamarca con Niels Bohr para conversar sobre la moralidad de que los científicos contribuyeran a esta clase de invenciones terribles; Bohr malinterpretó la conversación por completo y transmitió que Alemania estaba cerca de conseguir la bomba atómica a los norteamericanos (adonde Bohr huiría también poco después). Puede imaginarse la alarma que despertaron estas palabras, reforzando la reciente decisión de Roosevelt de iniciar el desarrollo de esta nueva clase de arma (en esos momentos y durante unos meses más, el proyecto Manhattan aún se compondría de investigaciones aisladas).

Operación BarbarrojaEl 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética. Comenzaba así la mayor batalla de la historia de la Humanidad, que se cobraría decenas de millones de víctimas civiles y militares y culminó con el colapso total del régimen nazi. Esto provocó enormes tensiones en la economía alemana desde el invierno de 1941, obligándoles a concentrarse en aquellos proyectos que pudieran ofrecer resultados militares de manera más inmediata. Deutsches Bundesarchiv.

En diciembre de 1941, con las fuerzas alemanas detenidas a las puertas de Moscú, el ministro de Armamento y Municiones Fritz Todt comunicaba a Hitler que la economía de guerra alemana estaba próxima a su punto de ruptura. Desde ese momento, cualquier incremento de gasto en un ámbito debía conducir necesariamente a una reducción en otros o el país colapsaría. Así pues, se cursaron órdenes para evaluar todos los programas armamentísticos y concentrar los recursos en aquellos que pudieran obtener resultados antes de que acabase la guerra. El profesor Schumann, director de investigaciones militares, escribió a los distintos institutos del uranio transmitiéndoles estas instrucciones.

Hubo una primera reunión evaluadora a principios de 1942. Durante esa reunión se vio que sus expectativas militares eran demasiado remotas: pasaría un largo tiempo antes de que se pudiera construir un reactor de uranio natural – agua pesada capaz de producir plutonio en cantidad. No habría bomba atómica en breve. Así pues, se decidió sacar este proyecto del ámbito militar y devolverlo al civil, bajo control del Ministerio de Educación. En ese momento, el cénit del programa atómico nazi, apenas había un total de setenta personas implicadas directamente en el mismo.

El 26 y 27 de febrero de 1942 se convocaron dos reuniones simultáneas para tratar el asunto en mayor profundidad, con la participación de todos los científicos nucleares principales. Se invitó a los  Himmler y Keitel pero, debido a una equivocación administrativa, ambos declinaron su asistencia (les mandaron el programa de conferencias científicas por error, en vez de los encuentros de interés político-militar, lo que les hizo pensar “¿qué demonios pintamos nosotros en unas jornadas de físicos?”). A pesar de esto las reuniones resultaron satisfactorias y se aceleró la construcción de una planta de agua pesada en Leuna por cuenta de IG Farben. Pero seguían dependiendo de Norsk Hydro, que ahora producía unos 140 kg de calidad superior al 99% cada mes; la planta de Leuna no estaría lista hasta finales de la guerra… fabricando agua pesada a apenas el 1%. De todos modos, el programa atómico no regresó al ámbito militar.

Pila atómica alemana L-IV de Leipzig.La pila atómica L-IV de Leipzig, el primer intento serio de construir un reactor nuclear en la Alemania nazi. Fue activada en mayo de 1942 y produjo más neutrones de los que gastaba, un 13%, aún lejos de lo necesario para sostener una reacción en cadena.

En mayo, Degussa había manufacturado ya tres toneladas y media de uranio para la pila atómica de Heisenberg. Hacia finales de mayo realizaron el primer intento en Leipzig: el reactor L-IV, con 750 kilos de uranio puro y 140 de agua pesada. Produjo neutrones, un 13% más de los que consumía, pero aún estaba muy lejos de sostener una reacción en cadena. Sin embargo, era un éxito: simplemente aumentando su tamaño, conseguirían un reactor nuclear efectivo. Heisenberg calculó que con diez toneladas de uranio metálico y cinco de agua pesada bastaría. El 28 de mayo, Degussa enviaba la primera tonelada a sus talleres de Fráncfort para cortarla en piezas del tamaño adecuado. Pero el agua pesada seguía llegando desde Noruega a un ritmo exasperantemente lento. ¡Si hubiera algo para sustituirla…! Alrededor, las fábricas germanas producían constantemente miles de toneladas de carbono purificado y grafitos elaborados con buen carbón alemán, para múltiples usos civiles y militares, ignorando que tenían en sus manos la clave de la bomba atómica.

El 4 de junio llegó el momento más decisivo del programa atómico alemán. Heisenberg viajó a Berlín para entrevistarse con el poderoso ministro del Reich Albert Speer, íntimo de Hitler. En la reunión, celebrada en el Instituto Kaiser-Wilhelm de Berlín-Dahlem, estaban también presentes otros pesos pesados de la ciencia, la política y el ejército. Heisenberg les explicó que era posible construir una bomba del tamaño de una piña capaz de aniquilar una ciudad. Pero, a continuación, anunció que Alemania no podría construirla en muchos meses; y, de hecho, representaba una imposibilidad económica con las tecnologías disponibles. Los asistentes, que se habían excitado mucho con la primera afirmación, quedaron decepcionados tras la segunda.

El día 23, Speer se reunía con Hitler. En el transcurso de una larga conversación sobre múltiples temas, apenas mencionó el asunto de la bomba atómica, y de manera poco entusiasta. Así, el programa nuclear nazi perdió definitivamente el interés de los políticos y los soldados. A pesar de ello siguieron financiándolo y prestándole asistencia hasta el final de la guerra, aunque como un proyecto civil de orden secundario para la futura producción de energía eléctrica.

En torno a esas fechas, los aliados identificaron el interés nazi en el deuterio noruego y pusieron en marcha una campaña de sabotajes y bombardeos contra la instalación de Norsk Hydro en Vemork, conocida por la historia como la batalla del agua pesada. Hubo grandes actos de heroísmo y famosas películas… pero en realidad, a esas alturas, Alemania ya estaba fuera de la carrera por la bomba atómica. Lo único que lograron estas acciones bélicas fue retrasar aún más la investigación civil. En torno a 1944, la instalación estaba tan dañada que ya sólo producía agua pesada al 1%.

Aún así, siguieron avanzando. Cada vez más despacio, conforme la guerra en el Este demandaba más y más de la sociedad alemana, los bombarderos del Oeste aniquilaban sus ciudades e industrias, el agua pesada llegaba cada vez más despacio y más impura. Varias instalaciones esenciales resultaron destruídas durante los bombardeos de alfombra. El suministro de corriente eléctrica era a cada día más azaroso, los recursos más raros y caros. Hacia el otoño de 1944 los cohetes balísticos V-2 de Von Braun comenzaron a atacar las ciudades enemigas… con componentes realizados en un grafito de alta calidad muy similar al que habría salvado el programa atómico tres años y medio antes.

También fue en esa época cuando, por el propio avance de la ciencia, los científicos alemanes adquirieron consciencia de que habían estado equivocados todo ese tiempo. De que las mediciones de Bothe estaban mal: el grafito era un extraordinario moderador neutrónico que habría permitido a la Alemania nazi crear rápidamente reactores generadores de plutonio. Pero a esas alturas ya no tenía arreglo. Aún llegaron a construir un último reactor en marzo de 1945, el B-VIII de Haigerloch, utilizando una solución mixta de agua pesada y grafito. Tenía las características tecnológicas para alcanzar la reacción en cadena autosostenida, pero aún resultaba demasiado pequeño debido a las carencias de agua pesada. A esas alturas, los Estados Unidos ya estaban produciendo plutonio industrialmente en Hanford. Con uranio natural y grafito, por supuesto.

Soldados norteamericanos y británicos desmontan el reactor B-VIII de Haigerloch.Soldados norteamericanos y británicos desmontan el reactor nuclear nazi B-VIII de Haigerloch tras su captura. Archivo Gubernamental del Reino Unido.

A finales de abril de 1945, las tropas anglonorteamericanas conquistaban Haigerloch y otras instalaciones esenciales para el programa nuclear alemán, mientras el Ejército Rojo hacía lo propio por el este. El día 30, Hitler se suicidaba en su búnker. El 2 de mayo, el comandante de Berlín rendía la capital del Tercer Reich al general soviético Vasily Chuikov. Cinco días después, los restos de la Alemania nazi se rendían incondicionalmente a los aliados. Las misiones Alsos norteamericana y soviética hicieron su particular agosto. La historia aún tuvo un último coletazo: el 14 de mayo, un buque estadounidense capturaba al submarino U-234. Iba cargado con materiales nucleares y otros componentes tecnológicos avanzados, en dirección a Japón. Algunos de estos productos llegarían a su destino tres meses después… como parte de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

¿Qué fue lo que falló?

Aún hoy se discute por qué un físico tan extraordinario como Walther Bothe, que ganaría el premio Nobel en 1954, cometió ese error fatal en sus mediciones del grafito. Algunos creen que el electrografito purísimo suministrado por Siemens-Plania para el experimento estaba contaminado con boro, un poderoso absorbente neutrónico capaz de alterar los resultados: un solo gramo de boro captura tantos neutrones como cien kilos de carbono. En aquella época era común que el proceso de elaboración industrial del grafito incorporase carburo de boro, un hecho que Szilárd sabía y tuvo en cuenta durante sus experimentos análogos en los Estados Unidos. Pero Bothe, aparentemente, no estaba al tanto de este detalle. A pesar del cuidadoso análisis de la pureza del grafito realizado por este último, incluso cantidades minúsculas de boro bastarían para reducir la longitud de absorción de la muestra por debajo del mínimo exigible en un moderador neutrónico. Otros deducen que los bloques de grafito utilizados no encajaban perfectamente entre sí y, al sumergirlos en el agua, mantuvieron burbujas de aire en su interior. En este caso, el nitrógeno del aire podría haber producido un efecto parecido. Esta era la opinión del propio Werner Heisenberg.

Hay incluso quien piensa que Bothe saboteó los resultados. Walther Bothe despreciaba profundamente a los nazis por el asunto de la física aria, estaba casado con una rusa y –a diferencia de lo ocurrido con sus colegas– los vencedores no le molestaron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. En este caso Bothe, perfecto conocedor de las fortalezas y debilidades de Alemania, habría bloqueado deliberadamente el único camino practicable por los nazis para conseguir la bomba atómica. Al cortar el paso al grafito, sabiendo de las dificultades relacionadas con el enriquecimiento de uranio y con el agua pesada, cerraba también de hecho la vía del plutonio al Tercer Reich. O al menos se lo ponía muy difícil. Bothe jamás reconoció esta posibilidad, aunque sin duda le habría hecho quedar como un héroe tras la victoria aliada. Lo único que dijo respecto a sus resultados erróneos fue que Heisenberg no había tenido en cuenta los márgenes de error (aunque, como hemos visto en el texto original, eran unos márgenes muy ajustados).

Soldados soviéticos en Berlín, mayo de 1945Soldados soviéticos en el hotel Adlon de Berlín, frente a la Puerta de Brandemburgo, en mayo de 1945. Algunas de las principales instituciones científicas, situadas en el área de Berlín, caían así en manos de la URSS. Deutsches Bundesarchiv.

En realidad el fallo esencial de la ciencia alemana en el programa nuclear fue no contar con un mecanismo de verificación independiente. Así lo reconocía Heisenberg, en la entrevista mencionada al principio:

Había tan pocos grupos [de investigación] que nunca repetíamos un experimento dos veces. Cada grupo tenía alguna tarea asignada. Nosotros, en Leipzig, hicimos las mediciones para el agua pesada y a partir de ese momento todo el mundo aceptó nuestro resultado; nadie lo comprobó. Y nadie comprobó tampoco las medidas de Bothe.

Si hubiera existido un mecanismo de verificación independiente que comprobara los datos de sus colegas, el error de Bothe se habría tornado evidente en el mismo 1941 y Alemania habría podido usar el grafito como moderador desde el principio. En ausencia de verificaciones independientes, toda afirmación tiene que darse por buena sin garantía alguna, incluso aunque vaya en contra de todo lo que se sabe hasta el momento (como en este caso: la teoría no predecía una longitud de difusión tan corta, ni tampoco las mediciones preliminares anteriores del propio Bothe). Por eso se insiste tantas veces: todo experimento debe ser reproducible y reproducido, todos los resultados deben verificarse independientemente. Esto es esencial para el método científico. Cuando no se respeta, ya vemos las consecuencias, en este o en cualquier otro ámbito.

Pero, ¿habría sido realmente posible?

El error de Bothe no fue, ni con mucho, el único problema que plagó al programa atómico de la Alemania nazi. Uno de los más fundamentales fue el volumen económico total del Tercer Reich, al menos en comparación con el de los Estados Unidos. Durante la mayor parte de la guerra, el producto nacional bruto alemán era superior al británico, el francés o el soviético; pero entre dos y tres veces más pequeño que el estadounidense. Este abismo económico explica por sí solo la relativa facilidad con que la potencia norteamericana pudo desarrollar el proyecto Manhattan. No obstante, los Estados Unidos recorrían simultáneamente la vía del plutonio y la del uranio, mucho más cara. Yendo sólo por la del plutonio, un programa nuclear resulta notablemente menos costoso; puede que incluso hasta el punto de igualar estas diferencias en poderío económico total.

Comparación del volumen económico de los principales contendientes en la Segunda Guerra MundialComparación del volumen económico de los principales contendientes en la Segunda Guerra Mundial. Datos tomados de Mark Harrison (1998), “The economics of World War II: Six great powers in international comparison”, Cambridge University Press. Clic para ampliar.

Otro problema notable fue la llamada generación perdida de científicos alemanes. Debido a las persecuciones políticas y raciales, un gran número de científicos europeos y específicamente alemanes huyeron a los Estados Unidos, donde terminarían constituyendo la columna vertebral del proyecto Manhattan. Estupideces racistas como el asunto de la Física aria, junto a las distintas ciencias patrióticas o la depuración política del profesorado, no hicieron nada por mejorar el estado de la ciencia que quedó en la Europa controlada por el nazifascismo y sus aliados. Y sin embargo, como hemos visto, Alemania mantenía un número significativo de científicos destacados pertenecientes a la generación anterior.

Un tercer problema significativo fue la dificultad de acceso a algunos productos esenciales. Europa no es un continente que se caracterice por la abundancia de recursos naturales; incluso conquistando la mayor parte, como había logrado el Tercer Reich a finales de 1940, sigues necesitando un montón de cosas. El mismo uranio –aunque suficiente– hubo que rebuscarlo por varias fuentes distintas, desde las minas de Checoslovaquia a las reservas belgas. No tenían helio. El petróleo y los combustibles fueron un quebradero de cabeza para los nazis durante toda la guerra. Y así, mil cosas. En general, a Alemania todo le salía mucho más caro y trabajoso de obtener, porque debía conseguirlo fuera de Europa. Esto produjo también importantes carencias entre la población. A pesar de ello, no hay ningún motivo claro por el que estas carencias hubieran podido detener o retrasar significativamente la vía del plutonio, si no hubiera sido por ese asunto del agua pesada.

Y, por supuesto, conforme avanzaba la guerra los bombardeos y las derrotas constreñían la economía alemana cada vez más y les iban privando de industrias y recursos fundamentales. Hacia el final del conflicto, algunas instalaciones clave para el programa atómico resultaron destruidas o severamente dislocadas. Pero para cuando eso ocurrió, la guerra ya estaba perdida y el camino al arma nuclear, abandonado tiempo atrás en favor de aquellos últimos reactores de juguete.

El error de Bothe fue el único factor determinante que cerró decisivamente el único camino practicable hacia la bomba atómica para el Tercer Reich. Precisamente por todas estas limitaciones, Alemania debía haber tomado desde el primer momento y sin dudarlo la vía del plutonio producido en reactores de uranio natural-grafito. Así lo consiguieron casi todas las potencias nucleares. Como hemos visto, gozaban de uranio y grafito suficiente para intentarlo, así como de un número de científicos muy destacados que ya habían alcanzado muchos de los conocimientos necesarios en fecha tan temprana como 1941. Quizá no tuvieran gente con la talla de Einstein o Szilárd o Fermi u Oppenheimer, pero los científicos atómicos alemanes eran muy brillantes sin duda alguna. No obstante, al obligarles a ir por el camino del agua pesada, el error de Bothe retrasó y encareció absurdamente el programa nuclear nazi hasta tornarlo impracticable por completo en el escaso tiempo de que disponían.

Walther Bothe en 1954Walther Bothe en 1954, tras obtener el premio Nobel. Fundación Nobel, Suecia.

Fueron estos retrasos y encarecimientos los que desmotivaron a la dirigencia política y militar del Tercer Reich, así como a los propios científicos. Si en Alemania no hubo una acción política decidida para unificar el proyecto atómico y dotarlo de medios abundantes fue precisamente porque el largo camino del agua pesada lo hacía poco atractivo de cara al desenlace de la guerra. Si hubiera habido una vía rápida –el reactor de grafito–, seguramente se habrían tomado mucho más interés.

Opino que sin el error de Bothe, y con un programa atómico decidido y bien dotado, la Alemania nazi podría haber completado su primer reactor de uranio natural-grafito al mismo tiempo que los estadounidenses o poco después: finales de 1942, principios de 1943. Incluso algo antes, mediando cierta genialidad. Tampoco veo ningún motivo claro por el que no hubieran podido empezar a producir plutonio a escala industrial hacia finales de 1943 o principios de 1944 (los norteamericanos lo lograron a mediados de 1943). Y una bomba primitiva entre 1945 y 1946.

Para ser de utilidad, obviamente, la Segunda Guerra Mundial tendría que haber durado un poco más; pero no debemos olvidar que las decisiones científicas principales se tomaron a principios de 1941, cuando todas las opciones políticas y militares estaban abiertas aún. No era estrictamente preciso invadir la URSS en junio de 1941, sobre todo si piensas que pronto tendrás bombas atómicas para devastarla a tu gusto. Tampoco era totalmente necesario que Japón atacara Pearl Harbor en diciembre de 1941, propiciando así la entrada de Estados Unidos en la guerra y la activación final del Proyecto Manhattan durante 1942. Todo eso era en gran medida inevitable y habría terminado por suceder de una manera u otra, pero no tenía por qué ocurrir tan deprisa como sucedió. Si los nazis hubieran sustentado la convicción íntima de que sus científicos andaban detrás de algo importante, una wunderwaffe como jamás vio la Humanidad, habrían tenido una motivación clara para enfriar la evolución del conflicto en vez de acelerarla como hicieron. Un 1941-1942 de moderada intensidad (parecida a lo que fue el periodo agosto de 1940 – junio de 1941, con enfrentamientos eminentemente periféricos y un reforzamiento de la Defensa del Reich) habrían sido suficientes con alguna probabilidad.

Pues si Alemania hubiera podido seguir la vía del plutonio usando reactores de uranio natural-grafito, creo –creo– que habría bastado con retrasar las cosas catorce o dieciocho meses para asegurarse una bomba atómica como la de Nagasaki antes del final de la guerra. Dado que no había ningún motivo por el que retrasarlas, dado que el programa nuclear alemán se había convertido en poco más que una curiosidad científica irrelevante a partir del error de Bothe en enero de 1941 y sobre todo desde la reunión con Speer de junio de 1942, las cosas sucedieron como sucedieron. El Tercer Reich invadió a la URSS en junio de 1941, Japón atacó Pearl Harbor en diciembre, Estados Unidos y la Unión Soviética entraron en modo overkill, y el resto de la historia resulta sobradamente conocido. Para bien.

Pila atómica nazi B-VIII de HaigerlochEl último intento nazi por alcanzar la criticidad: la pila atómica B-VIII de Haigerloch, capturada por los aliados en abril de 1945. Nunca pudo alcanzar la reacción en cadena autosostenida: debería haber sido un 50% mayor para lograrlo. Réplica en el Museo Atómico de Haigerloch, Alemania.