septiembre 2009


Editorial El Regional 27092009

Diego Lombardi

Sacar a relucir algunas fórmulas, aunque repetidas y anacrónicas, sobre los modelos socialistas/comunistas del pasado pudieran ayudar a entender algunas situaciones de nuestro presente político. Para ello, el Premio Nobel de Literatura Octavio Paz nos da algunas ideas en su libro “Tiempo Nublado”.

El escritor mexicano comienza citando a Alain Besançon, quien refiriéndose a la Unión Soviética destaca el papel preponderante de la ideología dentro de esta federación constitucional de estados socialistas basada en la ideología comunista. El autor llama a este tipo de sistema “ideocracia”.

Más adelante el propio Octavio Paz señala los “rasgos que definen a las ideocracias comunistas: fusión del Estado y del Partido o, mejor dicho, confiscación del Estado por el Partido; monopolio político y económico de la oligarquía burocrática; función preponderante de la ideología; transformación de la burocracia en una estratocracia (…).

La nota determinante, común a todos esos regímenes, es su dependencia del exterior”. Antes, refiriéndose a la “estratocracia”, Paz señala en relación a la Unión Soviética: “la burocracia comunista, con el arma de la ideología, impuso el terror a la sociedad civil; ahora la ideología, como todos sabemos, se ha evaporado, dejando como residuos en la conciencia social y en la práctica el cinismo, la venalidad y la hipocresía. El vacío ideológico ha sido ocupado, dice Castoriadis, por las consideraciones de orden militar y, consecuentemente, el Ejército tiene más y más a substituir al partido”.

Importancia del Partido Oficial, surgimiento de una nueva oligarquía política y económica, el papel preponderante de la ideología y, finalmente, la dependencia del exterior, son algunos elementos fáciles de identificar en nuestra coyuntura actual.

No hay duda que el PSUV (antes con otros nombres) ha sido un intento permanente del oficialismo por constituir ese partido fuerte que la receta indica. La nueva oligarquía política y económica se encuentra en pleno crecimiento, no en número de personas como en control económico y político. La ideología es la otra columna clave que el oficialismo debe fortalecer según la receta, de ahí el interés por penetrar los espacios educativos a nivel nacional en todos sus niveles, así como debilitar aquellos espacios desde donde se puede combatir la ideología como son las universidades.

Sobre la dependencia del exterior, basta observar el interés que tiene el gobierno nacional, especialmente el presidente, de mantener y fortalecer sus relaciones con el exterior (al menos con aquellos países en los que encuentra eco). Y, finalmente, la preponderancia del sector militar dentro de la vida civil, y del partido oficial, es un elemento clave en la receta, por lo que el gobierno nacional ha cumplido esto ubicando a cientos de militares en distintas posiciones dentro de la gestión.

Así como la receta de los sistemas comunistas/socialistas ya ha sido utilizada, la historia también nos puede mostrar algunas de las fórmulas que se utilizaron para oponerse a estos regímenes.

El primero de ellos es mostrar la brecha entre la ideología y la realidad, es señalar la distancia abismal que existe entre el sueño abstracto de alguien y la cotidianidad de la población. En este sentido, la gestión del gobierno nacional y sus resultados (reales) son claves para poner en evidencia el fracaso de un modelo que la historia se ha encargado de mostrar la serie de fracasos en lo económico, político y social por los que siempre ha estado acompañado.

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El Regional del Zulia 27092009


La Fiscalía General de la República imputó al ex presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Eduardo Gómez Sigala, por la presunta comisión de los delitos de lesiones personales leves y resistencia a la autoridad, a raíz de su aprehensión en flagrancia, cuando supuestamente agredió a un efectivo militar de la 13 Brigada de Infantería y Guarnición Militar del estado Lara.
Los referidos delitos están contemplados en los artículos 416 y 218 del Código Penal, respectivamente. Como se recordara, el hecho se suscitó el pasado viernes en una finca ubicada en los Valles del Río Turbio, en Lara, que se encontraba en un proceso de recuperación por parte de funcionarios del Instituto Nacional de Tierras (INTI) y que era apoyado por efectivos militares.
La imputación estuvo a cargo de la fiscal 5° del estado Lara, Norma Cosenza Amarista, quien presentó al empresario ante el Tribunal 8° en funciones de Control de esa jurisdicción, instancia que acordó el procedimiento ordinario y otorgó medidas de cautelares, conforme a lo establecido en el artículo 256 del Código Orgánico Procesal Penal.
En ese sentido, Gómez Sigala deberá comparecer ante el Tribunal 8° de Control o a la sede del Ministerio Público, cada vez que sea requerido y así lo amerite la investigación que conduce la fiscalía 5° del estado Lara.
Vale destacar, que desde el pasado jueves 24 de septiembre, el INTI realiza una serie de actividades en los Valles del Río Turbio con el fin de rescatar tierras que han sido presuntamente utilizadas para cultivos no acordes con lo establecido en la normativa legal.
Efectivos de la 13 Brigada de Infantería y Guarnición Militar, prestaron apoyo a los funcionarios del INTI que ejecutaban el rescate de tierras, cuando se presentó una situación irregular con el empresario, quien condujo a integrantes de varios medios de comunicación social para presenciar una acción que presuntamente atentaba contra una propiedad suya.
En medio de ese ínterin, el empresario supuestamente haló por el uniforme a un efectivo militar, quien sufrió además una luxación en el brazo, conforme lo reflejan las actas elaboradas por las autoridades para el momento de la detención.

Editorial publicado por el Diario

El Regional del Zulia

 

Pedro Estrada

Antes de comenzar este artículo referido a las plazas establecidas en esta ciudad, he de considerar primeramente unas declaraciones emitidas en los medios de comunicación por algunas de las personas que solicitaron la paralización de la obra de construcción de la Plaza Bolívar.
Según ellos, la poligonal de esa plaza tenía más de 220 años. De acuerdo a detalles presentados por el Obispo Mariano Martí en su visita a esta región en 1774, el pequeño poblado apenas contaba con 15 casas y 16 familias, por lo tanto para esos años no debieron existir registro de este territorio. No fue sino en 1904 cuando se realiza el Deslinde de los Ejidos que estuvieron a cargo de mi padre Pedro Borjas Nava, de acuerdo a las palabras del presbítero Marcos Petit, con motivo de celebrarse los 50 años del Deslinde de los Ejidos, acto realizado en la Plaza Bolívar en el año 1954.
En cuanto a la destrucción de esa poligonal en el inicio de los trabajos de esa plaza, debo recordar que en esa plaza antes de esos trabajos, ya se habían modificado su construcción en cuatro ocasiones y en diferentes años.
Una vez hechos estos señalamientos, abordo el tema de las plazas de esta ciudad. Comenzaré por expresar que en la formación de los pueblos siempre ha prevalecido el principio de que su creación se fundamentaba en la existencia de una iglesia, la sede de las autoridades y una plaza establecida en su entorno para identificarla.
Las plazas estaban ligadas a su historia y representan una simbología inspiradas en personajes o hechos importantes ocurridos en el pasado. Esas plazas en su construcción han tenido un sentido artístico y cultural donde el mismo momento de su elaboración, igualmente forman parte de nuestro acervo y patrimonio histórico. Además es también sitio de tranquilidad, sociego y esparcimiento de sus pobladores.
Aquí en Cabimas existen cerca de 15 plazas, todas construidas con dimensiones diferentes, pero la que más espacio cubre, ha sido la Plaza Bolívar, plaza que históricamente ha estado frente a la iglesia y el edificio de las autoridades como ha sido siempre la tradición.
La plaza Bolívar, ubicada en el casco central de la ciudad, fue construida en honor a nuestro Libertador por el presidente Eleazar López Contreras en el año de 1937, en el mismo lugar donde estaba el busto de Juancho Gómez, hermano del dictador Juan Vicente Gómez, que fue destruida en 1935 por el pueblo enardecido, luego de la muerte de ese mandatario.
Igualmente figuran las plazas dedicadas a nuestros próceres, como la Rafael Urdaneta en el sector Las 40, la Francisco de Miranda en el barrio del mismo nombre; la Juan Crisóstomo Falcón en Tierra Negra. Asimismo las plazoletas a José Leonardo Chirinos y Cruz de Mayo en Corito; Antonio Basilio Borjas, prócer de Cabimas en la calle El Rosario; la de Eleazar López Contreras en la Urbanización Federación; la plaza Alí Primera en honor a ese cantor popular en Concordia, la Plaza El León y Cruz de Mayo y Angel Freites en Ambrosio; las plazoletas a San Benito en Ambrosio y la Montañita, la Andrés Bello en honor al maestro del Libertador en la Urbanización Miraflores y finalmente la del Estudiante.
Al referirme a las diferentes plazas de esta región cabimense, es con la finalidad de rendir culto y admiración a nuestros próceres, personajes, instituciones y figuras religiosas que conforman los espacios y el entorno de esta ciudad.

Cronista de Cabimas

Por Oswaldo Álvarez Paz

El pueblo venezolano ha sido, en épocas concretas de su historia, muy pacífico, conformista y desprevenido. Pero también han existido circunstancias que lo llevaron a ser extremadamente violento, guerrero y hasta temerario cuando los peligros lo ahogan y los valores fundamentales de su existencia son erosionados. El ciudadano común siente que la vida y los bienes están amenazados, que el derecho de propiedad ha desaparecido, que la educación de los hijos está siendo tomada por asalto, que la inseguridad es una política de estado impulsada desde la presidencia, que la libertad religiosa se reduce al mínimo, que no hay quien responda por los servicios más elementales en materia de salud y servicios, que la ineficacia es característica fundamental del régimen y, entre muchas otras cosas, que además de corrompidos, los gobernantes son los corruptores por excelencia de esta República que se desmorona aceleradamente.

Venezuela vive sin ley y sin orden. La Constitución dejó de existir, el estado de derecho desapareció con ella y ya no quedan rastros de lo que antes significaba el principio de la legalidad, eje de la vida en común. En consecuencia, no hay forma de que se respete la dignidad de la persona humana, ni manera alguna de perfeccionar la sociedad civil, ni mucho menos de alcanzar el bien común por la vía de una justicia social inexistente. Ese ciudadano común vive entre la incertidumbre, la rabia y el temor. Está solo, espantosamente solo e indefenso. Sin embargo, no se resigna a ser víctima por tiempo indeterminado, de quienes pueden arrebatarle la vida, destrozar su familia o empañar su fe en el destino superior del país. Se acerca la hora en que este pueblo pacífico y cívico, tendrá que ejercer su derecho a la legítima defensa consagrada tanto en el texto constitucional que el régimen desconoce, como por el derecho natural que le asiste a resistir este socialismo comunistoide que mantiene a la nación confrontada consigo misma, dividida y en peligro.

Los dos recientes eventos de UNASUR, la última reunión de la SIP en Caracas y las persecuciones, detenciones y allanamientos de los últimos días ratifican cuanto digo. No exagero. La gente pide, cada cual a su manera, una dirigencia política y social capaz de empinarse por encima del electoralismo enfermizo, calculadamente extendido, asumiendo la responsabilidad de encabezar una verdadera cruzada de liberación nacional. No hay, ni habrá, solución a ningún problema nacional o internacional, mientras este régimen exista. Hugo Chávez no tiene ni capacidad de rectificación, ni mucho menos propósito de enmienda. Está enfermo de tiranía. Necesita consolidar la dictadura a cualquier precio. Para ello tiene que sellar definitivamente el pacto de sangre que mantiene con las FARC, el narcoterrorismo, los gobiernos y organizaciones más subversivas del mundo y con los venezolanos que han venido entregando cuotas de dignidad a cambio de dinero e impunidad.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 21 de septiembre de 2009

Por Oswaldo Álvarez Paz

El pueblo venezolano ha sido, en épocas concretas de su historia, muy pacífico, conformista y desprevenido. Pero también han existido circunstancias que lo llevaron a ser extremadamente violento, guerrero y hasta temerario cuando los peligros lo ahogan y los valores fundamentales de su existencia son erosionados. El ciudadano común siente que la vida y los bienes están amenazados, que el derecho de propiedad ha desaparecido, que la educación de los hijos está siendo tomada por asalto, que la inseguridad es una política de estado impulsada desde la presidencia, que la libertad religiosa se reduce al mínimo, que no hay quien responda por los servicios más elementales en materia de salud y servicios, que la ineficacia es característica fundamental del régimen y, entre muchas otras cosas, que además de corrompidos, los gobernantes son los corruptores por excelencia de esta República que se desmorona aceleradamente.

Venezuela vive sin ley y sin orden. La Constitución dejó de existir, el estado de derecho desapareció con ella y ya no quedan rastros de lo que antes significaba el principio de la legalidad, eje de la vida en común. En consecuencia, no hay forma de que se respete la dignidad de la persona humana, ni manera alguna de perfeccionar la sociedad civil, ni mucho menos de alcanzar el bien común por la vía de una justicia social inexistente. Ese ciudadano común vive entre la incertidumbre, la rabia y el temor. Está solo, espantosamente solo e indefenso. Sin embargo, no se resigna a ser víctima por tiempo indeterminado, de quienes pueden arrebatarle la vida, destrozar su familia o empañar su fe en el destino superior del país. Se acerca la hora en que este pueblo pacífico y cívico, tendrá que ejercer su derecho a la legítima defensa consagrada tanto en el texto constitucional que el régimen desconoce, como por el derecho natural que le asiste a resistir este socialismo comunistoide que mantiene a la nación confrontada consigo misma, dividida y en peligro.

Los dos recientes eventos de UNASUR, la última reunión de la SIP en Caracas y las persecuciones, detenciones y allanamientos de los últimos días ratifican cuanto digo. No exagero. La gente pide, cada cual a su manera, una dirigencia política y social capaz de empinarse por encima del electoralismo enfermizo, calculadamente extendido, asumiendo la responsabilidad de encabezar una verdadera cruzada de liberación nacional. No hay, ni habrá, solución a ningún problema nacional o internacional, mientras este régimen exista. Hugo Chávez no tiene ni capacidad de rectificación, ni mucho menos propósito de enmienda. Está enfermo de tiranía. Necesita consolidar la dictadura a cualquier precio. Para ello tiene que sellar definitivamente el pacto de sangre que mantiene con las FARC, el narcoterrorismo, los gobiernos y organizaciones más subversivas del mundo y con los venezolanos que han venido entregando cuotas de dignidad a cambio de dinero e impunidad.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 21 de septiembre de 2009

Por Oswaldo Álvarez Paz

El pueblo venezolano ha sido, en épocas concretas de su historia, muy pacífico, conformista y desprevenido. Pero también han existido circunstancias que lo llevaron a ser extremadamente violento, guerrero y hasta temerario cuando los peligros lo ahogan y los valores fundamentales de su existencia son erosionados. El ciudadano común siente que la vida y los bienes están amenazados, que el derecho de propiedad ha desaparecido, que la educación de los hijos está siendo tomada por asalto, que la inseguridad es una política de estado impulsada desde la presidencia, que la libertad religiosa se reduce al mínimo, que no hay quien responda por los servicios más elementales en materia de salud y servicios, que la ineficacia es característica fundamental del régimen y, entre muchas otras cosas, que además de corrompidos, los gobernantes son los corruptores por excelencia de esta República que se desmorona aceleradamente.

Venezuela vive sin ley y sin orden. La Constitución dejó de existir, el estado de derecho desapareció con ella y ya no quedan rastros de lo que antes significaba el principio de la legalidad, eje de la vida en común. En consecuencia, no hay forma de que se respete la dignidad de la persona humana, ni manera alguna de perfeccionar la sociedad civil, ni mucho menos de alcanzar el bien común por la vía de una justicia social inexistente. Ese ciudadano común vive entre la incertidumbre, la rabia y el temor. Está solo, espantosamente solo e indefenso. Sin embargo, no se resigna a ser víctima por tiempo indeterminado, de quienes pueden arrebatarle la vida, destrozar su familia o empañar su fe en el destino superior del país. Se acerca la hora en que este pueblo pacífico y cívico, tendrá que ejercer su derecho a la legítima defensa consagrada tanto en el texto constitucional que el régimen desconoce, como por el derecho natural que le asiste a resistir este socialismo comunistoide que mantiene a la nación confrontada consigo misma, dividida y en peligro.

Los dos recientes eventos de UNASUR, la última reunión de la SIP en Caracas y las persecuciones, detenciones y allanamientos de los últimos días ratifican cuanto digo. No exagero. La gente pide, cada cual a su manera, una dirigencia política y social capaz de empinarse por encima del electoralismo enfermizo, calculadamente extendido, asumiendo la responsabilidad de encabezar una verdadera cruzada de liberación nacional. No hay, ni habrá, solución a ningún problema nacional o internacional, mientras este régimen exista. Hugo Chávez no tiene ni capacidad de rectificación, ni mucho menos propósito de enmienda. Está enfermo de tiranía. Necesita consolidar la dictadura a cualquier precio. Para ello tiene que sellar definitivamente el pacto de sangre que mantiene con las FARC, el narcoterrorismo, los gobiernos y organizaciones más subversivas del mundo y con los venezolanos que han venido entregando cuotas de dignidad a cambio de dinero e impunidad.

oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 21 de septiembre de 2009

Análisis de la LOE

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